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Los primeros jubilados de la Ley 100 de 1993

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Se acercan los primeros 20 años de la Ley 100 de 1993 que partió en dos el esquema de protección laboral y de salud de los colombianos y el balance es agridulce. Aunque con la creación de los fondos de pensiones aumentó la rentabilidad de los ahorros de sus afiliados, cada vez son menos los que acceden a esta protección, que se volvió un privilegio que poseen menos de 2 millones de personas.

Comencemos con lo positivo. Gracias a esta ley se logró reducir la deuda implícita previsional de 191% del PIB en 1994 a 117% del PIB en 2010 y el sistema contribuyó al ahorro y al desarrollo del mercado financiero con las inversiones que han venido haciendo los fondos en diversos sectores por medio de la Bolsa de Valores.

“Sin embargo, la deuda previsional continúa siendo elevada y los incentivos a participar no llegan a hacer homogéneos entre los esquemas de reparto y capitalización, lo cual genera iniquidades y distorsiones”, explica Juana Téllez, economista jefe de Bbva Colombia, y una autoridad en materia pensional por sus investigaciones al respecto.

En estos 19 años de la Ley 100 el principal obstáculo en materia pensional ha sido el crecimiento de la informalidad.

“Con la expedición de la Ley 100 en salud, pensiones y riesgos profesionales, el sistema se hizo mucho más sostenible y equitativo, pero el mercado laboral ha sufrido dramáticamente en términos de crecimiento de la informalidad. En salud el régimen subsidiado logró tener una inmensa cobertura de más del 90% de la población, pero en pensiones se quedó en el mismo número de población formal, que son 7 millones de personas”, aseguró el ministro de Trabajo, Rafael Pardo.



El efecto voz a voz

En los últimos años se empezaron a pensionar por vejez los trabajadores que se pasaron del Instituto de Seguros Sociales (ISS) a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) a mediados de los 90, quienes en algunos casos, al compararse con sus pares que se quedaron en el ISS, han visto que sus pensiones son menores, por lo que han comenzado a decirles a sus conocidos (especialmente a los jóvenes) que se pasen al Seguro.

A diciembre de 2011, el ISS reportó 118.000 traslados de fondos privados, mientras que 85.000 se desvincularon, lo cual dejó un balance a su favor de 33.000 nuevos afiliados. Para hacerle frente a esta situación, las AFP están haciendo campañas en medios y redes sociales para atraer a los jóvenes mostrándoles los beneficios en términos de rendimientos al cotizar en los fondos desde el inicio de su vida laboral.

Lo cierto es que la problemática de quienes están comenzándose a pensionar por vejez, sumado a que la gran mayoría no alcanza a hacerlo, son el punto de partida para reflexionar sobre los aspectos centrales que debe tener una reforma pensional.

La edad y las semanas no son suficientes para alcanzar la pensión.

Marleny Correa Jiménez comenzó a cotizar en pensiones en 1980, y ya alcanzó las semanas y la edad para jubilarse, pero aún no lo ha logrado debido a que no tiene el capital suficiente para devengar una pensión igual al salario mínimo.

“Cuando comenzaron a operar los fondos de pensiones yo me pasé a uno de ellos, donde me dijeron que una vez cumpliera con las semanas y la edad me podría jubilar, pero ahora me salieron con que eso no importa sino el capital que tengo acumulado”, explicó Correa.

Hace un año, cuando se acercó al fondo para tramitar su pensión en la oficina de la calle 72 con novena en Bogotá, le anunciaron que su ahorro ascendía a $70 millones, y que para recibir una pensión requería por lo menos de $140 millones, por lo que la única solución era devolverle sus aportes.

“Con el agravante de que solo me devolvían el 70% de lo que ahorré porque el resto se va para un fondo de garantía de pensión mínima, administración y otras arandelas”, agregó.

Por estas razones, Marleny debe seguir trabajando para juntar un mayor capital y esperar a que le definan su caso, toda vez que al contar con las semanas y la edad requerida, tiene derecho a los recursos del Fondo de Garantía de Pensión Mínima, en el que el Estado entra a cubrir el capital faltante para que ella pueda recibir por lo menos una pensión igual a un salario mínimo.

En Colombia existe el Fondo de Garantía de Pensión Mínima, el cual establece que cuando los afiliados al sistema cumplan con las semanas de cotización del régimen general (Art. 9 de la Ley 797/03) y lleguen a los 62|57 años de edad (hombres|mujeres), el Estado garantiza a través de este fondo el capital que haga falta para que el afiliado complete una pensión de salario mínimo.

A pesar de contar con los soportes de las semanas cotizadas y de los privilegios que le cobijan del régimen de transición esta es la hora en que su fondo de pensiones no le resuelve su caso. Este diario contactó a la AFP respectiva, la cual aseguró que se encuentra estudiándolo para determinar si le devuelven los recursos o le dan su pensión.



Para menos de dos mínimos

Tras 22 años de arduo trabajo solo me queda para menos de dos mínimos.

