Luchando por la vida con el Hip Hop

Carlos Caballero
SANTIAGO DE CHILE
14 de Junio de 2015 08:10 am

Jueves 11 de junio del año 2015, 1: 40 de la tarde, hora chilena.

Todo está en calma adentro del metro que desde Santiago, sector centro, me acercaría a San Carlos de Apoquindo, en donde Colombia realizaría una sesión más de entrenamiento previo al juego ante Venezuela.

El metro está lleno, con muchos pasajeros de pie, esperando llegar pronto a su estación para dirigirse a sus trabajos y seguir con la jornada laboral, esa que los consume día a día y que a lo mejor no les permite prestar atención a ciertas cosas que ocurren con frecuencia, así como también suceden en otros países como Colombia, por ejemplo, y ciudades como Cartagena, para también citar otro caso.

De repente suena un fuerte sonido de pista, se escucha música, muchos se hacen los desentendidos, yo prefiero escuchar, observar, saber de qué se trata.

Un joven de gorra y sudadera negra, de tez clara, rubio y un poco pasado de kilos, se convierte por unos minutos en el actor principal de ese episodio.

Cantaba Hip Hop, un género musical que incluye golpes rítmicos que acompañan a una voz principal que rapea. Es algo muy popular. Entonces, decidí grabarle un vídeo.

En cada frase que sale de su boca parece encontrarle consuelo a su vida, a cada situación que lo agobia. Es la historia de un desempleado más, de los millones y millones que hay en Suramérica y el mundo.

Termina su función, muy enérgica por cierto, y comienza a recoger de manos de los pasajeros unos pesos chilenos para luego bajarse del metro, descansar un par de minutos y después volver a montarse en otro que lleve distinto sentido. Eso lo hace una y otra vez.

Decido acercármele en el mismo metro y hacer una entrevista rápida, rara, en donde con una mano sostenía la grabadora y con la otra me agarraba a una baranda para no caerme. El diálogo fue rápido, de apenas dos minutos.

Ducma es su nombre artístico, pero Gabriel Aravena es el que le colocaron sus padres al nacer.

Nació en Santiago de Chile, le fascina el Hip Hop, rap callejero, en el que incursionó hace unos 10 años. "Lo disfruto, cada palabra me sale del alma. Para mí es artístico, pero aquí en Chile no valoran esta clase de talento. El arte nacional para ellos es como si no existiera", aseguró el joven de unos 25 años aproximadamente.

Me contó de manera acelerada, pues ya casi llegaba a la estación en la que se bajaría, por qué repite esta misma historia todos los días, pues no lo hace solo por amor al Hip Hop sino por necesidad. "Estudié un año de tecnología en sonido, pero no pude terminar porque en este país la educación es costosísima. Tuve que decirle adiós a los estudios", agregó con un dejo de amargura en sus palabras.

"Con lo que gano en el día le doy de comer a mi hijo, que es mi adoración, no alcanza para más. Este sistema de Chile oprime mucho a uno, entonces hay que buscar el dinero y prefiero buscarlo de esta forma y no robando o haciendo cosas malas", sostuvo.

Me habló bien de Colombia.. "Tengo muy buena referencia de Colombia como país, es bonito, alegre, tropical, con mujeres hermosas. Un amigo mío estuvo allá. En el fútbol son muy talentosos, tiene a jugadores muy rápidos y de gran calidad como James y Falcao".

Alcancé a tomarle una foto, luego se bajó del metro raudo, pero se despidió diciéndome "chao hermanito, gracias por la entrevista, me sentí importante".

Ducma lucha por la vida con el Hip Hop. Él es solo uno de los millones de casos que se ven en el mundo de gente que se las ingenia para conseguir el sustento de su familia diariamente.

EL DATO

A muchos de los jóvenes que le gusta este movimiento artístico buscan en él una salida y muestran una reacción hacía un tema que los perturba: la desigualdad. Y Chile no es la excepción a la realidad que se vive en el mundo.