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Jorge Eliécer Gaitán

El nueve de abril se cumplió un nuevo aniversario del asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán. Ese crimen dividió en dos la historia política de Colombia. 

Al morir el carismático líder liberal los cambios de la hora se frustraron. Como un sino siniestro el asesinato de los líderes de la nación ha sido una constante en la historia violenta del país; Rafael Uribe Uribe fue la primera víctima a principios del siglo pasado.

La violencia fratricida entre los partidos se acentuó en el decenio de los 40 y dio origen al magnicidio de Gaitán; posteriormente un gobierno militar del General Gustavo Rojas Pinilla permitió que surgiese el Frente Nacional, experimento que parecía ser una fórmula salvadora. El  Frente Nacional morigeró las pasiones partidistas, sin embargo, a la vez borró las fronteras de los partidos y dejó graves secuelas: los feudos podridos, la mano negra contra la prensa, la paridad, la alternación, los cacicazgos nacionales y regionales. Ese fenómeno negativo permitió la voracidad burocrática, la ausencia de una “oposición real” facilitó la corrupción. La desorientación ideológica debilitó a los partidos tradicionales, y así surgieron movimientos ayunos de doctrina y ética preocupados únicamente por lograr canonjías, prebendas y sinecuras. Era el caldo de cultivo apropiado que facilitó la delincuencia común, el narcotráfico y la subversión; en fin un círculo vicioso que generó más violencia y corrupción.

El daño al tejido de la nación después del magnicidio de Gaitán, es de tal magnitud que a pesar de la nueva Constitución de 1991: la del Estado Social de Derecho y de los nuevos órganos de control, es notable el soslayamiento de la ética pública y la proclividad a los negociados en todos los estamentos de la sociedad colombiana.

Jorge Eliécer Gaitán era un hombre de disciplinas académicas experto en el Derecho Penal, formidable orador de multitudes. Culto, melómano, estudioso de los fenómenos sociales de su tiempo; su acervo ideológico estaba sustentado en principios filosóficos y éticos. “Las dimensiones de la Colombia contemporánea nos impiden justipreciar una trayectoria vital de tan hondo significado histórico como la carrera pública de Jorge Eliécer Gaitán” (*). El escritor y periodista Alberto Zalamea afirmó: “la biografía de Gaitán era la autobiografía del pueblo colombiano: sus guerras, la violencia, la división, el escándalo, la pobreza, pero también la lucha por el progreso y el derecho a la esperanza”. Después del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el “Restaurador moral de la República”, el país cayó en la atonía moral.

La desmemoria histórica, tan debatida en en los círculos intelectuales del país, ex profeso olvida los acontecimientos fundamentales de nuestra historia social y política.

Jorge Eliécer Gaitán, por su trayectoria vital, honesta y liberal merece el homenaje perenne que se les rinde a los grandes hombres.

(*)- Alfonso López Michelsen

*Ex Director de El Universal. Académico de Número de la Academia Nacional de Medicina, de la de Cartagena y de la de Historia

dmorond@gmail.com

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