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Martes 23 Septiembre de 2014
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Madre que pretende quitar apellido del padre a hijo porque este no cumple obligaciones: no es posible



Resumen del caso: 
La inquietud que tiene la consultante en cuanto a la posibilidad de suprimir o “quitar” el apellido paterno a su hijo menor de edad porque su padre no siente afecto hacia él, o porque el mismo incumple con obligaciones alimentarias, da lugar a responderle que no es posible llevar a cabo de manera jurídica y legal tal pretensión. Lo anterior, porque el NOMBRE, del cual hace parte ineludible el apellido, es considerado jurídicamente como un derecho de la personalidad, o personalísimo, con el rango de FUNDAMENTAL, y que tiene unas consecuencias jurídicas, patrimoniales, sociales, etc. bien importantes, que hacen que, a excepción del nombre de pila como tal (Pedro, Margarita, etc) que sí admite ciertos cambios bajo algunos parámetros, el apellido resulte inmutable quedando fuera de la orbita de la disposición humana el intento de cambio alguno, una vez la persona fue reconocida por quien es su verdadero padre. De allí, que la única forma de intentar de manera ajustada a la ley dicho cambio de apellido y por ende del parentesco, sea a instancias del padre aparente, de los terceros autorizados por la ley y de la misma persona que lleva el apellido, pero cuando descubre que quien fue reconocido como hijo en realidad no es tal, o quien lo reconoció no es de verdad su padre. En este evento, y luego de un largo proceso judicial donde se debe practicar la prueba de ADN, después de tomar una muestra sanguínea tanto al hijo como al aparente padre, el Juez ratificará la paternidad, o la excluirá, de acuerdo con el resultado que arroje tal prueba. Asesorarse de manera inadecuada, podría resultar bastante peligroso, ya que conllevaría a la alteración del apellido y del parentesco del menor, sin fundamento alguno. No bastará que por allí alguien le diga que otra persona, por ejemplo el novio, el abuelo, etc., registre al niño como su hijo en cualquier otra notaría distinta de donde está registrado. Eso equivaldría entonces a que el menor tuviera doble registro civil de nacimiento, lo cual no es legal, por un lado, y que por otra parte, quienes lo registraron por segunda vez incurran en un delito. Ese delito se denomina SUPRESIÓN, ALTERACIÓN O SUPOSICIÓN DEL ESTADO CIVIL, y está consagrado en el artículo 238 del Código Penal colombiano, en el capítulo de los DELITOS CONTRA LA FAMILIA. El artículo dice: “el que suprima o altere el estado civil de una persona, o haga inscribir a una persona que no es su hijo o que no existe, incurrirá en prisión de uno a cinco años. La hipótesis pertinente se la subrayé. De manera que si en realidad quien reconoció a su hijo es su verdadero padre, No podrá cambiar su apellido, muy a pesar de que él no cumpla con sus obligaciones de padre, o que no sienta afecto por el niño. Para ello, más bien, el niño posee por intermedio suyo las acciones legales ante los jueces de familia y fiscales (para el evento en que decida denunciarlo penalmente por inasistencia alimentaria), que le otorgan las herramientas necesarias para obtener el cumplimiento de las obligaciones. Igualmente posee acciones tendientes a suspenderle o privarle –si es del caso- la patria de potestad, pero en ningún momento podrá suprimirle el apellido del verdadero padre para colocarle el de otra persona, entre otras cosas porque además de atentar contra los derechos fundamentales del niño a un verdadero apellido, eso no garantiza nada. Con toda atención. CESAR FARID KAFURY BENEDETTI Dir. General Consultorio Jurídico y Centro De Conciliación Universidad San Buenaventura Cartagena
Respuesta a la consulta: 

La inquietud que tiene la consultante en cuanto a la posibilidad de suprimir o “quitar” el apellido paterno a su hijo menor de edad porque su padre no siente afecto hacia él, o porque el mismo incumple con obligaciones alimentarias, da lugar a responderle que no es posible llevar a cabo de manera jurídica y legal tal pretensión. Lo anterior, porque el NOMBRE, del cual hace parte ineludible el apellido, es considerado jurídicamente como un derecho de la personalidad, o personalísimo, con el rango de FUNDAMENTAL, y que tiene unas consecuencias jurídicas, patrimoniales, sociales, etc. bien importantes, que hacen que, a excepción del nombre de pila como tal (Pedro, Margarita, etc) que sí admite ciertos cambios bajo algunos parámetros, el apellido resulte inmutable quedando fuera de la orbita de la disposición humana el intento de cambio alguno, una vez la persona fue reconocida por quien es su verdadero padre.

De allí, que la única forma de intentar de manera ajustada a la ley dicho cambio de apellido y por ende del parentesco, sea a instancias del padre aparente, de los terceros autorizados por la ley y de la misma persona que lleva el apellido, pero cuando descubre que quien fue reconocido como hijo en realidad no es tal, o quien lo reconoció no es de verdad su padre. En este evento, y luego de un largo proceso judicial donde se debe practicar la prueba de ADN, después de tomar una muestra sanguínea tanto al hijo como al aparente padre, el Juez ratificará la paternidad, o la excluirá, de acuerdo con el resultado que arroje tal prueba.

Asesorarse de manera inadecuada, podría resultar bastante peligroso, ya que conllevaría a la alteración del apellido y del parentesco del menor, sin fundamento alguno. No bastará que por allí alguien le diga que otra persona, por ejemplo el novio, el abuelo, etc., registre al niño como su hijo en cualquier otra notaría distinta de donde está registrado. Eso equivaldría entonces a que el menor tuviera doble registro civil de nacimiento, lo cual no es legal, por un lado, y que por otra parte, quienes lo registraron por segunda vez incurran en un delito. Ese delito se denomina SUPRESIÓN, ALTERACIÓN O SUPOSICIÓN DEL ESTADO CIVIL, y está consagrado en el artículo 238 del Código Penal colombiano, en el capítulo de los DELITOS CONTRA LA FAMILIA. El artículo dice: “el que suprima o altere el estado civil de una persona, o haga inscribir a una persona que no es su hijo o que no existe, incurrirá en prisión de uno a cinco años. La hipótesis pertinente se la subrayé.

De manera que si en realidad quien reconoció a su hijo es su verdadero padre, No podrá cambiar su apellido, muy a pesar de que él no cumpla con sus obligaciones de padre, o que no sienta afecto por el niño. Para ello, más bien, el niño posee por intermedio suyo las acciones legales ante los jueces de familia y fiscales (para el evento en que decida denunciarlo penalmente por inasistencia alimentaria), que le otorgan las herramientas necesarias para obtener el cumplimiento de las obligaciones. Igualmente posee acciones tendientes a suspenderle o privarle –si es del caso- la patria de potestad, pero en ningún momento podrá suprimirle el apellido del verdadero padre para colocarle el de otra persona, entre otras cosas porque además de atentar contra los derechos fundamentales del niño a un verdadero apellido, eso no garantiza nada.

Con toda atención.

CESAR FARID KAFURY BENEDETTI
Dir. General Consultorio Jurídico y Centro De Conciliación Universidad San Buenaventura Cartagena

Respondida: 
Si

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