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La nostalgia viaja en tren

Tal vez una de las fotos más sugerentes de la historia del tren de Cartagena-Calamar, sea ese niño que desde la muralla contempla el paso del tren.

El historiador Javier Ortiz Cassiani escribió un libro sobre la memoria del ferrocarril que se inauguró en 1894 y se desmanteló en 1950. Su historia dejó una estela entre los pueblos y en la mente de sus pasajeros.

A las 5 de esta tarde, el historiador compartirá esas vivencias de su interesante investigación en la que recogió testimonios de hombres y mujeres que tuvieron un vínculo laboral con el ferrocarril, o fueron sencillamente pasajeros o comerciantes.

El primer recuerdo del tren estaba en la casa de los padres y abuelos del historiador en Hatoviejo (Bolívar), donde su abuelo materno Prisciliano Cassiani,  trabajó en el tren durante más de quince años. El conversatorio “La nostalgia viaja en tren”, acompañará la exposición ‘Rumores en la estación’, que es otra manera de viajar en el tren de la memoria.

Las nuevas generaciones de cartageneros ignoran que Cartagena tuvo un tren que atravesaba once estaciones, hasta Calamar. El progreso impulsado por el presidente Rafael Núñez, viajaba en tren, en el preludio de la construcción de nuevas carreteras que conectaran al Caribe con el interior del país. En 1919 se propuso que el ferrocarril Central Bolívar conectara a Cartagena con Medellín, pero no se logró realizar.

“No es una historia académica”, explica Javier Ortiz. “La investigación tiene la voz y el testimonio de la gente”. Los pueblos de la línea del tren quedaron aislados, luego de la muerte de los trenes, y el auge de las carreteras y el predominio de las inversiones en los puertos del Pacífico.

“Hoy  se viaja de Soplaviento hasta Hatoviejo,  viejas y liquidadas estaciones del ferrocarril, por una carretera destapada que es un terraplén en peores condiciones que cuando existía el tren”, dice Javier.

“El tren - además de ser un elemento aglutinados-generaba entre los habitantes un sentido de pertenencia. Era sinónimo de progreso. En la estación del tren se vendía de todo: gallinas, galletas, pescado, y en los pueblos donde había estación ferroviaria, se erigían hoteles para los viajeros.

Con la clausura del tren, se desmantelaron también los negocios”. Algunas de las referencias del tren de Cartagena-Calamar para esta exposición, son fragmentos de la novela “El patio de los vientos perdidos”, de Roberto Burgos Cantor.

Suena el tren
Para esta investigación, Javier entrevistó a Gregorio Ibarra Guzmán, de 102 años, quien poseía una memoria de seres y paisajes alrededor del tren.

“Para el montaje museográfico nos interesaba generar sensaciones: que el espectador sintiera  en quince minutos que tomaba su tiquete y se subía en el tren de a memoria”, precisa  Salim Osta, autor del guión de esta exposición que estará abierta al público hasta noviembre de 2017 en el Museo Histórico de Cartagena.

Antes de ser desmontada, se hará una exposición itinerante  en menor escala, por algunos pueblos por donde pasó el tren. La exposición total espera presentarse en el Museo del Caribe y en el Centro Cultural Gabriel García Márquez.

Esta exposición contó con la investigación y curaduría  de Javier Ortiz, el concepto museológico de Sandra Mendoza y el diseño del guión museológico a cargo de Salim Osta. Los tres compartirán su conocimiento y experiencia sobre la vida alrededor del Ferrocarril Calamar – Cartagena.

El rumor del tren
La nostalgia del tren llevó a Javier a encontrar pedazos de rieles convertidos en herraduras de caballos. Lo mismo que a Pedro Luis Mogollón que tiene una colección de clavos sueltos y perdigones, con la que sueña hacer una mesa, para escuchar el sordo y  ronco rumor del tren de la memoria.

El tren vuelto a activar como el tren amarillo de Macondo, es una quimera poco rentable que puede activar la economía naranja en el Magdalena.
Todo existe allá para que despierte otra vez Macondo. Y el pito del tren espante a los fantasmas.   
 



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Comentarios

TREN POR LLANTAS

EN AQUELLA ÉPOCA LOS AMERICANOS NOS TRAJERON LA SOLUCIÓN DE UN PROBLEMA QUE TENÍAMOS EN COLOMBIA, EL TRANSPORTE; SIN EMBARGO, PARA ELLOS ERA SÓLO UN NEGOCIO, AL TIEMPO YA COLOMBIA TOMÓ EL CONTROL DE SUS FERROCARRILES Y PARA LOS AMERICANOS NO ERA RENTABLE, ENTONCES NOS VINIERON CON OTRO NEGOCIO, LAS TRACTOMULAS Y DE PASO, SU MEJOR NEGOCIO, LAS LLANTAS: GOOD YEAR, FIRESTONE, BRIDSTONE, ENTRE OTRAS.

Negocios de la godarria!

Los ferrocarriles al igual que las E.E.P.P.M.M. del país, las arruinaron los mismos de siempre, para montar sus negociados y suciedades, perdón, sociedades. A quienes les conviene que en lugar de un tren, la carga la transporten varios miles de tracto mulas, que son las que exigen carreteras mejor cimentadas, puentes mas fuertes, etc. Siempre hay que pensar : A quien conviene ?