Jessica Arboleda, una de las aprendices, comenta que el curso de joyería le ha permitido descubrir un nuevo talento en ella. ERICA OTERO BRITO-ELUNIVERSALClaudett Durango Julio muestra tres pulseras elaboradas por ella durante el curso, el cual empezó el pasado mes de abril. ERICA OTERO BRITO-ELUNIVERSALClaudet Durango guarda la esperanza de enseñarle a sus dos hijos menores todo lo que ha aprendido de joyería en la Cárcel San Diego. ERICA OTERO BRITO-ELUNIVERSALAprender a hacer joyas le ha dado a Maritza De La Hoz la idea de abrir un negocio cuando cumpla la sentencia proferida por el juez. ERICA OTERO BRITO-ELUNIVERSALLas reclusas han aprendido a manejar la plata y el bronce. En la foto se aprecian dos de las beneficiarias procesando un listón de plata. ERICA OTERO BRITO-ELUNIVERSALEl curso de joyería en la cárcel de San Diego se dicta tres días a la semana. ERICA OTERO BRITO-ELUNIVERSALUn espacio del tercer piso de la cárcel fue adecuado como salón de clases. Veinte puestos de trabajo fueron instalados para que las mujeres recibieran las tutorías. ERICA OTERO BRITO-ELUNIVERSALLas clases se hacen mediante un contrato de la Secretaría de Participación y Desarrollo Social con la Fundación Escuela de Joyería del Caribe. Para supervisar las clases, el secretario Rodolfo Bustillo visitó a las reclusas. ERICA OTERO BRITO-ELUNIVERSALLas joyas significan, ahora, para las reclusas una nueva oportunidad. Ya no las vemos como simple accesorios sino como una fuente de trabajo para alimentar a nuestros hijos, asegura esta madre de dos niños, una menor de ocho y un niño de 7 años de edad. ERICA OTERO BRITO-ELUNIVERSALEl curso de joyería terminará a mediados de junio. La idea es que en la cárcel queden al menos dos puestos de trabajo instalados para que las reclusas elaboren los accesorios y los comercialicen. ERICA OTERO BRITO-ELUNIVERSAL