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Ruido en el vecindario

Quiero saber desde cuándo oír música, con volumen para incomodar a los vecinos, se convirtió en señal de distinción o predominio en el entorno.

Me inquieta precisar si los dueños de almacenes, tal vez acogiendo la sugerencia de algún publicista, consideran que poner a sonar música que impide oír, dentro y fuera del establecimiento, garantiza aumentar las ventas. También pretendo conocer cuál es la satisfacción que experimentan los que se encierran en un automotor para escuchar las melodías que amplifica un bafle y que permitiría, a la intemperie y a una distancia de un kilómetro, determinar la ubicación de la fuente.

La música, sin dudas, se desnaturaliza cuando sobrepasa los decibeles que los ambientalistas señalaron como límite para no contaminar, no sólo porque se transforma en ruido que pulveriza el sosiego, sino en instrumento para torturar a quien no está dispuesto a soportarlo, imposibilitándole discernir con coherencia y sacudiéndole las entrañas como si, segundo tras segundo, recibiera un mazazo, del que no puede liberarse aunque intente trasladarse a otro escenario, pues la andanada de la barahúnda lo desorienta, paraliza y le aniquila la sensibilidad para percibir las sutilezas, devolviéndolo a las épocas de la irracionalidad como único recurso para encontrar alivio.

Pero la irracionalidad no la padece solo quien soporta el bullicio. También quien lo provoca. Es que a través del artificio de subir el volumen del equipo de sonido revela su deseo por sacudirse del aburrimiento, despojarse de un pesar, enseñar su alegría o reafirmar un sentimiento, como si el ruido fuera un antídoto contra el martirio o la opción para mostrar júbilo y, el colmo de la obnubilación, los que lo rodean debieran participar en el rito, aunque se trate de una intromisión en las preferencias de los otros, a quienes, aparte de alterarles el ánimo, les desquicia la rutina y les merma rendimiento.

Desprecio por el bienestar de los demás. No obstante pocos se interesan en acabar la perturbación, quizás porque a quien lo intente le recriminan por no entender que el ruido es consecuencia de la modernidad y nadie quiere sentirse fuera de contexto. Pero quienes se obstinan en reimplantar el sosiego en el vecindario no sólo saben de las ventajas de lograrlo, sino que los que lo vulneran tienden a evadir la introspección porque abominan de encontrarse consigo mismos y temen al aburrimiento del silencio, de modo que huyen acudiendo al barullo. Ese es su placer. El barbitúrico que les adormece la conciencia.  

No olvidemos que los esfuerzos del hombre revierten las desgracias. Por eso no podemos callar frente a las agresiones, ni desfallecer en el empeño de alcanzar el comprometimiento de las autoridades, a las que corresponde no sólo educar y convencer a la comunidad de la importancia de no irrespetar a los vecinos, sino reprimir a quienes las desoigan. Las tentativas por aminorar el ruido redundarán en beneficio de una convivencia que nos dará agrado y permitirá eliminar de nuestro inventario la pesadilla del fin de semana, convirtiendo a la ciudad en el vividero que hemos idealizado.  



*Abogado y profesor universitario.



noelatierra@hotmail.com

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Comentarios

será que el Alcalde lee este

será que el Alcalde lee este escrito, no lo creo porque lo primero que hizo al posesionarse fue establecer horario hasta las 3 a.m. para los picós. Quienes lo ponen, el que se las da de mafioso, los negocios cerveceros todas las semanas, las tiendas, la falta de policía. Particularmente creo que la administracion está siendo complice de una serie de circunstancias que van desde la

inseguridad hasta la

inseguridad hasta la enfermedad. Un viernes conté en una sola cuadra en el barrio torices, 4 equipos a todo timbal, la policia segun me dijo el pasajero, dice que no puede entrar a las casas a apagar los equipos, por eso amanecen, motos al igual buscando el vicio y oyendo música, impotentes al no poder dormir por los bandidos.

Yo sufro cada semana, no solo

Yo sufro cada semana, no solo fin de semana, a veces miercoles o jueves... el estruendo insoportable del barrio torices justo en la calle al borde del caño... Realmente llego a pensar incoherencias a raiz del desespero, como poner una bomba en cada uno de los sitios donde tienen estos estruendos... La policia no hace nada simplemente porque no quieren, el Alcalde... cual? si no hay...

Nuestra ciudad es la campeona

Nuestra ciudad es la campeona en producir ruido y lo lamentable de todo es que cada dia que pasa la problemática se vuelve mas critica y no se salva ningun estrato o barrio. Es una constante farsa de los organismos encargados de frenar tanto abuso anunciando constantemente y divulgando por este mismo periodico "Campañas contra el ruido" y "Medidas extremas" contra quienes violan la ley con su contaminacion sonora sin importarles que tanto afectan el entorno

Todas estas "Campañas" son

Todas estas "Campañas" son flor de un dia.....busetas, buses, microbuses siguen campantes con sus estridentes equipos de sonido y aditamentos en los frenos, bocinas porque pareciera que objetivo no fuera transportar pasajeros SINO UNA COMPETENCIA DE QUIEN HACE MAS RUIDO. Ademas en los vecindarios lo común es la cantina disfrazada de tienda, el vecino con su pikö a todo volumen desde la tarde del viernes hasta la madrugada del lunes,etc, etc, etc, y la policia, el EPA, el alcalde CON SU CARACTERISTICA ETERNA NEGLIGENCIA

Discrepo con el columnista

Discrepo con el columnista cuando dice que el ruido es sinónimo de modernidad ...Pero si los paises mucho mas adelantados y desarrollados mas tecnológicamente que el nuestro valoran y hacen respetar el silencio como un derecho. Aqui lo que hay es falta de autoridad y un concepto equivocado de que por ser costeños debemos ser bulleros y que la alegria es sinonimo de escandalo.

Un pariente estuvo en EE.UU,

Un pariente estuvo en EE.UU, se encontró con unos barranquilleros y decidieron festejar en la casa de uno de ellos un bautizo. Al rato llego la policía y les ORDENO que bajaran el volumen pues una vecina llamo quejándose de que sus GATOS no podían dormir. Una prima casada con un holandes me conto que les pusieron una multa porque pasaron a mucha velocidad de noche por una zona adoquinada donde habia limites para que las llantas no produjeran tanto ruido y perturbaran la tranquilidad. .

Yo creo que es un deseo de

Yo creo que es un deseo de compartir algo que considera agradable con los demas.