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Regalos navideños: del incienso al wii

La tradición de dar regalos en Navidad viene de tiempos inmemorables: comida, pastelillos, miel e inciensos –por nombrar algunos de los presentes que se acostumbraban- acompañaron los festejos de esta tradicional celebración, que conmemora la llegada del Niño Jesús.‘Presente’ es el nombre que se le da a un detalle con el que queremos comunicar exactamente eso: “que estamos presentes”, que recordamos a la persona a quien estamos ofrendando y que es importante para nosotros. Se supone que es un sinónimo de regalo, una palabra que también se refiere a un obsequio, pero que se ha asociado cada vez más con el verbo ‘comprar’.

Lo cierto, por lo menos según la vieja usanza,  es que para regalar o estar presentes no necesitamos comprar. La publicidad ha logrado hacernos creer (sobre todo a los más pequeños) que el regalo navideño debe ser pomposo, de última tecnología, apto para satisfacer ‘necesidades’ poco necesarias, y por supuesto, una “oportunidad única” para demostrarles amor a los hijos, comprándoles lo más caro o grande de la tienda.



En pro de la memoria navideña

Comprar y regalar son verbos distintos. Para aprender a regalar, primero debemos ser conscientes de lo que queremos comunicar y de lo que significa esa persona para nosotros, pues los obsequios no son más que mensajes.

“En lugar de pensar los regalos como productos, pensémoslos como mensajes que contienen significados. Por ejemplo, cuando mi hijo estaba pequeño, hice un viaje a Chile. Cuando regresé le traje una hoja de un árbol, la cual le entregué diciéndole que me había hecho pensar en él. Siempre la ha guardo. Esos detalles únicos son los que más recordamos”, cuenta María Mercedes Botero, sicóloga especialista en consumo.

Un buen obsequio supera su valor transaccional. Y eso debemos explicárselo a nuestros hijos, quienes piden lo que conocen, y de nosotros depende que la televisión no sea la única fuente de información en este proceso de aprendizaje. Cuando hacemos un regalo a nuestros hijos estamos reforzando o desterrando conductas; entonces, ¿qué es mejor regalo?, ¿un videojuego que de no ser ….. equilibradamente lo aísla del mundo y le hace estar quieto o una bicicleta en la que puede experimentar fuerzas como la velocidad y la gravedad?



Es mejor saber dar…

“Al regalar trasmitimos emociones, sentimientos y los vínculos que nos unen a la persona. Con los regalos podemos mostrar qué tanto la conocemos y qué tanto nos importa, por eso es fundamental, sobre todo si se trata de niños, esmerarse también en los empaques. Estos deben ser divertidos, coloridos y elevar el nivel de expectativa del pequeño”, afirma esta especialista, quien es también directora de Inpsicon (Investigación en Psicología del Consumidor).

De acuerdo con la doctora Botero, para escoger los regalos navideños de nuestros hijos no sólo debemos tener en cuenta lo que quieren, sino qué tan útiles pueden ser, qué tanto lo necesitan y qué le aportan a su desarrollo. “Seguir inclinándose por juegos costosos o artefactos electrónicos que refuerzan el aislamiento del mundo, de manera inconsciente le comunica a los hijos la poca disposición que tienen sus padres de pasar tiempo de calidad con ellos”.

Aunque el niño espere con anhelo el wii, el hecho de que usted le regale un lego o rompecabezas no lo traumatizará. Caer en esa lógica, implica reconocer que si no gastamos demasiado, no somos justos o amorosos con nuestros hijos y esa perspectiva solo les enseña una visión comercial de la vida.

“Al contrario, ese tipo de cosas forman el carácter. Cuando nosotros mismos le patrocinamos objetos caros porque sus compañeritos los tienen o porque el niño simplemente los pidió, lo estamos convirtiendo en un ser caprichoso que no dimensiona el valor de las cosas y que nunca podrá valorar el esfuerzo con el que se adquieren”.



El regalo prometido

Siempre es bonito recibir lo que se espera, pero más bonito es recibir algo que nos ayude a desarrollar nuestras potencialidades. Si podemos brindarles a los niños un criterio más amplio sobre lo que pueden pedirle al  Niño Dios o a Papá Noel, convertiremos este obsequio en una herramienta que los ayude a percibir el mundo, no a apartarlos.

Según la edad, podemos elegir regalos que estimulen capacidades cognoscitivas y motoras. De los tres a los cinco años, los niños deben saltar, pedalear y moverse, así que no dude en regalarle un triciclo, por ejemplo. De los cinco a los ocho, la parte motora sigue siendo importante, pero los legos y los rompecabezas incentivan procesos como el desarrollo de la lógica y el análisis. De los ocho en adelante se divertirán y podrán compartir en familia con juegos de mesa.

Los padres no educan, modelan. Por eso, la actitud de los hijos con lo material y el valor que dan a las cosas es un mero reflejo de la relación que tienen sus progenitores con el consumo. Si usted es una compradora compulsiva y tiene su armario lleno de objetos que no usa, no puede esperar que su hijo se contente con un pequeño pero significativo detalle.

“Se supone que la Navidad habla de dar amor, bondad, compartir… No se endeude para darles regalos a sus hijos; ellos deben saber que no todo lo pueden tener y comprar. Y para que valoren los detalles, es buena costumbre regalarse entre los miembros de la familia objetos simbólicos en un día cualquiera. Enseñemos que hay una infinidad de regalos, no de plata, que se pueden dar y recibir con cariño”, puntualiza la experta.



Tips del buen ‘regalador’

- Ser original siempre es una cualidad. Le ayudará a no comprar lo primero que vea y a darle un poco más de tiempo a la búsqueda.



- Nada mejor en la vida práctica que ‘ponerse en los zapatos del otro’. El éxito del regalo también depende de qué tanto conoce a la persona. Saber sobre sus gustos y pasatiempos favoritos son pistas clave.



- Visite varios lugares antes de adquirir el regalo. No compre por salir del paso, esto comunicará de una forma inconsciente, que poco le importa la persona.



- Guardar el regalo en varias envolturas aumenta la expectativa y la emoción. La presentación es el 30 por ciento del mensaje implícito en el obsequio.



Asesoría: María Mercedes Botero. Directora de Inpsicon www.Inpsicon.com

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