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“En Cuba no existe legalmente el periodismo independiente”

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Hay historias que te persiguen aunque no las busques. Otras solo pueden detectarse con un olfato sensible. Ambas ocurrieron en La Mudanza, un trabajo periodístico que escribió la cubana Mónica Baró y que fue finalista del Premio Gabo en la categoría de texto durante el Festival Gabriel García Márquez de periodismo que se realizó en Medellín.

Aunque no se llevó el galardón –lo ganó la brasileña Natalia Viana con Sao Gabriel y sus demonios-, el trabajo se llevó buenas consideraciones de los asistentes por el valor penetrante que tuvo con una comunidad de Santiago de Cuba, en un país en el que no es fácil ejercer el periodismo independiente.

De hecho, en Cuba no es legal ese tipo de periodismo y solo los medios estatales pueden formalizarse con personalidad jurídica. A pesar de eso, Mónica y sus otros cinco colegas de la revista Periodismo de Barrio se las arreglan para contar las historias que otros no cuentan.

Su enfoque busca visibilizar a las comunidades afectadas por los fenómenos naturales y humanizar aquellas grandes o pequeñas tragedias que ocurren ante la mirada desinteresada del resto de la sociedad.

Mónica Baró habló con El Universal sobre su participación en el Festival de Periodismo y la necesidad de flexibilidad y humildad para que se empiecen a contar mejores historias en los países latinos.

-¿Qué es Periodismo de Barrio?
Es una revista digital cubana que integran seis  periodistas, empezó a trabajar hace un año, en octubre de 2015, y tiene un perfil medioambiental, cubre  especialmente las comunidades vulnerables a desastres naturales. Nosotros tenemos una agenda concentrada en las historias de la gente, en tratar de ofrecer una voz distinta o una voz más sobre Cuba a parte de las versiones del país que aparecen en los medios estatales  y hemos logrado cubrir distintas temáticas a nivel nacional, hemos incorporado también a periodistas de otras provincias del país y ese es el trabajo que hemos hecho hasta hoy.

-¿Cómo nace la idea de juntarse a trabajar el periodismo ciudadano?
La idea nace por Laine Díaz que es la directora de Periodismo de Barrio, que después de una beca en los Estados Unidos decidió hacer una convocatoria a periodistas cubanos que quisieran trabajar en esa revista que estaba como un proyecto todavía y a partir de la selección que ella hizo quedamos 5 periodistas que integramos el consejo editorial actualmente y empezamos a trabajar. Aunque fue iniciativa de Laine, empezamos todos a conformar y a pensar lo que es Periodismo de Barrio.

-¿Es difícil hacer periodismo independiente en Cuba?
Sí, es difícil porque nada más se reconoce a los medios que son de propiedad estatal. La Constitución de Cuba  nada más reconoce a los que pertenecen al Estado y niega la posibilidad de que existan otros medios, solo puede haber prensa extranjera acreditada en Cuba, pero no es posible para un ciudadano cubano crear un medio independiente, sea impreso o sea digital, impreso mucho menos porque está prohibido imprimir y distribuir una publicación que no esté registrada y por supuesto que nunca nos van a registrar porque la Constitución dice que nunca va a existir publicaciones de propiedad privada, ni siquiera si es una organización sin ánimo de lucro como es el caso de nosotros. Todo eso nos implica restricciones al acceso de la información porque al no tener personalidad jurídica no tienes credenciales, no tienes nada que te reconozca como periodista y a veces tienes que llegar a los lugares, dialogar mucho con la gente para que accedan a concederte entrevistas. Nosotros siempre somos transparentes y les decimos quienes somos, que hacemos, les decimos que no tenemos la personalidad jurídica y hasta ahora nos han concedido muchísimas entrevistas, pero ha habido instituciones estatales que han sido clave para algún reportaje y nos han cerrado la puerta porque no estamos reconocidos como periodistas. Entonces está esa dificultad porque el periodismo independiente no existe legalmente.

-¿Cómo encontrar esas historias que marcan diferencias?
Yo pienso que siempre hay una parte de planificación y de organización del trabajo, pero creo que las historias en gran medida te eligen a ti y en la medida en que entregues más tiempo a una comunidad, a una persona o a un tema recibes mucho más de esa historia. En mi experiencia he visto que cuando se va por primera vez a una comunidad no encuentras la historia, en la segunda tampoco, pero si les sigues dando oportunidad y sigues demostrando que te interesa, que no es algo que quieres hacer por salir del paso, sino que realmente te preocupa lo que está pasando en ese lugar, la historia aparece. Pero si quieres una historia buena no la encuentras en cinco minutos y es de parte y parte porque una gran historia no se da sin preparación y hay muchas cosas que son impredecibles, que son casuales y que ponen a prueba la capacidad para identificar que ahí está la historia. Si no te preparas para cubrir un tema o ir a una comunidad, aunque surjan cosas que van a ser valiosas no las vas a ver. Incluso esa posibilidad de flexibilizarse y de improvisar y ser espontáneo depende mucho de la preparación que hayas tenido antes.

