La situación prendió las alarmas de las autoridades del Departamento quienes han señalado que el 65 por ciento de los casos corresponde a jóvenes y menores de edad y el 35 por ciento restante a adultos.
Con relación a los suicidios de los jóvenes la mayoría de las causas son de tipo sentimental y en el caso de los adultos mayores son por problemas económicos.
El último suicidio fue el de la estudiante de noveno semestre de la Universidad del Sinú, Ingrid Herrera González, de 18 años de edad.
Ayer fue sepultada en medio del dolor de sus padres, hermano y familiares quienes aún no salen de su asombro ante la fatal decisión.
Como se recordará la joven tomó la fatal decisión el sábado en la madrugada luego de compartir con varias amigas con las que salió a comer pizza.
Su padre la encontró ahorcada al interior de su habitación y en la pantalla del computador encontraron un escrito en el cual manifestaba su decepción por no haber logrado sus sueños y metas.
Ella, por su bonita apariencia, era contratada por una firma de licores para participar en eventos de promoción.
Varias de sus amigas dicen que no entienden por qué tomó esa decisión si era una persona joven que apenas estaba empezando a descollar en el mundo y que estaba a punto de convertirse en una excelente profesional.
Los vecinos del barrio La Floresta acompañaron a sus familiares en el sepelio y todos coincidían en que jamás pensaron que Ingrid fuera capaz de atentar contra su vida.
La joven dejó un profundo vacío en su hogar. Sus padres aún no salen del desconcierto que les produjo el hecho y una y otra vez se preguntan por qué lo hizo.
