Cartagena de Indias, Colombia Cartagena de Indias - Colombia
Viernes 25 Julio de 2014
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Diferentes trámites para el divorcio



Resumen del caso: 
Anteriores columnas en este espacio trataron las causales legales que facultan a los cónyuges para llevar a cabo el divorcio de los matrimonios civiles o la cesación de los efectos civiles de aquellos celebrados mediante ritos religiosos. Es necesario en esta oportunidad, en atención de las reiteradas consultas que al respecto se reciben en el Consultorio, abordar los trámites o vías jurídicas para deshacer el lazo matrimonial sin tocar, por supuesto, el vínculo religioso por no ser asunto de los jueces terrenales. Deshacer el matrimonio conlleva efectos jurídicos que van más allá de la separación física. El Juez que conozca del proceso, el notario o los cónyuges mismos –según sea el caso-, decidirán o aprobarán, además, a quién corresponderá el cuidado personal de los hijos menores; quién asumirá su patria de potestad; la proporción en que cada uno de ellos contribuirá con los gastos de crianza de los hijos comunes; el régimen de visitas sobre los mismos; el monto de la pensión alimentaria que uno deba al otro en el evento en que sea condenado como cónyuge culpable del divorcio; la liquidación de los activos y pasivos de la sociedad conyugal, entre otros aspectos. Para ello, los interesados deberán escoger de las dos vías jurídicas existentes –la de mutuo acuerdo judicial o notarial y la contenciosa-, la que consideren acorde con las condiciones particulares que rodean la ruptura del matrimonio. La primera de ellas, recomendable como quiera que es la menos traumática y la más civilizada, se ampara en el acuerdo de los consortes, quienes –incluso con la representación del mismo abogado-, plasman amistosamente el documento que contiene el avenimiento relacionado con los efectos mencionados para que sea aprobado mediante sentencia por el Juez de Familia o por el Notario en escritura pública. Por tanto, esta opción admite dos posibilidades: la judicial y la notarial, caracterizadas por su prontitud y baja carga traumática, siendo menester al utilizar cualquiera de ellas, presentar la correspondiente solicitud escrita de divorcio o de cesación de los efectos civiles si el matrimonio es religioso, acompañada del acuerdo mencionado. De escoger el trámite notarial se deben cancelar los derechos notariales de acuerdo con las tarifas que prevé la ley, mientras el trámite judicial de mutuo acuerdo que se ventila por el procedimiento de jurisdicción voluntaria es gratuito. La intervención del Ministerio Público o del Defensor de Familia es obligatoria cuando hay intereses de hijos menores con el fin de que rinda concepto con relación al acuerdo suscrito por las partes. La vía contenciosa implica, en cambio, un trámite exclusivamente judicial con un debate probatorio dispendioso en el que el demandante debe alegar en tiempo y demostrar al Juez de Familia, la existencia de una causal que justifique el divorcio, con la obligación de otorgar al cónyuge demandado el derecho de controvertirla. Por ello, este proceso es mucho más demorado, oneroso y traumático que el de mutuo acuerdo, pues en muchas oportunidades los involucrados terminan sacando sus “trapitos al sol” de manera patética, razones que justifican evitarlo en la medida de lo posible. Sin embargo, esto dependerá, en gran parte, de la madurez con que la pareja asuma su fracaso matrimonial. CESAR FARID KAFURY BENEDETTI Director Consultorio Jurídico y Centro de Conciliación Universidad de San Buenaventura seccional Cartagena.
Respuesta a la consulta: 

Anteriores columnas en este espacio trataron las causales legales que facultan a los cónyuges para llevar a cabo el divorcio de los matrimonios civiles o la cesación de los efectos civiles de aquellos celebrados mediante ritos religiosos.

Es necesario en esta oportunidad, en atención de las reiteradas consultas que al respecto se reciben en el Consultorio, abordar los trámites o vías jurídicas para deshacer el lazo matrimonial sin tocar, por supuesto, el vínculo religioso por no ser asunto de los jueces terrenales.

Deshacer el matrimonio conlleva efectos jurídicos que van más allá de la separación física. El Juez que conozca del proceso, el notario o los cónyuges mismos –según sea el caso-, decidirán o aprobarán, además, a quién corresponderá el cuidado personal de los hijos menores; quién asumirá su patria de potestad; la proporción en que cada uno de ellos contribuirá con los gastos de crianza de los hijos comunes; el régimen de visitas sobre los mismos; el monto de la pensión alimentaria que uno deba al otro en el evento en que sea condenado como cónyuge culpable del divorcio; la liquidación de los activos y pasivos de la sociedad conyugal, entre otros aspectos.

Para ello, los interesados deberán escoger de las dos vías jurídicas existentes –la de mutuo acuerdo judicial o notarial y la contenciosa-, la que consideren acorde con las condiciones particulares que rodean la ruptura del matrimonio. La primera de ellas, recomendable como quiera que es la menos traumática y la más civilizada, se ampara en el acuerdo de los consortes, quienes –incluso con la representación del mismo abogado-, plasman amistosamente el documento que contiene el avenimiento relacionado con los efectos mencionados para que sea aprobado mediante sentencia por el Juez de Familia o por el Notario en escritura pública. Por tanto, esta opción admite dos posibilidades: la judicial y la notarial, caracterizadas por su prontitud y baja carga traumática, siendo menester al utilizar cualquiera de ellas, presentar la correspondiente solicitud escrita de divorcio o de cesación de los efectos civiles si el matrimonio es religioso, acompañada del acuerdo mencionado. De escoger el trámite notarial se deben cancelar los derechos notariales de acuerdo con las tarifas que prevé la ley, mientras el trámite judicial de mutuo acuerdo que se ventila por el procedimiento de jurisdicción voluntaria es gratuito. La intervención del Ministerio Público o del Defensor de Familia es obligatoria cuando hay intereses de hijos menores con el fin de que rinda concepto con relación al acuerdo suscrito por las partes.

La vía contenciosa implica, en cambio, un trámite exclusivamente judicial con un debate probatorio dispendioso en el que el demandante debe alegar en tiempo y demostrar al Juez de Familia, la existencia de una causal que justifique el divorcio, con la obligación de otorgar al cónyuge demandado el derecho de controvertirla. Por ello, este proceso es mucho más demorado, oneroso y traumático que el de mutuo acuerdo, pues en muchas oportunidades los involucrados terminan sacando sus “trapitos al sol” de manera patética, razones que justifican evitarlo en la medida de lo posible. Sin embargo, esto dependerá, en gran parte, de la madurez con que la pareja asuma su fracaso matrimonial.

CESAR FARID KAFURY BENEDETTI
Director Consultorio Jurídico y Centro de Conciliación Universidad de San Buenaventura seccional Cartagena.

Respondida: 
Si

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