-¿Cómo ocurrió con el trabajo La Mudanza?
Fue exactamente así. Yo iba con una idea preconcebida del trabajo que quería hacer, me predispuse muchísimo ante la historia que terminé contando, pero al final cuando me permití darle una oportunidad a la gente que estaba confiando sus vidas, contando sus problemas, me di cuenta que ahí estaba esa historia que yo quería contar desde el principio, que era la construcción de una avenida, pero que no encontraba la forma de contar lo que significaba y la relación que tenía con nuestro enfoque medioambiental. Cuando empecé a escuchar las historias de la gente terminé encontrando lo que quería desde el inicio. Tuvo que ver con la persistencia de ir a la comunidad, había hecho un proceso previo de conocimiento y tiene que ver con dejarse llevar por la gente.

- Significa mucho ser finalista de un premio como este, pero aparte de eso ¿Qué se llevan de este Festival?
La experiencia que pudimos acumular de la gente que conocimos aquí, los medios que no conocía y que aquí me enteré que existían, los trabajos que realizan y cómo los realizan. También la ciudad misma que nos da una experiencia importante, Colombia que está en un proceso tan sensible y tan importante en este momento para toda su historia y su futuro, y estar aquí en este momento tan histórico ha sido un privilegio. Lo bueno es que eres finalistas con un trabajo que ya hiciste y no es como unas olimpiadas en el que se decide todo en el momento de la competencia. Aquí llegas con el trabajo hecho y queda ver si tienes suerte o no tienes suerte, pero ya lo que podías hacer lo hiciste, entonces te quedas con la experiencia de todo lo que te ofrece el Festival.

-¿Qué creen que aprendieron sobre el periodismo en el Festival?
No llevamos un aprendizaje de que no somos en Cuba los únicos, ni son los únicos en Colombia, ni en Panamá, ni en México, ni en Brasil, los que están haciendo un periodismo independiente y un periodismo concentrado en las historias locales, buscando un modelo de gestión que les genere menos dependencia hacia poderes económicos como los anunciantes, la publicidad o el poder político y eso es importante porque hay algo que está cambiando en la manera de hacer periodismo en el continente y que ese modelo de prensa no solo se exprese en la organización del trabajo, en las redacciones y las formas de financiamiento, sino que se expresa en los resultados periodísticos y que la mayoría de los trabajos premiados hayan sido trabajos de periodistas independientes o que pertenecen a medios alternativos dice mucho de la legitimidad de esta manera de hacerlo, que nos da temor porque es un poco inseguro a veces y no sabes a donde te puede llevar, pero detrás hay mucho sacrificio y amor por el periodismo y eso es lo más importante y lo que determina que se haga periodismo de calidad y a la altura de la circunstancias nuestras.

-¿Los acercamientos entre Cuba y EE.UU. han generado un cambio para el periodismo cubano?
Hasta ahora no, eso no se ha traducido en un cambio de la política de comunicación del Gobierno ni del partido comunista de Cuba. La proyección hasta ahora es que los medios continúen siendo estatales y que funcionen bajo la dirección del partido comunista de Cuba. Están en discusión una ley de asociación nueva que permita a la gente asociarse y no solo a las instituciones legitimadas por el Estado y una ley de comunicación, pero eso no se sabe porque esos debates no ocurren en las esfera pública y hay que esperar que se publiquen los documentos para uno saber qué es lo que va a pasar. Entonces la percepción nuestra es que no va a haber una apertura de la prensa. Hay una tolerancia y hemos podido trabajar, nos han concedido entrevistas. También hay periodistas de medios estatales que nos apoyan, nos aprecian y nos dan sus respetos o nosotros se los manifestamos a ellos, pero no depende de los periodistas el tipo de prensa que pueda haber en Cuba. Y ese acercamiento con EE.UU. tampoco debería ser lo que traduzca una mejora para el periodismo y si así pasara sería lamentable porque si hay cambios deberían ser que nosotros seamos capaz de generarlo y no porque reestablecimos relaciones diplomáticas con ningún gobierno, porque ningún país va a venir a traernos los derechos que nosotros no seamos capaces de resolver. Esperar que con EE.UU. se va a resolver el problema es una posición muy conformista y muy cómoda porque lo correcto sería que nosotros mismos confiáramos en nosotros y defendiéramos ese periodismo, y la manera en que debemos hacerlo es haciendo periodismo.

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Comentarios

Cuba: La isla prisión

El NO ganó ayer porque el pueblo colombiano no quiere que el modelo anacrónico y criminal de los Castro se replicara en Colombia. Ver hace 8 días a los tiranos de Castro y Maduro pavoneándose en Cartagena fue una afrenta a la democracia colombiana. En Cuba y Venezuela están instaurados regímenes del terror, la violación sistemática de las libertades es total.

Nos salvamos!

Ni aquí tampoco se puede hacer periodismo libre. No era más que ver ayer a Caracol, RCN y todas las demás cadenas televisivas como trataban de ignorantes, brutos, estúpidos y de bestias a los que, democrática y libremente, votamos por el NO.

Ufff!!!

De la que nos salvamos!!!