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Sábado 25 de mayo de 2013 Ediciones anteriores |
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En Venus se trabaja para crear ciudades que sean sistemas autosuficientes, similares al cuerpo humano. Deben poder regenerarse y generar suficiente energía para funcionar por sí solas.
El Proyecto Venus parte de una premisa: “Si todo el dinero del mundo fuera destruido, dejando la superficie del suelo, las fábricas, y otros recursos intactos, el hombre seguiría siendo capaz de construir aquello que desea y satisfacer también cualquier necesidad”.
Jacque Fresco.
Lo mejor que el dinero no puede comprar, el libro de Jacque Fresco, acaba de ser traducido y editado en Colombia con una propuesta de rediseño universal única.
Una sociedad orientada por el dinero y el materialismo es una sociedad falsa, y pasaremos a la historia como la sociedad de más bajo desarrollo de la Humanidad, porque tenemos las mentes, el conocimiento, la tecnología y la vitalidad para construir una nueva civilización, pero no lo estamos haciendo”.
Es una de las contundentes aseveraciones de Jacque Fresco, el aclamado inventor neoyorquino, que cuando tenía solo 13 años de edad (al vivir de cerca la Gran Depresión de 1929) se formó una tremenda conciencia social y ambiental, cuando nadie más hablaba de esos temas.
“Las grandes fábricas seguían intactas, con capacidad de altas producciones de miles de objetos, pero nadie tenía los recursos para poder acceder a ellos. Allí me di cuenta que las reglas de juego habían cambiado y que los gobiernos eran completamente obsoletos para afrontar tal situación”.
A la par que desarrollaba una interesante y exitosa carrera como diseñador industrial, Jacque empezó a desarrollar una idea, una fórmula, una estrategia para cambiar al mundo. Le ha tomado 80 de sus 96 años de vida y se puede conocer en Lo mejor que el dinero no puede comprar, libro que escribió hace algunos años, pero solo hasta ahora es editado en español: Proyecto Venus.
LA POBREZA, INACEPTABLE
“La falta de soluciones ofrecidas por el mundo académico y los científicos hicieron que me diera cuenta que en vez de trabajar con individuos, un método más efectivo sería el rediseñar la cultura. Por eso he dedicado toda mi vida a la búsqueda de soluciones a los problemas que nos aquejan hoy en día”.
Por eso, en 1955 el señor Fresco inició El Proyecto Venus, de la mano de Roxanne Meadows, con el claro objetivo de eliminar la guerra, la pobreza, el elitismo y la devastación ambiental, a través de dejar de lado el sistema monetario, para crear una economía basada en recursos, en una idea que día a día cuenta con más adeptos en el mundo, quienes han decidido difundir este conocimiento intentando un cambio radical en la actual sociedad de consumo.
El centro de operaciones se ubica en Venus, una pequeña población de la Florida, Estados Unidos, con una extensión de 8.7 hectáreas, donde se realizan investigaciones para que los seres humanos, la naturaleza y la tecnología coexistan sin problema alguno.
“Buscamos que la guerra, la pobreza, la deuda y el hambre no solo sean evitables, también que sean completamente inaceptables. El solo quejarse sin proponer una alternativa, no ofrece nada”, asegura el inventor.
Su original proyecto parte de una premisa: “Si todo el dinero del mundo fuera destruido, dejando la superficie del suelo, las fábricas, y otros recursos intactos, el hombre seguiría siendo capaz de construir aquello que desea y satisfacer también cualquier necesidad”.
Allí, en Venus, se trabaja para crear ciudades que sean sistemas autosuficientes, similares al cuerpo humano. Deben poder regenerarse y generar suficiente energía para que funcionen. Con inteligencia interna, las ciudades del futuro podrán pensar, prepararse a sí mismas, mantenerse y ponerse al día basándose en la razón, los descubrimientos, la tecnología y metodología.
Un visionario, sin lugar a dudas. Una voz interesante para escuchar en momentos en los que muchas alternativas ya no quedan en un mundo de ultra tecnología, comodidad extrema y conectividad única, pero donde empiezan a escasear los alimentos y el número de fuentes de agua potable descienden de manera vertiginosa.
“Porque cuando no tengamos más agua, ¿a quién le pediremos ayuda a través de nuestro celular de última tecnología?”.
CIUDADES DEL FUTURO
LAS MÁQUINAS
De acuerdo con el autor, las máquinas deberían servir para darnos mejor calidad de vida. En otras palabras, que lograran que trabajáramos menos, disfrutáramos más vacaciones y no generaran más pobreza o una brecha más grande entre acumuladores de riqueza y quienes tienen que sobrevivir con menos recursos.
LA TIERRA
“La Tierra es abundante en recursos naturales, y la práctica actual de racionarlos por métodos monetarios es contraria a nuestra supervivencia. La sociedad moderna tiene el acceso a tecnologías sumamente avanzadas que nos podrían proporcionar alimento, ropa, alojamiento, asistencia médica, educación y energía (no contaminante) ilimitada. Sin embargo, esto solo puede lograrse con un uso inteligente y humano de la ciencia y la tecnología”.
EN DÓNDE
Las ideas de Jacque Fresco día a día están llegando a más personas, a través de libros como Lo mejor que el dinero no puede comprar o la comunidad que se ha creado en www.thevenusproject.com.