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Viernes 24 de mayo de 2013 Ediciones anteriores |
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El ingrediente ‘mágico’ del tomate se llama licopeno y es uno de los antioxidantes más potentes que la madre naturaleza ha puesto en nuestro camino. Y como tal, disminuye el riesgo de que nuestro organismo sea víctima de ¡nueve tipos de cáncer! Entre ellos, de colon, de próstata, de pulmón y de estómago.
Súmele a esto que el tomate es muy rico en vitaminas C (para combatir muchas enfermedades infecciosas), A y K, y en sales minerales; es refrescante y algunos estudios aseguran que podría combatir el temible Alzheimer.
Otra propiedad maravillosa: ayuda a reducir los niveles de colesterol ‘malo’. En este caso, los resultados son más notorios si se toma en zumo, preparado de la siguiente manera:
- Licúe cuatro tomates, vierta el jugo en un recipiente de vidrio y mézclelo con 1 cucharada de aceite de oliva. Tápelo y déjelo toda la noche a temperatura ambiente.
- A la mañana siguiente, añádale el jugo de un limón, mezcle bien y tómelo en ayunas, una a dos veces por semana.
- Contraindicación: si tiene úlceras estomacales o sufre de ácido úrico, no consuma esta preparación.
Protege al corazón. Investigaciones de la Universidad de Carolina del Norte indican que el consumo de tomate reduce hasta en un 50% el riesgo de sufrir un infarto.
Diurético. Por sus componentes especiales, expulsa de nuestro organismo gran cantidad de toxinas.
Permite bajar de peso. Tiene la propiedad de ayudar a quemar grasa corporal. Es ideal en las dietas de adelgazamiento, pues aporta muy pocas calorías, mientras que su contenido de agua es altísimo.
Contra los forúnculos. Ponga a calentar un trocito de tomate y aplíquelo lo más caliente que pueda sobre la lesión. Este remedio permite ‘recoger’ rápidamente la materia.