Con la pólvora mojada, Paraguay y Costa Rica empataron 0-0

AFP
ORLANDO
4 de Junio de 2016 08:30 pm

En un cotejo deslucido y por momentos muy ríspido, las selecciones de Paraguay y Costa Rica no pudieron salir del 0-0 este sábado, en el estreno de ambos en el Grupo A de la Copa América Centenario, en Orlando (sur).

Con este resultado, Colombia es líder absoluta del grupo, gracias a su victoria por 2-0 sobre Estados Unidos conseguida el viernes en el partido inaugural del torneo.

Los entrenadores de los dos equipos consideraron que fueron sus jugadores los que dejaron escapar la victoria, al fin de 90 minutos con pocas oportunidades claras de gol.

"Si me hubieran preguntado al fin del primero tiempo, tal vez habría respondido que ganamos un punto. Pero en general pienso que dejamos de ganar otros dos", dijo el entrenador de Costa Rica, Óscar Ramírez.

En cambio, el argentino Ramón Díaz, estratega de Paraguay, reclamó que su equipo fue el que creó las situaciones más claras de gol.

"Creo que nos presionaron mucho en el segundo tiempo, pero claramente nosotros tuvimos las mejores oportunidades de gol. Ellos tuvieron un único disparo al arco ya en los minutos finales. Creo que si un equipo debía haber sido vencedor hoy éramos nosotros", dijo.
   
CALOR AGOBIANTE

Este sábado en el estadio Camping World, de Orlando, los dos equipos adoptaron una evidente cautela para su estreno en la Copa América Centenario, para un cotejo disputado bajo un sol demoledor y una temperatura ambiente de 38 grados centígrados.

En este sentido, Díaz dijo luego del partido que "ss una locura jugar en el horario en que se jugó". "Me gustaría ver que se tenga un poco más de consideración y respeto con los verdaderos protagonistas, que son los jugadores", reclamó.

Costa Rica se plantó en el césped con una línea de defensa de cinco hombres, con Kendall Waston, Johnny Acosta y Oscar Duarte por el centro, Cristian Gamboa por la derecha y Ronald Matarrita por el costado izquierdo.

En ese esquema Gamboa y Matarrita ensayaban proyectarse al sector central para auxiliar en la distribución de la pelota, que pasaba siempre por los pies del espigado Bryan Ruiz para iniciar las jugadas ofensivas.

En contrapartida, Paraguay desplegó una línea de retaguardia más tradicional, con cuatro hombres, y utilizó al ascendiente Óscar Romero para distribuir las jugadas.

Romero utilizó con eficacia lanzamientos en diagonal para explotar las sorpresivas apariciones de Derlis González o las arrancadas de Jorge Benítez a espaldas de la zaga tricolor.

En ese cuadro, en todo el primer tiempo Costa Rica fue más preciso en el trato del balón pero Paraguay fue más eficaz en sus contragolpes para ser el que más situaciones de peligro creó.

La posibilidad más clara de Paraguay llegó al minuto 13, cuando Paulo da Silva se adelantó a la zaga costarricense en una pelota cruzada y su cabezazo se fue a escasos centímetros del arco de Patrick Pemberton.

Del otro lado, la zaga albirroja no encontró grandes dificultades de controlar las subidas de Marco Ureña, quien invariablemente carecía de compañía en los metros finales del terreno para intentar romper la igualdad.

En el arranque del segundo tiempo, Costa Rica movió las piezas: Ruiz retrocedió en el terreno para mejorar la salida de la pelota y Joel Campbell se adelantó para buscar la proximidad con Ureña, y así dio la impresión de poder tomar la iniciativa del partido.

A Paraguay le costó responder a esa modificación táctica, en especial porque la presencia de Ruiz le dio a Costa Rica más control del balón en la media cancha, y de esa forma le quitó los espacios para que Romero pueda administrar las jugadas ofensivas paraguayas.

Con Ureña y Campbell abastecidos por Ruiz, la oncena tica obligó a su rival a replegarse alrededor de su propia área.

Ramón Díaz decidió entonces cambiar el perfil de su equipo. Lanzó al terreno dos atacantes natos, Edgar Benítez y el experimentado Nelson Haedo Valdez, sacando a Romero y a Jorge Benítez.

Ya en al atardecer del partido, el partido se fue haciendo más ríspido, y sobre el minuto 80 hubo un conato de gresca que el árbitro argentino Patricio Loustau logró controlar sin tener que sacar la cartulina amarilla.

Cuando ya se jugaban los minutos de descuento Loustau mostró la tarjeta roja al costarricense Kendall Waston. Con ello, parte del público comenzó a arrojar botellas de agua al terreno y el árbitro indicó el fin de las acciones.

El partido se había iniciado con un minuto de silencio en homenaje al expugilista Mohamed Ali, un ¡cono estadounidense, quien falleció la noche del viernes a los 74 años en un hospital de Phoenix.