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Literatura infantil: cuando leer es todo un cuento

La literatura infantil se ha convertido en un género avanzado gracias al aumento de escritores exclusivos de libros para niños y al crecimiento de público lector, que con el paso de los años se ha vuelto más exigente. Actualmente, esta expresión tiene el mismo valor y la misma importancia que la otra literatura, incluso hay autores especializados e ilustradores que no están de acuerdo en que se hable de la literatura infantil como de un género aparte. 

“Una buena novela para niños, un buen libro de cuentos o un álbum-libro pueden llegar a tener el mismo valor estético y literario que una obra de Franz Kafka. Ambos pueden generar posibilidades de transformación en una persona cuando los lee”, sostuvo Claudia Rodríguez, subdirectora de formación y divulgación de Fundalectura.

Esta experta, coautora de la investigación ‘Cómo reconocer los buenos libros para niños y jóvenes’, califica a la literatura infantil como una expresión social, artística “absolutamente necesaria” para poner a funcionar en el mundo de los niños desde muy temprana edad. “A partir del nacimiento si es posible”, señaló.  

La oferta para los bebés incluye libros de imágenes, libros-álbumes que combinan ilustraciones significativas y textos con gran valor lingüístico. Para los más grandes están los libros de cuentos, los libros clásicos de hadas y princesas, los libros de animales y los libros modernos (como los góticos o de artistas de Disney). Un espacio de lujo tienen reservados las fábulas, los mitos y leyendas, junto a clásicos, que nunca pasarán de moda, como ‘Caperucita Roja’ y ‘El patito feo’, que son presentados con una nueva dinámica y, en ocasiones, hasta con un enfoque más moderno y actual.



Un giro enriquecedor

Las temáticas de los libros infantiles han cambiado al mismo ritmo que sus lectores. Como a los pequeños les interesan nuevos temas, han surgido autores que se atreven a tratar temas que antes eran vedados o que se tocaban con timidez. Muchos escritores hablan con propiedad del divorcio de los padres, de la muerte de un ser querido, de la xenofobia, de sexualidad, del secuestro y de la guerra.

Pese al grado de complejidad de estos temas, “los autores logran hacerlos de una manera sensible, con sentido estético y social. Y al final estos textos confrontan a los niños con los dramas del ser humano”, señaló Rodríguez, quien apuntó que este giro que dio la literatura infantil inevitablemente tocó a los personajes. Los preferidos de este público son los personajes irreverentes y divertidos.

Los niños ahora no son vistos como personas ingenuas y dulces, sino como seres emocionales que tienen rabietas, que sienten celos y que en ocasiones quieren rebelarse frente a los padres o la escuela. “Los niños albergan la ideas de irse de la casa. Son personas que no comparten los puntos de vista de la familia o de su educación. Otros niños son aventureros y asumen la posibilidad de vivir una vida autónoma”, expuso la experta. 

En las ilustraciones los desarrollos han sido maravillosos. Los ilustradores se han apoyado en los grandes artistas de la pintura y el diseño para tomar elementos de sus obras (manejo de colores, composición y técnica) y enriquecer sus dibujos. “La calidad de las ilustraciones de ahora hace sentir que no son una simple compañía para el texto. Prácticamente son textos que complementan y forman el sentido estético de los niños”, explicó Rodríguez.

Con los libros, los niños buscan divertirse y encontrar cosas raras y curiosas. Según la representante de Fundalectura, les siguen interesando las cosas misteriosas, los personajes hiperbólicos, exagerados, simpáticos o terroríficos. También buscan textos para liberar su rebeldía o para alcanzar el sueño de no seguir las reglas: “Quieren divertirse con personajes que rompen las normas, que son irreverentes porque viven situaciones que ellos quisieran vivir. De algún modo, sienten que través de la lectura, de manera simbólica, rompen las normas”. 

La oferta literaria incluye libros que implementan un proceso de trabajo con niños. Los cuentos tienen ahora un sentido pedagógico enorme. Enseñan valores, modelos de comportamiento, curiosidades del mundo y sexualidad. Para María Fernanda Paz, editora de libros para niños, “los textos para el público infantil ya no son sólo para dormirlos y entretenerlos”.

Según Paz, se imponen libros con complementos, con espacios que les dicen a los niños qué valor desarrolla el cuento que leyeron, en qué lenguaje de trabajo se debe hacer énfasis y quién era el autor. “Todos los cuentos de Hans Christian Andersen (Patito feo y Sirenita) tienen tragedia, porque su vida fue terrible. Fue un niño mendigo y de orfanato. Si conocen la vida de este escritor, los niños van a entender por qué escribe así”, sostuvo la editora.

Asimismo, afirmó que “en los libros están las herramientas para que los niños entiendan la literatura y no sólo se metan en el cuento de la fantasía”. En cuanto a la presentación destacó la fuerza de los libros interactivos, con sonidos y en 3D.





“Los niños adoran el suspenso”: Albeiro Echevarría

Este escritor antioqueño presentó en la Feria Internacional del Libro de Bogotá su novela infantil ‘Conspiración en Magasthur’ de Editorial Norma. Su gran pasión de la infancia fue la lectura, por eso decidió dejar de un lado el periodismo para contarles historias a los niños. De su obra se destacan los cuentos ‘Rosa, la mula caprichosa’, ‘Cristina Zanahoria’  y ‘El clan de la calle Veracruz’.

¿Qué busca un niño cuando abre un libro?

—Depende del niño y de la edad. Los más chicos primero miran las ilustraciones y a los más grandes les gusta que la historia sea interesante, pero no larga. Los niños adoran el suspenso y que los personajes estén bien definidos.

¿Qué personajes les interesan?

—Quieren personajes cálidos, porque hay niños solitarios. Trato de que mis personajes sean compañía para esos niños que están solos o que tienen problemas. Son buenos los libros que les hacen volar la imaginación, conocer lugares y entenderse a sí mismos.

¿Siguen vigentes las historias que dejan enseñanzas?

—Hay dos tendencias. Unos dicen que las moralejas no están de moda y otros las apoyan. Soy una mezcla de ambas cosas. Es importante disfrutar la historia y leer por placer. Pero de cierta manera hay personajes que dejan enseñanzas y las situaciones que se recrean ayudan a los niños a vivir y a enfrentarse a hechos reales.   

¿La literatura infantil es la principal forma de fomentar el amor por la lectura?    

—Por más que los medios electrónicos llenen espacios en los niños, la literatura siempre va a estar ahí como un aire fundamental. Los libros son una ventanita al mundo que los lleva a conocer personajes y situaciones que a veces no comprenden.

¿Se han transformado los temas en los libros infantiles?

—Hay autores muy liberales que han desechado la literatura que enseña porque les interesa el simple placer de leer. Y hay otras corrientes que buscan lo contrario. Lo importante es saber seleccionar bien los libros y enseñarles a los niños a tener buen olfato.

¿Cómo afianzar el vínculo entre los niños y la literatura?

—En ocasiones es difícil que los niños se concentren en leer. Para eso son fundamentales los padres, porque si no tenemos padres lectores, no vamos a tener hijos lectores. Ellos son los que estimulan. 

En sus libros para niños usted toca temas reales, como el secuestro…

—Escribo historias de la vida real con un leguaje social para los niños. Sin importar el tema, a los lectores pequeños lo ideal es escribirles sencillo, sin poses de intelectual y de una manera coloquial. Lo importante es utilizar un lenguaje que atrape y tener suspenso, para que no se aburran, porque son muy volátiles.  

 

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