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Los lectores colombianos retaron al intenso invierno

El intenso invierno que ha azotado durante las últimas semanas a Colombia, en especial al centro del país, fue sin duda el factor contra el cual los organizadores de la Feria Internacional del Libro de Bogotá debieron luchar para sacar este evento adelante. Al parecer, el público que ha venido cosechando la feria en sus ya 24 ediciones, es fiel a ella, sea bajo un caluroso sol o en medio de un torrencial aguacero, pues en feria que se respete la lluvia siempre ha estado presente como protagonista.

Aunque aún faltan los últimos cálculos, se logró llegar a la meta que eran 400 mil espectadores, entre ellos una buena cantidad de estudiantes, de diferentes instituciones educativas que tienen sus primeros acercamientos con la lectura a través de los diferentes pabellones de la feria.

Uno de los hits de la feria fue “La noche de los libros”, la cual se realizó el pasado viernes, donde la entrada era gratis a partir de las 6 de la tarde y los pabellones estuvieron abiertos hasta las 11 de la noche. Sólo esa noche la feria fue visitada por 26 mil personas, pese al intenso aguacero que azotó a esas horas, la zona de Corferias, recinto donde se desarrolla la feria.

Junto a una fuerte agenda cultural, las editoriales implementaron promociones y descuentos realmente tentadores para un buen lector. Un resultado sorprendente para todos, con una idea que hay que continuar, pulir y por qué no, extenderla hasta la medianoche. Sólo a manera de ejemplo, el Random House reportó ventas nocturnas por 37 millones de pesos, siendo sus obras más vendidas “El cuaderno de Maya” de la chilena Isabel Allende, y “La economía de los paramilitares”, del colombiano Mauricio Romero.

Norma, por su parte, dijo que tuvo un crecimiento en ventas del 50 por ciento, siendo las obras más apetecidas “Desestrésate”, del médico colombiano Santiago Rojas; “Todas brujas”, de la argentina Ana von Rebeur; “La intriga del lapislázuli”, de Gonzalo Mallarino y “La otra mujer”, del chileno Roberto Ampuero.

Sin embargo, esta nueva fecha de realización de la feria no tiene muy contentos a los expositores. La razón, son dos fines de semana, uno de ellos con Día de la Madre abordo, por lo cual, ese domingo (8 de mayo), la feria estaba casi vacía de compradores, aunque el repunte en el último fin de semana fue considerable. Seguramente los organizadores, Cámara Colombiana del Libro y Corferias, volverán a la fecha tradicional de la feria, mediados del mes de abril.

Diversidad y jóvenes

Durante años el pabellón juvenil vivía a la sombra del pabellón “Rafael Pombo” (infantil), pero este año se renovó, se convirtió en un espacio temático, que en esta oportunidad le dio cabida a la diversidad étnica del país.

Una escenografía que simboliza el Boabad, árbol milenario, sagrado y lugar de unión entre el pasado y el presente, fue la seleccionada para ser la imagen de este gran espacio, siendo un lugar de mezclas de culturas, razas y etnias, en un viaje didáctico, ilustrativo y formativo, con el fin de rescatar la importancia y el impacto del saber africano en la construcción de la cultura colombiana, en especial al ser el 2011 el Año Internacional de la Afrodescendencia.

Los miles de visitantes recorrieron sus tres ejes temáticos, comenzando por “Colombia intercultural”, “Diásporas” y “Cartografías Imaginarias”, mostrando que la Feria Internacional del Libro de Bogotá es mucho más que una gran librería, siendo un espacio con talleres pedagógicos. Además, allí se vivió “La fiesta de las lenguas”, un esfuerzo conjunto entre el Ministerio de Cultura, Secretaría de Cultura y Colsubsidio, con la idea de dar a conocer las diferentes caras de una misma cultura, en búsqueda de un respeto, igualdad y rechazar la discriminación racial.

Ecuador se lució

Era una verdadera incógnita la participación de Ecuador como país invitado de honor a la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Un país vecino pero del cual muy poco se conocía de su literatura, producción editorial y manifestaciones artísticas. Sin embargo, dio la sorpresa y constituyó un pabellón que durante los 13 días de feria permaneció con un flujo constante de visitantes, quienes descubrieron la riqueza cultural ecuatoriana, no sólo en literatura, también en su gran diversidad artística y por supuesto, su gastronomía.

