El número de quejas era mucho mayor en los Centros de atención de delitos sexuales, pero cuando el proceso está en camino las mujeres deciden retirar la denuncia para que no castiguen a los agresores, que en este caso generalmente son sus maridos.
La situación en el Departamento es crítica si se tienen en cuenta los últimos hechos violentos ocurridos contra mujeres. En la capital monteriana, en el último mes, tres maridos agredieron con machete a sus compañeras, un padre violó a su hija de 11 años y la embarazó y una mujer fue asesinada por celos de su cónyuge.
En Tierralta la situación es más crítica aún. Hay 250 denuncias por violaciones a mujeres, hecho que prendió las alarmas de las autoridades.
A lo anterior se suma la reclusión de menores para que sirvan a los hombres de las bandas criminales que operan en varios territorios y la presión que estos ejercen para acceder sexualmente a varias niñas sin que estas o sus padres se atrevan a hacer las denuncias correspondientes.
Ante esta realidad, la secretaria de mujer y género, Everlides Morales, indicó que es necesario fortalecer los programas de atención a la mujer e insistió en la necesidad de que hubiese una secretaria de la mujer en cada municipio de Córdoba para que diseñe políticas públicas destinadas a evitar la violencia contra ellas.
Resaltó el valor de las mujeres que se han atrevido a denunciar pero reconoció que las cifras de maltrato son superiores a las que conocen las autoridades debido a que las mujeres prefieren callar el hecho para que no metan a sus parejas a la cárcel.
