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¿Hacer casas o construir vivienda digna?

Una cosa es hacer casas y otra muy distinta construir soluciones de vivienda digna. Para hacer casas solo basta pegar ladrillos, hacer las obras de urbanismo requeridas y dotarlas de servicios públicos.

 La vivienda, como dice el constructor Pedro Gómez, “ más que un techo, es un ambiente social, es compartir el vecindario y el barrio donde se desarrolla el espíritu de comunidad”. Por eso construir vivienda digna requiere construir el tejido social de la comunidad donde se desarrollará la vida de sus habitantes.

Esta diferencia básica debería ser tenida muy en cuenta por el Gobierno en la ejecución de su programa de 100.000 viviendas gratis, para que el resultado final no sea el de unos propietarios que vendieron sus tierras a muy buen precio, unos constructores que hicieron un buen negocio y 100.000 familias que si bien lograron conseguir un techo propio, no tienen ningún sentido de pertenencia con las casas que les regalaron y viven en vecindarios plagados de violencia y conflictos.

En Colombia hay varias experiencias negativas de cuando se entregan casas a los pobres sin que al mismo tiempo se construya tejido social. Es el caso de la urbanización Potrero Grande donde hace 5 años se hicieron casas para reubicar a más de 4.000 familias que habitaban, con alto riesgo y de manera ilegal, en el jarillón del río Cauca en Cali.

El proceso de construcción fue parecido al que se plantea en la nueva Ley de vivienda. El Municipio, el Departamento y la Nación aportaron recursos, se compró un lote (que era de un testaferro de un narcotraficante) se hicieron diseños, se contrataron reconocidas firmas constructoras y se les entregaron a las familias unas casas y unos barrios hechos sin contar para nada con ellos.

El resultado, como se planteó en un debate reciente en el Concejo de Cali, ha sido no solo el rápido deterioro de las casas construidas, sino sobre todo una urbanización con profundas grietas sociales que ha llegado a ser una de las zonas más violentas de la ciudad con multitud de pandillas y grupos delincuenciales.

El problema no es que los pobres sean así. También existen en Colombia experiencias positivas de grupos humanos muy pobres que se construyen y transforman en comunidades integradas y sostenibles. Son los proyectos realizados por ONG que construyen viviendas pero a la vez tejido social y comunidad.

La Fundación Carvajal, por ejemplo, trabaja por el fortalecimiento de las familias para desarrollar vida en comunidad mediante programas de vivienda de interés social.

Otro ejemplo es la Fundación Santodomingo, que ha habilitado14.000 viviendas en desarrollos urbanos de alta calidad, por adquisición directa o por autoconstrucción.

También la Corporación Minuto de Dios promueve el modelo de Construcción de Comunidades para atender a las poblaciones vulnerables, con el cual se busca que, además de la construcción física del entorno, se fortalezca el tejido social para conseguir comunidades organizadas, autosostenibles y comprometidas con su propio desarrollo.

Para que la iniciativa de la vivienda gratis no sea un éxito económico y un fracaso social, la nueva Ley debe establecer, como una obligación en todos los proyectos, la inclusión del componente de construcción de tejido social para que no se entreguen solo casas, sino soluciones de vivienda digna.

Este es un espacio de opinión destinado a columnistas, blogueros, comunidades y similares. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a este fin y no reflejan la posición u opinión de www.eluniversal.com.co.

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Comentarios

Otro punto de vista a tener

Otro punto de vista a tener en cuenta es la amplitud de estas, no es posible que una familia normal viva en una estreches indigna de un ser humano.

Tiene mucha razón el

Tiene mucha razón el editorialista. No obstante, para un Estado laico, esa función de urbanismo es imposible porque solo construye en función materialista (hace casas -soluciones de vivienda, en términos técnicos laicos-, no construye ni hogares, ni sociedad). Una casa digna, para formar una familia, necesitaría al menos 110m2 (o un lote de 70m2 con índice de construcción del 150%) dotado con parques, zonas sociales, espacios institucionales, además de los servicios públicos y urbanos.

No hará una Iglesia que

No hará una Iglesia que integre las creencias sociales mayoritarias, ni parques con canchas que integren espacios familiares comunes, ni escuelas barriales, sino megacolegios -por aquello de la economía de escala- desintegrados de los habitantes... ese es el país que estamos construyendo desde 1991, ya se empiezan a ver los resultados (desastrosos, por demás, solo hay que ver los tipos de "familia" que promueve, y las aberraciones a las que nos tendremos que acostumbrar porque no hay criterio moral para el Estado que cree que solo promulgando leyes de "homcidio es delito que se castiga con 5 años de cárcel" va a parar el desastre moral en que nos convertimos)