• Zona Norte y Ciénaga de la Virgen.
  • Estudiantes de la Universidad Tecnológica de Delft, de Holanda, y Mauro Maza Chamorro (a la derecha), profesor de Ingeniería Civil de la Universidad Tecnológica de Bolívar.

Holandeses legan estudio contra inundaciones

Por décadas Cartagena ha encarado el problema de las inundaciones con soluciones tibias, como el ensanchamiento de los canales y obras gregarias de protección costera, y para todo ello ha seguido empleando la misma ingeniería de los años 60 y 70 del siglo pasado.

Ese marco de referencia histórica lo hace Mauro Maza Chamorro, profesor del Programa de Ingeniería Civil de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB).

Considera que el problema de las inundaciones en el Distrito ha sido históricamente mal entendido, en todo su sistema combinado de cuencas hidrográficas con la Bahía de Cartagena, Ciénaga de La Virgen, caños, lagos y canales.

“Y además ha sido mal manejado, con criterio de corto plazo y empleando soluciones que no han llegado al centro de un problema, que es de mayor escala tanto en el espacio como en el tiempo, y que compromete la vida de la ciudad por los próximos 50, 100 y hasta 200 años”, explica el ingeniero civil Maza Chamorro.

Aporte holandés

Seis estudiantes de Ingeniería Civil y Maestría de la holandesa Universidad Tecnológica de Delft, de las más importantes de los Países Bajos y con más prestigio de Europa y el mundo, estuvieron con la UTB en Cartagena desde noviembre de 2016 y durante 5 meses, estudiando el descontrolado problema de las inundaciones, al lado de los profesores Mauro Maza y Milton Guerrero.
Realizaron  y le legaron a la ciudad un estudio que ahora está en manos de la Tecnológica, y que desenmaraña la dinámica de las inundaciones en Cartagena.

Exploraron tres ámbitos geográficos y determinaron que es nulo el control a los niveles del agua, lo que se logra con un manejo integrado de las cuencas.

Esos escenarios son: Ciénaga de la Virgen, que recibe agua de un vasto territorio que se extiende desde los límites con Bayunca y la cuenca de Turbaco, con corrientes naturales como la del Arroyo Matute.

También la costa abierta y Bahía Interior de Cartagena, de las que dijeron hay muchos espacios abiertos en los frentes costeros de las avenidas Santander y Malecón, “con pocas estructuras de defensa costera, que no están bien diseñadas para soportar las condiciones presentes ni futuras de los fenómenos atmosféricos”, explica Maza.

Y el tercero es la Zona Industrial de Mamonal, históricamente susceptible a fuertes inundaciones.

“Acá ocurre mucho que las empresas están manejando el nivel de los terrenos con rellenos para levantar sus predios, pero eso desencadena otros problemas, porque al controlar localmente los niveles del agua, están alterando el curso de las escorrentías, entonces el agua va a ser empujada hacia atrás y a los lados, y esas áreas aledañas al obstáculo se vuelven vulnerables a inundaciones”, agrega el profesional.

Aplicaciones

Adicional a las rutinarias obras de protección ejecutadas contra las inundaciones en Cartagena, existe una estrategia integral de manejo territorial de cuencas hidrográficas para retener el agua y es mediante embalses, humedales, vegetación, zonas verdes, tejados verdes y usando el mismo terreno para la infiltración del líquido.

Los embalses en la cuenca de Turbaco, cumplirían una clara función hidráulica de retención de agua y disminución de los caudales que finamente bajen, clave para la defensa ante las anegaciones en el amplio entorno de la Ciénaga de la Virgen. “Allí hay posibilidades tremendas de reúso del agua en verano para riego, recreación y usos múltiples, y bien hechos estos lagos pueden tener también un valor paisajístico muy importante, y ser un atractivo”.

“Esto se complementa con una gran barrera en la parte sur de la Ciénaga, para controlar sus niveles de agua”, dice el profesional.

Y para el área de Mamonal, es importante suavizar el alineamiento de los canales, evitando abruptas curvas de 90 grados.

Respecto a la protección costera, el estudio propone barreras con cerramientos, y hay más alternativas, pero se deben analizar involucrando a gremios, administración local y nacional, y a la sociedad civil, para determinar las más convenientes para la ciudad.

“No todo puede limitarse a obras para incrementar la capacidad de los canales”, concluye el ingeniero Mauro Maza.