Luis Fernando Montoya no quiere perder la batalla

25 de noviembre de 2012 12:05 PM

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Luis Fernando Montoya, el campeón de la vida, llegó este sábado a Cúcuta para dejar su legado de fortaleza en la zona fronteriza y demostrar que cualquier persona se puede levantar sin importar los obstáculos que se puedan presentar.
El capitán deportivo de Antioquia en los III Juegos Paranacionales, inaugurados este sábado en el estadio General Santander, nació el 23 de julio de 1981 en Caldas (Antioquia). Llegó en compañía de su esposa Adriana Herrera, su hijo, José Fernando y de los enfermeros María del Pilar Cerón y Alejandro Lezcano.
Montoya quedó cuadripléjico tras un ataque a bala que sufrió en diciembre del 2004 cuando defendía a su esposa de un robo. Los proyectiles afectaron su médula espinal.
Días antes, Once Caldas bajo su mando había quedado subcampeón de la Copa Intercontinental de Clubes tras perder (8-7) en cobros desde el punto penalti frente al Porto (Portugal) en el estadio Yokohama (Japón). El compromiso en el tiempo reglamentario quedó igualado sin goles.
El accidente no fue un obstáculo para seguir vinculado al fútbol a través del periodismo deportivo como redactor y docente en varias universidades y desde junio del presente año como asesor deportivo de Millonarios.
SUPREMACÍA ANTIOQUEÑA
A comienzo de la década de 1990 dominó con Antioquia el fútbol menor de Colombia de donde pasó a dirigir las inferiores del Atlético Nacional.
“En Antioquia salía por ese entonces selecciones muy competitivas con jugadores de buen nivel que montaban diferencia. De una de esas selecciones que dirigí salieron entre otros Neider Morantes, Gerardo Bedoya y Juan Pablo Ángel. Más tarde se integró Iván Ramiro Córdoba, pero no fue producto de mi cosecha”.
Recordó que empezando la década de 1990 estuvo en la zona de frontera.
Dirigió una selección Antioquia en un zonal infantil que se disputó en Villa del Rosario y participó en un Mundialito de clubes infantiles que organizaba la Liga presidida por Jorge Enrique Maldonado Vargas.
VIDA PROFESIONAL
En el 2002 pasó a dirigir al Atlético Nacional con el que salió subcampeón.
Al año siguiente pasó al Once Caldas, que salió por segunda vez en su historia campeón del fútbol de Colombia. Con el blanco de Manizales consiguió en el 2004 el título de la Copa Libertadores de América al derrotar (2-0) a Boca Juniors en cobros desde el punto penalti después de igualar a un gol el partido de vuelta. La conquista le dio el derecho de disputar la final de la Copa Intercontinental de Clubes.
Manifestó que ser el símbolo de vida de un país que cada día vive momentos cruentos es algo que le agrada, pero que es contradictorio a lo que se vive cada día.
“Me da mucha tristeza saber que al prender un televisor para ver un noticiero me voy encontrar con sucesos tristes y no alentadores para Colombia. Me gustaría que no haya tantos asesinatos, que se respete la vida del ser humano porque creo que el valor a la vida es muy importante y hay que enseñárselo a la juventud”.
Conoció al gimnasta Jesús Romero y le da satisfacción ver como se ha recuperado.
Comentó que el haber ganado la Copa Libertadores en el 2004 con el Once Caldas y sobre todo a un equipo grande como Boca Juniors fue algo significativo y bonito porque “Boca (Juniors) era un club que lo había ganado todo”.
EL SUEÑO AZUL
Sobre Millonarios, el club del que es asesor, manifestó que le gusta porque está integrado por jugadores que tocan bien el balón, son prácticos y da alegría verlos jugar.
Señaló que Hernán Torres, el técnico albiazul, es un gran trabajador y que le gustaría que ganara algo grande como la Copa Sudamericana o el Postobón II del fútbol profesional colombiano.
En cuanto a la Copa Sudamericana, que se encuentra en su fase semifinal, señaló, sin demeritar al rival, Tigres, que Millonarios es un equipo muy fuerte, que lo demostró en Argentina y que ahora le corresponde sacar el jueves un buen resultado en Bogotá.
Sobre la final de la Copa Intercontinental recordó que cuando iba a patear Jonathan Fabro el penalti que le podía entregar el título sobre el Porto pensó que eran campeones y así se lo transmitió con un guiño a su asistente Carlos ‘El Panelo’ Valencia, pero lamentablemente no fue así.
“Fue un momento difícil, pero había que aceptar que Fabro (Jonathan) era un, jugador de fútbol, un ser humano y que no había que incriminarlo”.
Manifestó que Adriana Herrera, su esposa, es todo para él.
Es una mujer fundamental en mi vida”, dijo. “Ya se ganó el cielo”, agregó.
Manifestó que no se siente capaz de decir quién es el mejor jugador colombiano del momento, porque hay varios, pero si puede señalar que Carlos Valderrama y Faustino Asprilla fueron los mejores de la década de 1990.
En cuanto al mejor jugador del mundo dijo que Pelé, porque ha dejado una gran etiqueta como futbolista y persona, pero reconoció que lo que hace Lionel Messi es muy bueno, respetando a Diego Maradona, quien fue otro extraordinario jugador.
Reconoció que el fútbol de Antioquia está saliendo del bajón que tuvo en los últimos años, prueba de ello es el título que obtuvo en los Juegos Nacionales, pero que también se tiene otras metas.
Por el momento estamos en una tarea conjunta con la Gobernación para que Antioquia sea la más educada y que siempre juegue limpio”.
Finalmente dijo que a la vida le pide vida y a Dios la paz y su recuperación. Así sea.
(Lea más sobre Luis Fernando Montoya)

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