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Cine colombiano con narrativa y temática propia

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El 2012 ha sido muy particular para el cine hecho en Colombia. Este año se muestra como el que más estrenos nacionales ha tenido y aún quedan un poco menos de tres meses, con temporada de vacaciones incluida, para que aparezcan más películas nacionales en las carteleras, para todos los gustos y de todos los presupuestos.

Más allá del debate, que en algún momento se tendrá que hacer sobre si hay público para tanta película colombiana, un porcentaje significativo de estas producciones ha hecho parte de las selecciones oficiales de los más importantes festivales cinematográficos del mundo, lo cual muestra que la participación fílmica colombiana en estos eventos dejó de ser una sorpresa para convertirse en una realidad interesante, la cual permite que el mundo empiece a interesarse en el cine “Made  in Colombia”.

En el pasado agosto, por ejemplo, dentro de la amplia oferta de películas que los asistentes a las salas de cine encontraban, podían escoger entre cinco colombianas, algo que jamás nadie hubiera soñado hace diez años, cuando sólo se estrenaban máximo dos cintas nacionales. Podían entrar a ver Sanandresito, protagonizada por Andrés Parra, reconocido en la actualidad por su papel estelar en la serie Escobar, el patrón del mal, o dejarse atrapar por la conmovedora Chocó, el retrato de una olvidada región del país a través del dolor de una mujer.

La “carta filmográfica” también nos ha invitado a viajar al sur de nuestro país, pocas veces filmado, y conocer la tragedia del conflicto a través de una historia íntima en La Sirga, ver a Carmen Maura, una de las “chicas Almodóvar”, en Sofía y el terco o quizá La Lectora, basada en la novela de Sergio Álvarez, que hace algunos años fue llevada a la televisión.

Y de lo que falta, que no es poco, las siguientes son algunas piezas interesantes, que han logrado el favor de la crítica especializada y ahora esperan hacer lo propio con el público.



UNA DE SUSPENSO

El próximo 19 de octubre es una interesante fecha. Ese día entran a cartelera dos películas que han cumplido un interesante recorrido por algunos eventos cinematográficos de alto nivel.

Tras ser la primera cinta nacional en participar en el Festival de Cine Internacional de Busan en Corea del Sur, uno de los principales eventos cinematográficos de Asia (continente que para muchos es el futuro inmediato de la exhibición y comercialización de largometrajes), se estrenará aquí la ópera prima de Alfonso Acosta, El Resquicio. Este es un drama psicológico de suspenso el cual narra una sórdida metáfora de caos familiar en una atmósfera enfermiza con visos de terror,  donde todo parece estar a punto de estallar.

Más interesante es el riesgo que asume el director y la forma de narrar la historia, al hacerlo como si fuera un cuento para niños. Una familia emprende un viaje de fin de semana con el objetivo de restaurar el orden y la unión, pero se van perdiendo a medida que la muerte los va visitando. Entonces ese viaje en búsqueda de la sanación se convierte en un infierno colectivo, donde todos dejarán entrever el monstruo que llevan dentro.

El Resquicio, que cuenta con la participación de actores internacionales y nacionales, tiene en el papel protagónico al joven actor argentino Alan Daicz, quien sorprendió a la crítica con su actuación en Un amor, de la directora argentina Paula Hernández. Junto a él trabajan Fiona Horsey, la colombo-francesa Maruia Shelton, y los mellizos Heins y Diego Peláez, quienes hace un año rodaron esta película en parajes de la Sabana de Bogotá.

Alfonso Acosta presenta un guión ambicioso y trata un género nunca antes explorado por la cinematografía colombiana, por lo que requirió la asesoría internacional para su buen desarrollo.



UN DRAMA

Y ese mismo 19 de octubre llega a nuestras salas la película de Juan Andrés Arango, La Playa D.C., una fábula urbana que se ha presentado en los festivales de Cannes, Biarritz y San Sebastián, donde logró muy buenas críticas.

Esta cinta nos cuenta la historia de Tomás, un joven afrodescendiente que se ve obligado a huir del Pacífico colombiano debido a la guerra que azota a esa región del país y llega a Bogotá, una urbe donde encuentra en el acto de cortar pelo, un arte, un legado histórico de los esclavos que trazaban en las cabezas de los niños mapas con rutas de escape. Así, comienza a dibujar el mapa que lo llevará a encontrar a su hermano, y en esta búsqueda se encontrará a sí mismo.

De acuerdo con su director, “es una película sobre lo que representa abandonarlo todo y abrirse camino en un lugar nuevo y hostil. Como un espejo de dos caras, es un viaje de cambio interior, en el cual el protagonista se ve obligado a transformarse para seguir avanzando en Bogotá. Al mismo tiempo, es un recorrido por una ciudad en metamorfosis, donde -a través de la mirada de Tomás-, descubrimos la red de espacios propios que la población negra está creando a pulso”.

Entre 1991 y 2006 llegaron a Bogotá cerca de 300 mil afrocolombianos provenientes de las regiones Pacífica y Caribe. Esta migración masiva, que en la mayoría de los casos tiene su origen en el conflicto armado, ha transformado radicalmente la identidad de la ciudad. Y La Playa

D.C. realmente existe. Esas comunidades viven del rebusque y se ganan la vida ‘engallando’ carros y realizando trabajos que requieren de gran esfuerzo físico. Una emotiva reflexión sobre lo asfixiante que puede ser una metrópoli y lo difícil que es mantener allí la identidad cultural y la tradición.



DOS PARA TENER EN CUENTA

Dentro de un buen número de películas que se preparan para el 2013, hay dos largometrajes que prometen dar de qué hablar, pues tocan temáticas clave en la realidad colombiana, en diferentes momentos de su historia.

1. La coproducción española Operación E.,  dirigida por el español Miguel Courtois Paternina, protagonizada por Luis Tosar y la colombiana Martina García. Un thriller basado en hechos reales, que seguramente generará polémica después de su estreno.

La historia se basa en Emmanuel, el hijo de Clara Rojas, y lo sucedido en torno a este niño nacido en la selva mientras su madre estaba secuestrada. La narrativa se concentra, y ahí entra la ficción, en el campesino que lo tuvo a su cargo.



2. Andi Baiz, director caleño reconocido por sus obras Satanás y La cara oculta, ya filmó su tercer largometraje: Roa. Con la actuación de Catalina Sandino, es el relato desde la ficción del personaje Juan Roa Sierra, el supuesto asesino del caudillo Jorge Eliécer Gaitán.

El reto no fue pequeño al rodar una película ambientada en la Bogotá de

1948, por lo que las exigencias escenográficas y de vestuario fueron altísimas. El guión está basado en el libro El crimen del siglo, de Miguel Torres.

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