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Miércoles 23 Mayo de 2012 Ediciones anteriores |
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Aunque la vida, según ella, le ha dado mucho más de lo que merece, confiesa una pasión que le produce una angustia paralizante. Al margen de esa seguridad que parece a prueba de todo, el tema hace titubear a la opita.
Cierta complejidad emocional surca las metas y sueños de Claudia Bahamón. Todo queda claro cuando el tono de su voz entra en otra sintonía y con un dejo de risa nerviosa habla de lo que desde chica la hace vibrar; una pasión que la conmueve de tal forma, que las lágrimas van y vienen cuando está en presencia de aquello que la paraliza.
Conociendo un poco de su vida, no se trata de un hombre. En su familia hay tres caballeros que además de ser su prioridad, circundan su trono de soberana de la casa con gran devoción. Una monarquía dulce que le permite reconocer frente a su hijo Samuel, sin tanto aspaviento, cuando ella se equivoca. Además, su intención es no ser “de esas madres locas y regañonas” que pregonan a todos los vientos ser portadoras de la verdad.
Como su vida familiar es la que siempre soñó, agradece todos los días haber tomado la decisión correcta, pues aunque fue apresurada para muchos, resultó ser un “sacrificio por un beneficio futuro”. Simón, su esposo, y Samuel y Luca, sus dos hijos, son el premio a la férrea decisión de apostarle a sus arraigados valores familiares. “Uno dice, ‘no, yo no me sacrifiqué’, pero claro que sí, considero que es un sacrificio en el sentido de que cambié todo por otro tipo de felicidad; sin embargo, al mismo tiempo dejé a mis padres y familiares, mi trabajo, mis raíces”.
Antes de participar en el videoclip de Chayanne que cambió su vida, Claudia había decidido especializarse en España en Arquitectura Efímera, un romántico oficio que se ocupa de la creación de escenarios y montajes artísticos para obras de teatro. “La dirección de arte es el sueño de mi vida. Yo no voy a teatro por las historias, salgo llorando, pero lágrimas de elefante al ver las telas, las luces… eso me mueve las fibras. A veces no soy tan arriesgada y me da miedo empezar una nueva faceta. Simón me dice: ‘Ven, te voy a presentar a tal director de arte’, pero a mí me angustia tocar lo que he soñado toda la vida”.
Aunque se radicó en California hace casi ocho años, son constantes sus viajes a Colombia para visitar a su familia y cumplir compromisos laborales, como el que le trajo esta vez, como vocera de la marca Oral B. Además de seguir como locutora en el programa Los originales de emisora La X, un oficio que la tiene “matada”, la ex presentadora se trae entre manos un proyecto ambiental que busca generar conciencia sobre el cuidado del planeta.
- ¿Qué es lo que más extraña de Colombia?
Crecí en una ciudad pequeña, donde las necesidades eran básicas, y eso me parece muy bonito. Así que para recordárselo a Samuel, lo llevo a la finca de Neiva sin un solo juguete. Ahí se da cuenta de que no los necesita para pasarla bueno, porque con un palito de árbol se inventa cosas, tiene que apelar a su creatividad e ingenio.
- ¿Por qué el nombre de Luca?
Una amiga que vivía en Lugano (Suiza) me estaba ayudando con los nombres y un día me mandó la foto de un mesero que tenía el nombre en un prendedor. A mí me dio risa porque no entendía si era que le había gustado el mesero o qué, y me contesta: ‘No boba, mire el nombre’. Decía Luca y me fascinó.
- Su segundo hijo le ha dado más duro que el primero, ¿por qué?
No sé, pero después de este parto te puedo decir que es muy normal una depresión posparto. Las hormonas son muy difíciles de manejar. A eso súmale que con mi primer hijo sentí como si me hubieran entregado un niño criado. Por el contrario, Luca es llorón, resultó alérgico a muchas cosas y estuvo enfermo. Gracias a Dios ya salimos de eso.
- ¿Su reto como madre?
El cuidado del medio ambiente. Por ejemplo, Samuel se lava los dientes y me dice: ‘Mamá, cierra la llave que se va a acabar el agua del planeta’. Sé que ahora lo está diciendo mecánicamente, pero con el tiempo entenderá qué significa eso. Ese es uno de mis grandes retos, no quiero que mi hijo sea un gringo ‘pendejo’ que se mete únicamente a una sociedad de consumo.
- ¿Le ocupan otros proyectos?
Estoy ‘matada’ con mi programa de radio… ¡fascinada! Es de los trabajos que más disfruto. También tengo un proyecto con una amiga en Los Ángeles sobre medio ambiente, esperamos que sea bien interesante…