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Jolie como directora es un poco tosca

El toque burdo de Angelina Jolie en su estreno como directora en “In the Land of Blood and Honey” es evidente desde el comienzo, cuando una bomba explota en un club nocturno justo antes de que los personajes princi-pales hayan intercambiado una palabra.

A lo largo de la película, nominada a un Globo de Oro en la categoría de mejor cinta extranjera, Jolie pone la política por encima de la historia y los personajes, im-poniendo descaradamente un mensaje (altruista, pero mensaje al final). El resultado es una cinta cuya narración se siente como una conferencia de Naciones Unidas con un poco de ficción.

La brusquedad de Jolie es justificable. La película hablada en bosnio es sobre la guerra en Bosnia y Herzego vina de comienzos de la dé-cada de 1990 y las atrocidades del genocidio a manos del Ejército serbobosnio, el cual quería eliminar a los bosnios musulmanes.

“In the Land of Blood and Honey” es un mensaje de alerta ante la pasividad internacional y subraya el horror en los años antes de los ataques aéreos de la OTAN y la presión interna-cional que ayudaron a acabar con la guerra en Bosnia y Herzegovina.

Gran parte de la película es horrible de ver. Lo que Jolie retrata con la cámara (asesinatos sin justificación y violaciones brutales) es un poco menos feo que lo que transpira fuera de la pantalla (asesinatos en masa y un bebé al que le quitan la vida).

En medio de todo está la historia de un amor incierto entre una artista bosnia musulmana, Ajla (Zana Marjanovic), y un policía serbio que se convierte en capitán del ejér-cito, Danijel (Goran Kos-tic). Ambos están en los lados opuestos del conflicto, pero cuando Ajla es detenida esto la mantiene en el mundo de Danijel.    

Danijel se opone a la guerra y protege a Ajla, lo que hace que sus compa-ñeros lo ven mal. Al final los estragos de la guerra lo llevan a relaciones menos matizadas.

Jolie, quien también escribió el guión, no lleva la película más allá de los amantes y esto limita la historia. A su favor aparece la hermana de Ajla (Vanesa Glodjo), vive bajo tierra y el cruel padre de Danijel, el general Nebojsa Vukojevich (Rade Serbe-dzija), quien expresa los prejuicios históricos que llevaron a la guerra.

Es fácil criticar a Jolie por su humanitarismo flagrante o mostrarse es-céptico ante una actriz tan glamurosa tratando de dirigir. De por sí que ha sido acusada de pla-giar la historia, explotar a víctimas de violaciones en la guerra, vilipendiar a los serbios y sacar provecho de su posición como em-bajadora de buena vo-luntad para la agencia de refugiados de la ONU.    

Pero hay que reconocerle mucho a Jolie. Hay cosas mucho peores que usar la celebridad para llamar la atención sobre los peligros del pacifismo ante los crímenes de gue-rra y el exterminio étnico.

A excepción de unos pocos errores visuales (Una toma de sombras bailando en la pared que se va a negros) la película fue filmada muy bien, Dean Semler fue el director de fotografía, y crea una atmósfera. En especial se beneficia por las locaciones en Budapest, sólo una parte del mate-rial se filmó en Sarajevo después de que surgieron protestas por el retrato a los serbios en la película. El elenco, compuesto en su mayoría por actores bosnios, es bastante bue-no, a pesar de que falta dirección.

Pero la forma en la que está planteada la película es más problemática, no hay un contexto suficiente para el conflicto en gene-ral y la historia de amor parece cada vez más miope a medida que avanza la guerra y las ambiciones de la película crecen.

En vez de encontrar una forma de dramatizar la inacción internacional o plantear respuestas que podrían ayudar a explicar el genocidio “In the Land of Blood and Honey” sólo sirve para ilustrar la vio-lencia extrema e intolera-ble. Existe cierto poder al mostrar simplemente esos actos, pero al final deben tener un propósito más. Como aparecen en la pelí-cula llegan sin contempla-ción, más como un punto entorpecedor que inte-rrumpe los diálogos en vez de facilitarlos.

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