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Madres a edades extremas

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No existe la “edad ideal” para tener un hijo. Los especialistas consideran que lo más importante para que un bebé nazca sano, es que la mujer se encuentre en buenas condiciones de salud antes de embarazarse; tenga estabilidad emocional, sicológica y económica; y madurez.

Ana María, una mujer de 40 años, solía decir: “Tendré un hijo cuando pueda darle todo”. Las exigencias que ella y su pareja se habían trazado tenían como explicación que no se sentían preparados para la crianza de un bebé sin las comodidades necesarias. Ana María y su esposo conversaban acerca de lo mucho que les faltaba para traer un niño al mundo. Sin embargo, hacía mucho tiempo que la naturaleza los había dotado para ser padres. Cuando la pareja se decidió era tarde y tuvieron que buscar una alternativa terapéutica para tratar un problema de fertilidad. Cuando nació su bebé, Ana María pensó: “Esperamos demasiado”.
Carolina, por su parte, tiene 14 años y hace un mes se enteró de su embarazo. Además del trauma que le generó la noticia tanto a ella como a su familia, el médico le explicó que su salud puede estar en riesgo. Y ahora ella también sabe que este suceso le cambiará la vida para siempre. Eso sin contar con la infinidad de dudas y temores que le quitan el sueño, porque apenas se conoce con el padre de su futuro hijo y no sabe lo que le espera.
Dos historias que muestran situaciones de lados opuestos. En uno, la mujer que espera demasiado tiempo. A ella se le llama ‘madre tardía’. Y en el otro, la que sin ni siquiera saberlo, y a una edad demasiado temprana, es una ‘madre precoz’, con pocas esperanzas en un futuro alentador.
Entonces, ¿cuál es la edad ideal para tener un hijo? ¿Cuáles son los riesgos de los embarazos tardíos y de los precoces? El doctor Diego Fernando Moreno, médico cirujano y obstetra con sub-especialidad en menopausia, asegura que el momento ideal para que una mujer pueda ser madre por primera vez es aquel en el que la mujer (y mejor aún su pareja) se encuentra en condiciones adecuadas de salud y lo suficientemente madura emocionalmente para entender y responsabilizarse de ese hijo. En otras palabras, cuando su madurez, salud y preparación sicológica están en su máximo esplendor
“Es lo que deben entender las niñas extremadamente jóvenes que se lanzan a la aventura de ser madres sin medir sus consecuencias y exponiendo su salud y la de su hijo a graves problemas. Pero esto es muy difícil, pues las mujeres, cuando desean un hijo, simplemente lo hacen aun exponiéndose ellas y el niño a muchos problemas”, asegura el doctor Moreno.

ANTES DE LOS 16…

La sicóloga Margarita Pabón admite que la problemática en salud reproductiva de las adolescentes está vinculada a la tendencia general de los jóvenes a practicar conductas sexuales riesgosas, inicio precoz de la vida sexual, escaso conocimiento de las consecuencias, mal uso de los anticonceptivos con relaciones sexuales imprevistas y cambios constantes de pareja.
Según el doctor Moreno, físicamente una mujer puede estar capacitada para ser madre dos años después de la primera menstruación. Antes de esa edad, su cuerpo está crecimiento y presenta inmadurez en los huesos de la pelvis.
Superada la parte física, habría que pensar qué tan madura está la niña para responsabilizarse de la crianza de un recién nacido. Y también si cuenta con el apoyo moral y económico de los padres (que en muchas ocasiones falta) y el de su pareja (que incluso puede ser más inmaduro mentalmente que la madre).
Cuando una mujer tiene un embarazo a una edad temprana, es probable que sufra alteraciones como preeclampsia, una complicación del embarazo relacionada con hipertensión arterial; parto prematuro o que su bebé nazca con bajo peso, entre otras complicaciones. En realidad, lo más importante a esta edad es el apoyo moral que los adultos le brinden, ya que generalmente no son embarazos deseados ni esperados y por eso necesitan mayor atención.
Con la experiencia se ha visto que en niñas que reciben aceptación en este momento y son acogidas por sus familias, existen menos complicaciones durante la etapa de gestación. Ellas logran llegar al parto de manera normal, dando como resultado bebés sanos. Después se reintegran a sus labores normalmente, siguiendo sus estudios o trabajando, mientras alcanzan la estabilidad necesaria para llevar a cabo sus metas.