“Yo empecé a cotizar con el Instituto de Seguros Sociales (ISS), y desde aproximadamente 1994 me trasladé a una Administradora de Fondos de Pensiones (AFP). Ya llevo 22 años cotizando ininterrumpidamente, el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) ha sido mi único empleador y ya tengo la edad y las semanas suficientes para pensionarme, pero no lo he hecho porque al empezar a tramitarlo me dijeron que mi pensión sería solo de $700.000. Con eso solo puedo pagar el arriendo ¿y el resto qué?”, afirma con la voz entrecortada por la rabia que le produce el tema y se refleja en sus ojos, Luis Cano Ayala, docente del Sena, quien lleva un año tratando de retirarse de su actual AFP, pero hasta el momento no lo ha logrado.

Al comparar lo que sería su pensión con la que ya reciben sus compañeros que prefirieron quedarse en el ISS se ha llevado la amarga noticia que en algunos casos es hasta 2 veces superior a la que le ofrece su AFP.

De pensionarse en este momento, recibiría el 30% de su salario actual, por lo que sigue trabajando mientras que su abogado logra que él pueda cambiar de fondo.  “A mí me cobija el régimen de transición que permite que me pueda cambiar en cualquier momento de un fondo a otro, sin embargo, llevo un año tratando de hacerlo, pero me han puesto todas las barreras jurídicas para evitarlo. En este momento estoy estudiando dos casos similares al mío que fueron fallados a favor por las Cortes, para poder que me resuelvan mi situación y así lograr una pensión digna”, agregó.

El primer obstáculo que debió sortear cuando comenzó a gestionar su pensión fue que la AFP le dijo que él no estaba cobijado por el régimen de transición, por lo que demostró que se alcanzaba a beneficiar por 1.500 semanas o haber tenido 42 años.

“Lo más frustrante de todo es que juegan con el futuro de uno y les importa un comino. La última perla con la que me salieron es que la única opción que tengo es solo aceptar la pensión que ellos me ofrecen, que eso me pasa por no averiguar antes a qué derechos tenía para pensionarme”, puntualizó Cano.



Beneficiarios

Soy uno de los beneficiados del régimen de transición

Carlos Alfredo Abella fue uno de los trabajadores que logró beneficiarse del régimen de transición, debido a que logró pensionarse a los 54 años.

“Es que nosotros nos beneficiamos porque ya teníamos las semanas cotizadas y eso ayudó bastante, porque si no, me habría tocado esperar más tiempo por el tema de la edad, debido a que ya tenía las semanas”.

De no haber sido por dicho régimen, le habría tocado por lo menos esperar seis años más para poder acceder a su pensión.  Una vez que se crearon los fondos de pensiones, a la empresa en la que trabajaba Carlos Alfredo, llegaron asesores, quienes lo vincularon al fondo y le mostraron los beneficios del retiro programado.

“Yo llevo diez años disfrutando de mi pensión, que me consignan sagradamente todos los meses a mi cuenta, por lo que no tengo que ir a hacer filas”, indicó.  Al contar con los soportes de las semanas cotizadas en el ISS y luego en el fondo de pensiones, el trámite de su pensión fue rápido.

“Desde que me pensioné el ajuste al año siguiente ha sido positivo y ha superado los $100.000. Según los reportes que me entregan trimestralmente, el capital todavía está en niveles altos”, añadió.

Al tener la modalidad de ahorro programado, la pensión que tiene Carlos Alberto le permite disfrutar de los recursos que ahorró durante su vida laboral, es decir, que no cuenta con una pensión garantizada para toda la vida, como ocurre con la modalidad de renta vitalicia o con el régimen de prima media, sino el tiempo que dure su ahorro.

La ventaja es que durante los primeros 10 años que ya lleva recibiendo recursos de sus ahorros y rendimientos, su capital no ha presentado una reducción significativa, lo cual le permite garantizar que tendrá el dinero suficiente para no tener que pasar apuros si su expectativa de vida aumenta.

“Por ahora puedo decir que me ha ido bien con los fondos de pensiones y confío en que eso siga así el resto de la vida”, añadió.

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Comentarios

Lo unico que puede hacer el

Lo unico que puede hacer el gobierno para evitar tanta injusticia es estatizar los fondos privados de pensiones en cuanto a pensiones obligatorias y ordenar el traslado de los afiliados al ISS , eso lo hizo la Argentina hace 1 año . Esta medida fortaleceria al ISS y le serviiria a la gente . Lo otro es que la junta del ISS o colfondos , sea designada por el Banco de la Republica para evitar problemas de manejo del dinero

De otra parte , se debe hacer

De otra parte , se debe hacer una reforma constitucional para fijar la pension maxima en 25 salarios minimos ; que la pension de sustitucion sea maximo de 6 salarios minimos ; que nadie pueda tener mas de una pension y que los hijos del pensionado fallecido, en caso de ausencia del conyuge beneficiario reciban maximo un salario minimo y medio y solo hasta los 23 años