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Una esencia para cada tipo de mamá

La terapia floral les ayudar a las mamás mandonas, criticonas, perfeccionistas, sobreprotectoras, descontroladas…

“Es necesario enfatizar un hecho: la gran mayoría de mamás son buenas e intentan hacer siempre lo mejor que pueden por sus hijos –asegura nuestra asesora Yael Zsapiro-. Pero en ocasiones se desequilibran, por situaciones vividas en el pasado o por el peso de la personalidad, entre otros factores”.
Después de la aclaración, veamos algunos casos de mamás que muestran algún desequilibrio en la forma como abordan su rol y la esencia floral respectiva que les ayudará.

- Para la mamá perfeccionista. Una persona con esta característica siempre comienza con ella misma y termina exigiendo la misma condición a quienes le rodean. Su desequilibrio le obliga a no aceptar que ella y los demás cometen errores. No acepta intermedios: es bueno o es malo, es blanco o es negro.
Una mamá perfeccionista le exige a su hijo hacer la tarea… ¡perfecta! No hay derecho a borrones, tachones, ‘orejas de perro’ en las hojas de los cuadernos o renglones torcidos. De lo contrario, ¡a repetirla toda! Y a diferencia de la madre criticona, ésta sí da el ejemplo; nunca le ordenará al niño nada que ella misma no se haya exigido.
“Los hijos son espejos de nosotros. El niño mira a la mamá y quiere hacer lo mismo. Y el hijo de una mamá perfeccionista paga un precio muy alto al intentar emularla y cumplir esos estándares tan altos. Estrés elevado, miedo, inseguridad e incapacidad de disfrutar las cosas pequeñas de la vida, son entre otras las consecuencias”, explica Yael. Esta mamá necesita la esencia Rock Water.

- Para la mamá criticona. Vive subordinada ante el detalle. Cualquier cosa que haga su hijo es objeto de crítica destructiva, lo cual afecta muchísimo la autoestima del niño, quien termina convencido de que es la persona más desordenada, ‘lenta’, indisciplinada o perezosa que existe.
“Lo peor –asegura la experta-, es que este tipo de madre no mira su propia actitud: puede estar todo el día pegada al teléfono hablando con una amiga, pero cuando la hija adolescente hace lo mismo… ¡es inaceptable! A esta mamá se le recomienda la esencia denominada Bich”.

- Para la mamá mandona. Ella “siempre sabe” qué es lo mejor para su hijo. Por eso no se toma el trabajo de preguntarle si ya quiere comer o si ya tiene sueño. “¡A comer!”, ¡A dormir!”… y punto.
“Es como tener a un general en la casa. Muchas veces llegan a este punto porque han perdido, por una u otra razón, la verdadera autoridad frente al niño”, afirma Yael. Para las personas mandonas, la esencia Vine.

- Para la mamá que se siente culpable. Este sentimiento es devastador. La persona que se siente culpable es a la vez juez y acusado en un juicio que ella misma se hace, y en el cual siempre es condenada y declarada ‘culpable’. Ello, porque tiende a olvidar que también tuvieron mucho que ver en sus acciones las circunstancias que vivió y el comportamiento de quienes le rodearon.
La mamá víctima de la culpabilidad es aquella que viene exhausta de trabajar, o estuvo en casa todo el tiempo limpiando, cocinando y arreglando, y cuando su hijo llega con docenas de tareas, exigiéndole ayuda ‘a las malas’, ella explota y le grita. En la noche, la culpa no la deja dormir. No recuerda que la actitud de su hijo tuvo mucho que ver, así como las vivencias de su día, y se echa toda la responsabilidad encima.
Además, y muy seguramente, en una próxima situación, similar a ésta, repetirá la escena y será víctima de nuevo de la culpa. En otras palabras, no aprendió nada. Para este tipo de mamá, y en general para personas que viven con sentimiento de culpa, la esencia Pine.

- Para la mamá sobreprotectora. Aquella que aún le quita la cáscara a un banano antes de que su hijo de 12 años lo coma o la que le pone el saco al de 20 para que no se enfríe.
“La mamá es una autoridad que protege a sus hijos y eso está bien. Pero cuando hay desequilibrio, la madre entra al espacio de su hijo… ¡y lo hace todo por él! Le limpia el camino de obstáculos para que no se golpee nunca contra una piedra, todo se lo hace fácil, pelea batallas que son sólo de él y que podrían habele dejado una enseñanza valiosa”, enfatiza Yael.
Las consecuencias para el niño son conocidas: no sólo se siente asfixiado, sino que a futuro no tiene las herramientas para defenderse y actuar contra las barreras que, con toda seguridad, encontrará en el camino. En las mamás sobreprotectoras funciona de maravilla la esencia Chicory.

- Para mamás con miedos imaginarios. Si el hijo se demora 15 minutos, su mente le dirá que lo secuestraron o que tuvo un accidente grave; si se fue de paseo con el colegio, pensará todo el tiempo que se va a ahogar en la piscina. Para esos grandes terrores, la esencia Red Chetnut .

- Para mamás víctimas de una crisis. El trabajo dentro y fuera de la casa, los empleados, el mercado, el pago de servicios, los hijos, las tareas; el papel de esposa, de amiga, de compañera de trabajo… demasiados roles que deben hacerse bien y que originan, tarde o temprano, una crisis cuando cualquier situación (pequeña o grande), termina por rebasar la copa.

En general, la esencia Elm es para momentos de crisis, cuando la persona ha perdido confianza en sí misma y se siente incapaz de solucionar los problemas.

- Para mamás incapaces de decir “no”. La esencia Century es, en general, para aquellas personas que se echan encima problemas, cargas y responsabilidades que realmente no les competen, básicamente porque a todo y a todos dicen “sí”.
La mamá de este grupo es incapaz de negarles nada a sus hijos, y de establecerles límites de conducta y de valores. Casi siempre, frente a esta madre, hay un niño ‘mandón’ en casa. Es él quien decide qué come, a qué horas hace la tarea o cuándo se va a dormir. “¡Mami, quiero esto ya!” Y mamá da, da y da, como una fuente inagotable, donde no hay espacio para ella ni para sus necesidades.

- Para la mamá amargada. Generalmente se desprende de aquella que nunca se tuvo en la lista de prioridades porque su familia, esposo e hijos la ocuparon toda. Ella, algún día, les recordará que “se mató trabajando sólo para ellos y así es como me pagan”. La esencia que cura este desequilibrio es Willow.

- Para la mamá descontrolada. Es explosiva, gritona, irrazonable e incluso llega a dar una nalgada o un pellizco. Ya ha perdido autoridad frente a sus hijos y ellos han jalado tanto ese hilo, hasta que por fin se rompe. Cherry Plum es la esencia que la va a equilibrar.

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