EMBARAZOS TARDÍOS

Cuando una mujer ha esperado tanto tiempo para ser madre por primera vez, debe ser consciente de que antes de llevar a cabo su sueño, tendrá que someterse a una serie de pruebas y chequeos médicos intensivos (los cuales incluyen antecedentes personales y familiares), para así evitar enfermedades de alto riesgo durante el embarazo.
Llevar a cabo un embarazo después de los 35 años significa que una mujer no debe pasar por alto las siguientes recomendaciones:

- Antes de quedar embarazada, hacer cambios en sus hábitos alimenticios y estilo de vida si éstos no son saludables.
- Informarle a su médico la existencia de enfermedades preexistentes a la concepción, de tal manera que él pueda tomar las medidas preventivas según el caso. Así, al presentarse complicaciones como preclampsia o diabetes gestacional, los riesgos podrán minimizarse.
- Llevar el control prenatal de manera seria y rigurosa, y realizar los exámenes solicitados por el ginecólogo (ecografías, análisis sanguíneos, test de tolerancia a la glucosa, pruebas de tamizaje para descartar enfermedades cromosómicas, y amniocentesis, si es el caso).

“La mujer embarazada adulta debe ser cuidadosa, pues es frecuente un aumento en las posibilidades de que el bebé sufra Síndrome de Down. Las estadísticas muestran que a los 35 años se presenta un caso entre 400 mujeres; a los 40 años, uno entre 100; y a los 45 años, uno en 30 mujeres. Como se puede notar, después de los 35 años hay un aumento marcado en la incidencia de problemas en el embarazo”, apunta el doctor Moreno.

EMBARAZOS DE RÉCORD MUNDIAL
A lo largo de la historia se han conocido casos de mujeres que han quedado embarazadas a edades extremas. El embarazo más joven en el mundo tuvo lugar el 14 de mayo de 1939, en Perú. Allí nació Gerardo Medina, hijo de la madre más joven, de la cual se tienen registros en la historia de la humanidad: Lina Medina contaba con cinco años de edad. A la niña le creció el vientre de manera descomunal y su madre la llevó con chamanes. Ellos creían que tenía una culebra dentro de su estómago. Tiburcio Medina, su padre, desesperado con la situación, consultó con el centro médico del pueblo más cercano. Después de los exámenes, el doctor Gerardo Lozada le dio la noticia: Lina tenía un bebé en su estómago.
Se dice que esta niña comenzó a menstruar desde los tres años y aún es un misterio la paternidad del niño, quien murió a los 40 años, en 1979. Todavía hoy, en el pueblo de Antacancha, los habitantes creen que Gerardo fue hijo del dios Sol.
Pero el caso de Lina no es el único extremo, porque en el mundo varias mujeres han dado a luz a los 66 y hasta 70 años. El 16 de enero de 2005, la rumana Adriana Iliescu, de 66, tuvo a una niña mediante cesárea. Y a la misma edad, el 29 de diciembre de 2006, la española gaditana María del Carmen Bousada de Lara dio a luz mellizos sin ninguna complicación. Murió dos años después, a causa de un tumor cancerígeno.
En India, a los 70 años de edad, Omkari Panwar, esposa de un granjero retirado, tuvo un varón y una niña en un parto casero. La anciana, quien ya es madre de dos hijas adultas y abuela de cinco nietos, dio a luz a la bebé por parto normal y a su hijo por cesárea. “Por fin tuvimos un hijo varón”, dijo a los medios de comunicación y agregó que el tratamiento le costó una fortuna, pero el nacimiento de un hijo hombre lo valió. “Ya puedo morirme feliz”.
Los anteriores casos han generado controversia en la sociedad, pues se considera que los embarazos en edades extremas generan un riesgo innegable tanto para la madre como para el hijo. “Sin embargo, para las adolescentes es más fuerte el hecho de quedar embarazadas, porque se les juzga más. Esta situación no ocurre con mujeres adultas, pues se supone que ya tienen su vida económica o sentimental resuelta, y aunque en algunos casos exponen su vida y su salud, no son una carga moral ni económica para nadie, lo que si pasa con las niñas que son madres precoces”, finaliza la sicóloga Margarita Pabón.

Asesoría: Doctor Diego Fernando Moreno, ginecólogo cirujano y obstetra. Tel.: (1) 2184351, Bogotá.
Doctora Margarita Pabón. E-mail: mpabón@yahoo.es

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