Su participación en este evento hace parte de un programa estatal a través del cual Ecuador busca mostrar lo mejor de su cultura, y en este caso, lo más destacado de su literatura, a través de las principales ferias del mundo. En los tres mil metros cuadrados que conformaba dicho pabellón se le proponía al espectador un recorrido completo por la historia, la literatura, las artesanías, el cine, la música y el mundo infantil de dicho país.

Además, los espectadores pudieron conocer, de primera mano, las principales obras de la literatura ecuatoriana, en especial de los 43 son escritores, de diferentes generaciones y dedicados a distintas líneas de la creación escrita, desde la literatura, como el cuento, novela o poesía, pasando por el ensayo y un buen número de académicos, para mostrar los trabajos que vienen realizando en diferentes áreas de la educación.

Así, Abdón Abadía, Gabriela Alemán y Leonor Bravo, sólo por mencionar algunos, dejaron de ser nombres desconocidos para los lectores colombianos, fueron un descubrimiento para los asistentes a la feria, quienes esperan que sus obras sean publicadas en el país, para así mantener el contacto que inició estos días.

Su larga tradición en el género del cuento, así como su reciente ola de literatura infantil, que luego de consolidarse en Ecuador, empieza su etapa internacional, y qué mejor que a través de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, una de las más importantes de América Latina.

Pero el show se lo llevó “Machigua”, el ballet folclórico ecuatoriano con 38 años de historia y que es considerado Patrimonio Cultural de Ecuador. Con una gran selección de piezas de danza autóctona, realizaron presentaciones a lo largo de la feria, con espectáculos que iban desde los 30 minutos hasta las dos horas, contando con más de 1.500 kilos de vestuario.

Dentro de las curiosidades estaba el libro Ecuador: de Banana Republica a la no República”, escrito por el presidente de Ecuador, Rafael Correa, el cual es una detallada exposición de los manejos, según Correa, que se le ha dado a la economía ecuatoriana en los últimos años, donde afirma que el neoliberalismo ha sido una noche larga y triste en la historia de los países de América Latina.

Sin llegar a ser uno de los más vendidos de la feria, tuvo una excelente aceptación por parte de los lectores colombianos, quienes con mucho respeto buscaron conocer el pensamiento del presidente del país vecino.

Además, tres personas de su gabinete, dos ministros y su embajador en Colombia, también presentarán obras editoriales, que iban desde la poesía, hasta el estudio de la cultura afroecuatoriana.

El cierre no podía ser mejor. Este fin de semana, entre el nutrido de músicos ecuatorianos que estuvieron presentes en la feria, se presentó el cantautor Juan Fernando Velasco, sin duda el artista pop de ese país, más conocido en Colombia.

Top cinco de feria

Estos son sólo algunos de los títulos más apetecidos por los lectores en la versión número 24 de la Feria Internacional del Libro de Bogotá que acaba de culminar.

-“Apocalipsis”: Con esta obra el escritor colombiano Mario Mendoza completa una obra literaria que le llevó 20 años de escritura, contando con una buena cantidad de público joven y atento a sus historias urbanas, oscuras y que desarrollan diversos temas sobre las pasiones humanas. Además, protagonizó el lanzamiento editorial más exitoso de la feria. El sábado 7 de mayo, a las dos de la tarde y bajo una fuerte lluvia, el auditorio para 250 personas quedó pequeño para tal cantidad de personas que querían conocer más de su novela.

-“35 muertos”: Fueron más de 10 años los que necesitó Sergio Álvarez para escribir una nueva novela tras el éxito de su obra “La Lectora”. Una cuidada ficción a través de la más dura realidad violenta de los últimos 35 años del siglo XX en Colombia, es la que desarrolla en esta extensa obra que apenas los lectores empiezan a conocer, pero que ya está lista para ser traducida a más de 15 idiomas.

-“El cuaderno Maya”: Sin estar presente, aunque sería bueno invitarla a una próxima edición de la feria, la escritora chilena Isabel Allende seduce a los lectores con una nueva historia llena de secretos. Uno de sus personajes femeninos mejor construido de sus últimas obras.

-“El libro Gordo de Petete”: Nunca pasa de moda. Prueba de ello es que fue uno de los primeros libros que se agotaron de la línea infantil de la feria. Este simpático pingüino de la Antártica, enamora a los niños desde los años setenta, siempre con la mezcla perfecta de educar entreteniendo.

-“El ruido de las cosas”: Como era de esperarse, uno de los libros más vendidos de la editorial Santillana fue la obra con la cual el colombiano Juan Gabriel Vásquez recibió el premio Alfaguara de Novela, un negro balance de la época del terror que azotó al país entre las décadas del ochenta y noventa.

 

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