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Un acordeón para el hijo del rey vallenato

Perdió a su padre cuando tenía tres años de edad, pero la vena artística parecía calcada.

Gracias a la gestión realizada a  través  de la red social por un villanuevero y un sahagunense, el  hijo del rey vallenato Julio de la Ossa, cumplió ese sueño.

Antonio José Daza Orosco e Ismael Zuleta Guerra, el primero de  Villanueva Guajira, pero residenciado en Bogotá, y el segundo de Sahagún se conocieron un día  cualquiera en el complejo mundo cibernauta y entablaron una amistad que se consolidó y tuvo afinidad gracias a  la música de acordeón.

En una  de esas visitas a la red social Ismael Zuleta  encontró un video musical subido por Antonio Daza, donde  el interprete era  el rey vallenato Julio de la Ossa. Era un video en el que tocaba una parranda en vivo.

Ismael, quien tiene un hijo menor que estudia música en la escuela  de acordeoneros  Nuevo Futuro de Sahagún,  por esos días en una diligencia en el taller  de Lucho Campillo Jr., arreglando los acordeones de su hijo conoció a un menor que intrépidamente y aprovechando el descuido del dueño del taller, le sacaba notas perfectas a los acordeones que  estaban a su alcance.

Cuenta Ismael Zuleta,  que le llamó poderosamente la atención la versatilidad del  joven, por lo que le preguntó a Lucho Campillo de quien se trataba. El interés por el muchacho se acrecentó más, cuando supo que era hijo del rey vallenato Julio de la Ossa y que perdió a su padre a la edad  de 3 años.

  Era Livinson Rey De la Ossa Cabrales, el mayor de dos hermanos de la unión del  rey vallenato Julio de la Ossa, con Martha Cabrales, una monteriana con quien Julio de la Ossa compartió los  últimos seis años de vida musical.



Interés por la música

Lucho Campillo le contó a Ismael Zuleta que el joven le gustaba la música  y que interpretaba el acordeón,  pero que debido a sus precarias condiciones económicas  le era difícil hacerse a una.

Fue entonces cuando Ismael Zuleta se le ‘prende’ la chispa y aprovechando el video que su amigo cibernauta había subido a la red social decide contar la historia del joven, el  hijo de un rey vallenato que sabe interpretar el acordeón, pero que no tiene el instrumento para dar rienda suelta a su creatividad y poder en un futuro emular la gesta de su padre.

Desde ese día el grupo de amigos de la red, denominados “Dinastía Vallenata” inició una cruzada entre amigos  en pos  de recoger para comprarle el acordeón a Livinson.

Cuentan los gestores  del proyecto que desde el exterior llegaron voces  de aliento solicitando la apertura de una cuenta para consignar los aportes. Fue así como de común acuerdo Ismael y José abren la cuenta y comienzan a llegar donaciones  de colombianos residentes en  España, Canadá, Estados Unidos y Colombia principalmente.

Recolectado el dinero compraron el acordeón y le comunican a Livinson y a su señora madre que el sueño de tener un acordeón se hizo realidad.

El pasado sábado 10 de septiembre José Daza e Ismael Zuleta se trasladaron a Montería y en un acto sobrio solo con la presencia  del maestro Lucho Campillo, la madre del joven y dos periodistas le hacen entrega  del acordeón al hijo del rey para que cumpla el  sueño  de ser grande como su padre.

Livinson, es en la actualidad estudiante de 11º grado de la institución educativa José   María Córdoba. Aprendió a tocar acordeón a los 12 años en la Escuela  de Bellas Artes  de Montería, donde tuvo como maestros a José Martínez y a  Oscar Ortega de quienes guarda gratos recuerdos ya que siempre lo motivaron a seguir en la lucha.

Igualmente aprendió mucho de Lucho Campillo Jr, quien en el taller lo escuchaba y le hacía correcciones que le permitieron adquirir destreza, firmeza  y versatilidad al definir la nota.

Al recibir el  obsequio, no pudo ocultar el llanto, pero esta vez  era  de felicidad, agradeció a los gestores del proyecto el gesto y junto a su hermano quien también heredó la vena artística pero en el canto, le sacó las primeras notas al acordeón entonando uno de los éxitos  de su padre, “La margentina”.

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