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Miércoles 22 de mayo de 2013 Ediciones anteriores |
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Martín salió hundido de la entrevista de trabajo. Está capacitado para el puesto y se había preparado bien para ese momento crucial. Necesita el trabajo pero no lo ha conseguido. Será para otro. Abrumado por la sensación de fracaso, comienza a rumiar ideas cada vez más decepcionantes. Ahora cree que nunca conseguirá un trabajo acorde con su nivel profesional.
A Sandra, la siguiente persona en entrevistarse con el jefe de Recursos Humanos de la misma empresa, no le fue mejor. Tampoco consiguió el puesto. Pese al traspié, sabe que haber llegado hasta la entrevista de selección significa que tiene posibilidades. Ha aprendido mucho sobre lo que valoran los entrevistadores. Reforzará sus puntos fuertes, llenará sus carencias y mejorará sus debilidades. Sólo tiene que perseverar, corregir, mejorar e innovar.
El hecho es el mismo: ninguno de los aspirantes consiguió el ansiado puesto. No obstante, la actitud de Martín y de Sandra ante ese mismo suceso y la forma de interpretarlo y reaccionar ante la falta de éxito son muy diferentes: él se siente frustrado ante el ‘fracaso’ y no tiene fuerzas para seguir adelante, mientras que para ella sólo ha sido un tropiezo en un camino, cuyo destino final es el éxito.
“Percibir las cosas desde un punto de vista triste no ayuda a solucionarlas sino que nos sumerge más en la tristeza y la depresión. En cambio, percibir la realidad desde las ópticas más agradables y felices, nos hace obtener mejores resultados y refuerza el ánimo. Ante un hecho que nos parezca negativo, hay que estrujarlo, verlo desde arriba y abajo, por los lados, por delante y detrás, hasta encontrarle la mejor faceta” aconseja el sicólogo clínico y experto en Sicología Positiva, José Elías.
Lo bueno… de lo malo
“Dado que nuestra mente graba lo último en que pensamos, independientemente de que sea real o no, cuando nos suceda algo negativo o desagradable, para contrarrestarlo hay que pensar de inmediato en una situación positiva, de forma que la última imagen sea alegre y feliz”, aconseja el experto.
El doctor Elías pone un ejemplo: “Si queremos impartir un curso y, pese a toda la publicidad y gestiones no conseguimos los suficientes asistentes, debemos pensar en las veces que hemos tenido más gente de la que esperábamos”.
“Un vendedor que tartamudea tiene dificultades con su trabajo porque cree que su situación no le favorece al relacionarse con los clientes, pero si se convence de que es una ventaja, porque así la gente le presta más atención, estará más tranquilo y cada vez tartamudeará menos.
A veces –prosigue el especialista- es útil imaginar las consecuencias más inverosímiles y desastrosas a las que podría conducir un problema o una acción generadora de angustia. En comparación, ¡la realidad puede ser mucho menos traumática!".
Alegría, aliada de la salud
Diversos estudios científicos muestran que experimentar emociones positivas (alegría, confianza, paz interior, afecto) puede tener efectos palpables sobre la salud, como aumentar la resistencia a desarrollar gripa, fortalecer las defensas orgánicas o influir favorablemente en la longevidad.
Una de las investigaciones más recientes, titulada “El estilo emocional positivo y riesgo de enfermedad", indica que el estilo emocional positivo está relacionado con cambios en la función cardiovascular y podría alterar la susceptibilidad a contraer enfermedades, disminuir el ritmo cardíaco y la presión arterial.
También mejora la función endocrina e inmunológica, y podría influir en la salud, a través de un cambio en la actividad hormonal.
El estilo emocional positivo ha sido asociado a conductas saludables como dormir bien, hacer ejercicio y seguir una dieta más sana. Quienes lo tienen alto, tienden a socializarse mejor y desarrollar lazos sociales más satisfactorios, lo cual se relaciona con un menor riesgo de mortalidad y morbilidad.
¡Explore sus posibilidades!
“La pareja y el trabajo son dos áreas clave de la vida, en las que podemos ejercitar el cambio de perspectiva, ya que ante muchas de las situaciones que nos entristecen y que suelen suponer pérdidas materiales, físicas o emocionales, el dolor nos impide ver que esos momentos duros pueden ser la puerta a posibilidades insospechadas”, señala el doctor José Elías.
“Da igual que nos dejen, dejemos a alguien o nos separemos de mutuo acuerdo. En vez de creer que el ex era la persona de nuestra vida, hay que pensar que esa situación nos da la oportunidad de conocer a alguien que se adapte mejor a nosotros”, agrega el experto.
“Si nos quedamos sin trabajo, debemos analizar lo que han hecho otras personas en nuestra misma situación para encontrar una salida. Así descubriremos que, a partir de un traspié laboral, mucha gente ha encontrado el trabajo que les satisfacía, se han dedicado a aquello que le gusta o han creado su propia empresa”, señala el doctor Elías.
“En vez de retraernos, exploremos las posibilidades e intentemos ampliarlas: ¿cómo nos gustaría vernos a nosotros mismos, qué nos gustaría hacer? Busquemos otras alternativas, en vez de encasillarnos en una condición fija: por ejemplo de asalariado, o de capacitado para una sola tarea o actividad”, finaliza el experto.