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Un cuento de El Bolillo

Cansado de su tarea como veedor del Mundial de fútbol Sub 20 realizado en Colombia, de mamar fútbol las 24 horas del día, pero sobre todo de ver, día tras día, a 22 hombres detrás de un balón, de ver y tratar sólo con hombres patanes como él, Hernán Darío Gómez, El Bolillo, director técnico de la selección masculina de fútbol de mayores, fue a parar al bar “El Bembé” en Bogotá para despejar la mente, tomarse unos tragos y si la cosa se ponía buena, a lo mejor echarse una canita al aire con una buena mujer que estuviera en el sitio.

El bar en el sector de La Macarena, cerca de la plaza de Toros de la capital, estaba repleto de hermosas mujeres y Bolillo le puso el ojo a una espigada que lucía un atractivo vestido rojo que escasamente le llegaba a las rodillas.

“Donde pongo el ojo, pongo la bala” le dijo El Bollillo al barman antes de quitarse de la barra llevando consigo la botella de aguardiente que se tomaba solo y dirigirse a donde la chica para embestirla. Con los ojos la desvistió mientras le preguntaba si podía sentarse a la mesa donde ella acababa de acomodar su cuerpo atlético, dejando casi ver donde iniciaban sus piernas gruesas.

Ella no vio problemas en que el hombre se sentara y tampoco reconoció al director técnico, a pesar de ser este un personaje público. Estaba acostumbrada a torear a este tipo de personas y veía poco fútbol y poca televisión. Bolillo pensó que la vieja no lo había reconocido por la pinta que se había puesto para la escapada sin ser visto ni fichado.

Al finalizar la segunda botella de aguardiente, Hernán, siendo la una y treinta de la madrugada, le propuso a la compañera de la noche que tenía una voz gruesa al igual que sus piernas, que se fueran a otro sitio más cómodo donde pudieran hablar con mayor tranquilidad y hacer otras cositas. Ella ahora sí vio problemas en pararse de la mesa y salir con el hombre a otra parte. El Bolillo la levantó y sacó a la fuerza de “El Bembé” sin importarle que ella le dijera que no, que la estaba maltratando y que la gente de dentro y fuera del bar lo estaban viendo, por supuesto no muy bien. Al Bolillo Gómez se le habían subido los tragos a la cabeza.

En el parqueadero del bar, empezó a besarla a la fuerza, a meterle una mano por detrás y debajo del vestido, estrujándole las nalgas, y la otra entre las piernas por delante. La prenda roja o capote de nada le sirvió a ella para hacerle el quite al hombre, a El Bolillo que de un momento a otro empezó a intentar arrancarle el vestido y a levantarla a puños .

Un tipo que se marchaba del bar se sorprendió que el hombre le pegara a la mujer como si esta fuera otro hombre. Se sorprendió, pero no hizo nada. Otro tipo que llegaba al lugar sí hizo algo, agarró a Hernán Darío Gómez por el cuello y le gritó “¿Por qué no me pega a mí? Péguele a un hombre”.

Cuando El Bolillo se pudo zafar del tipo, le contestó que eso era precisamente lo que hacía, pegarle a un hombre. Aprovechándose del forcejeo entre el tipo y Hernán Darío Gómez, el transexual se quitó de encima a El Bolillo y desapareció, dejando un pedazo de su vestido rojo y una estela de pena y vergüenza en el hombre, el director técnico y el personaje público.

*Lingüista, literato y comunicador para el desarrollo.

puntos_de_encuentro@hotmail.com

 

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Comentarios

Yo creo que los columnistas

Yo creo que los columnistas ademas de informativos deben ser educativos y esta columna lo que menos tiene es de ambas cosas, ya que se dedico a transcribir lo conocido, en el trasfondo el columnista deje entrever una sensacion extraña de homosexualidad y de frustracion...

El que cuenta de la feria, es

El que cuenta de la feria, es por que alguna vez asistio a ella,tu corrompida fantasia es vergonsosa, ademas de tu insinuante feminismo, te aconsejo,..ponte los pantalones cuando escribas,que en tu escrito dejas ver un "plumero" sobre ti..

PARECE QUE ESTE SR. ESTUVO

PARECE QUE ESTE SR. ESTUVO MINUTO A MINUTO CON EL SR. HERNAN DARIO GOMEZ. A LO MEJOR TAMBIEN SABE DE QUE COLOR ERAN LOS CALZONCILLOS DEL BOLILLO.

Carlos por Dios que estoy

Carlos por Dios que estoy tratando de resaltar algo positivo, perdí 3 minutos en esta mazamorra que empieza mal y termina peor, socio que vaina tan vulgar, machista, homofóbica, creativamente y humorísticamente anémica.

Tienes la técnica (Eres lingüista mi llave), tienes el espacio en el universal, trata de hacer algo digno a la próxima.

Este columnista además de

Este columnista además de lingüista es mal cuentista. El tal “Bolillo”, en cuya mente el lingüista tiene el privilegio de entrar para leer sus cuitas, tiene un hijo con el “transexual”, llegó en su compañía al establecimiento “El Bembé”, como ya lo había hecho en anteriores ocasiones y, abreviando, en un momento en que “Bolillo” se retiró de la mesa, su compañera salió a la calle a fumar. Allí la encontró “Bolillo” hablando muy risueñamente con otro parroquiano y entonces comenzaron “los reclamos” que terminaron en bolillazos.

"0" gracia tuvo esta columna.

"0" gracia tuvo esta columna.

como le pongan a este

como le pongan a este lingüista el detector seguro que lo identifican,con lo escrito y la pose el detector lo ayudo a pelar el cobre.

Veamos que puede inferirse de

Veamos que puede inferirse de este párrafo:"Con los ojos la desvistió mientras le preguntaba si podía sentarse a la mesa donde ella acababa de acomodar su cuerpo atlético, dejando casi ver donde iniciaban sus piernas gruesas". Dime Carlos, la chica acomodó su cuerpo atlético encima de la mesa? Lo de él sí estuvo claro:se sentó a la mesa. Pero, y ella?

Ese Bolillo esta ¡

Ese Bolillo esta ¡ FUERAAAAAAAAAA DE LUGAR ! ES DECIR LE ANULARON TREMENDO GOL