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Tocado por una guitarra de África

Fue al Master Class de su ídolo  africano Lokassa Ya Mbongo en el Centro Cultural Colombo Americano de Cartagena, convocado por el festival Voces del Jazz, y Lokassa, al verlo, pensó que era un muchacho del Congo que había llegado a Cartagena, y no un cartagenero que interpreta a los africanos.

Ludwing Watts nacido en Cartagena, el Jueves Santo del 4 de abril de 1985 (“tengo ya treinta Jueves Santos encima”, dice riéndose), no tuvo que decir nada ante su ídolo que ha visto y escuchado  de manera obsesiva, a través de videos desde que era un niño.

Era como si se conocieran a través del inmenso silencio que crea la música.  Era como si los dos hubieran tocado antes de tocar solo por el prodigio de las identidades compartidas, y donde ningún horizonte, idioma o distancia, vence los secretos transparentes de la música.

“Algún día tocaré con Lokassa”, había dicho soñando que esa oportunidad llegaría en cualquier momento, pero no pensaba que fuera tan pronto. “Los sueños tienen poder”, dice al recordar. No alcanzó a ver a los africanos que vinieron al Festival Internacional  de Música del Caribe, pero si supo de la resonancia que tuvo ese festival en el afianzamiento musical  entre el Caribe y África.

La guitarra de Ludwing habló por todo el tiempo en que estudió a su maestro hasta ese instante en que tocaba para  él. La guitarra tenía el timbre de los músicos africanos. Y al identificarse y decir que “Lingala” es el nombre de su grupo, Lokassa sintió la perplejidad inexplicable de los espejos en dos orillas. “No me cabe la menor duda de que eres del Congo, con ese nombre que es solo de allá”, dijo Lokassa.

¿Cómo una palabra de la lengua bantú  que solo pronuncian los habitantes del Congo pudo echar raíces en Cartagena? ¿Cómo una música pudo encarnarse en la sensibilidad y en el talento de Ludwing Watts?.

Creía que era africano.. El público que lo veía por primera vez  tocar en el Festival Internacional de Guitarra de Cartagena, creía que era africano. Lo mismo, quienes lo escucharon en Arjona y Palenque.

Lokassa lo miró a los ojos y la promesa ya estaba en su espíritu: “Tocarás mañana conmigo”. Su maestro africano lo invitó a tocar en el concierto del Centro de Formación de la Cooperación Española, en Cartagena, en Arjona, y en el Festival de Tambores y Expresiones Culturales de Palenque.

Insomne tras la música

“Siempre fui un niño inquieto por la música”, dice Ludwing Watts.

“En la cuna me metían un radio para escuchar música, pero eso me mantenía despierto. No dormía atraído por la música. Tuve inclinaciones por las artes, el dibujo y la artesanías, jugaba microfútbol hasta que me enfermé.

Vivía  en San José de los Campanos y asistía a las clases de guitarra que se impartían en el Centro Cultural Las Palmeras, bajo la dirección de Carmen Victoria Muñoz.  Allí vi por primera vez a Mister Black.. Participé en talleres de técnica vocal. en 1999 conocí la música de Lokassa y Diblo Dibala.

A los 18 años me metí en Bellas Artes un semestre en 2007, y allí tuve dos maestros: Margarita Escallón y Rogelio Hurtado”.

Los padres

“Es probable que mis ancestros entraran por las Antillas”,  piensa Ludwing Watts. “El apellido es de origen inglés”.

“Mi padre Róbinson Watts es técnico dental, y mi madre Iris Pardo, ama de casa.  Tengo dos hermanas mayores. El tercero y el último. Soy el único músico de la familia. Sé que a mi padre le gustaba cantar boleros. Y un tío cantaba en el karaoke. Elegí la música aun cuando en la familia se seguía creyendo que el camino de la música era un problema”.

Junto a la estrella

“Conocí a Diblo Dibala y su banda Matchatcha, gracias a Voces del Jazz y a Manuel Reyes Bolaños, quien me recomendó para que tocara con él. También toqué con el cantante del Congo Remy Sahlomon. Ahora frente a Lokassa Ya Mbongo pienso que la grandeza del artista está en su inmensa sencillez y humanidad. Me pareció un ser único y auténtico. Él vive y siente la música. Nadie es la estrella. Todos son estrellas reunidas.Son organizados y cada uno aporta lo mejor de sí mismo. Cuando alguien me pregunta si se vive de la música, le respondo: Antes de vivir de la música, hay que estar dentro de ella y sentirla. Hay que educar y alimentar cada día, el caracol de la música. Antes que ser músico, hay que ser artista”.

Lingala

“El soukous, ritmo africano, es la base de la música Champeta en Cartagena. Me gustan la exigencia artística y  los matices de la música africana. En el volumen bajo se puede apreciar esa diversidad de la bella música africana. El volumen alto no permite diferenciar esos matices. Creo que los africanos son rigurosos en las letras y melodías. No comprendo por qué en las letras repetitivas de nuestras champetas todas las mujeres son cachonas, y no hay letras que reivindiquen la grandeza de las mujeres, y presenten virtudes y no defectos. La similitud entre música africana y champeta se da por el hecho de que su base es el soukous, pero hay diferecias en los enfoques. La música se ha vuelto monótona en sus letras y en su ritmo. Se ha estancado”.

El grupo Lingala que lidera tiene seis años y está integrado por Wilbert Barrios (bajista), Leonardo Anaya (baterista), Saray Lorduy (congas), César Jota (cantante) y J. Manuel Martínez (cantante).

“Nuestro sueño es grabar soukous en español.

Estudié Producción de Audio Digital en el Sena.
No creo que la champeta sea la generadora de conflictos en la sociedad y no veo por qué tienen que prohibirla. La guerrilla no escucha champeta y sin embargo,  da tiros”.

La guitarra que habla

Ludwing Watts dice que lo mejor que le ha  pasado en la vida ocurrió en una misma semana. Conocer y tocar con su ídolo Lokassa Ya Mbongo y ser invitado al Festival Internacional de Guitarra en Cartagena. Una de sus sorpresas fue conocer al venezolano Aquiles Bäez, “un artista que pone a hablar a la guitarra”.

A Ludwing Watts le encanta el jazz, el blues, la limpieza profunda de la buena música del mundo.
 



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