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Dramas de las inundaciones en el San Jorge: sin solución

No hay políticas para mitigar las consecuencias dramáticas que se presentan a causa de fenómenos naturales, como La Niña, que ahora tiene a más de 10 mil familias afectadas en la subregión.

Nuevas tragedias por los mismos problemas de siempre. Las inundaciones que por estos días azotan a la gran mayoría de municipios de la subregión del San Jorge cordobés se han convertido en algo habitual en las épocas de invierno. Desde hace más de dos décadas se repite el mismo drama, que repercute en las poblaciones rurales y barrios que resultan afectadas por la ola invernal.
Según los habitantes de las zonas que cada año se ven afectadas por las inundaciones, sólo se toca el tema en el momento, pero no se ejecutan políticas para mitigar las consecuencias dramáticas que se presentan a causa de fenómenos naturales, como La Niña, que ahora tiene a más de 10 mil familias afectadas en la subregión, dos menores fallecidas y carreteras cortadas, toda vez que las aguas inundan las vías.
Los municipios de Ayapel, Buenavista, Montelíbano, La Apartada y Pueblo Nuevo sufrieron la primera inundación fuerte del río San Jorge en 1988. Los barrios y poblaciones rurales quedaron anegados y al menos unas mil personas fueron trasladadas a albergues temporales. A raíz de esta emergencia se levantaron algunos terraplenes para contener las aguas y a lo largo de estos años se han invertido millonarios recursos, pero el problema de las inundaciones continúa.
En por lo menos cinco municipios, de los ocho que conforman esta subregión, actualmente hay alrededor de 10 mil familias afectadas.
Estos hechos obligan a los municipios a declarar, cada año, emergencias para asistir de forma temporal a los damnificados y pedir ayuda nacional.
Saúl Llanos Cerra, alcalde del municipio de Ayapel, localidad que durante los últimos años consecutivamente ha sido afectada con anegaciones, reconoció que los desastres son producto de la mala planeación y falta de vigilancia del Estado que nunca ha tenido una atención especial para esta región.
A esto se suma el drama de las carreteras que fueron diseñadas para transportes de la década de los 70, con puentes con capacidad para vehículo de pocas toneladas de peso.
Sin embargo, hoy transitan camiones de un tonelaje muy superior por lo que se requiere pensar en hacer una reingeniería en los viaductos.
Cruz Giovanni García, alcalde de La Apartada, indicó que cada año sufren con los desbordamientos del río San Jorge, por que hay zonas donde las aguas accede con facilidad a poblaciones como el corregimiento El Puente.
Con relación a esto, dijo que se requieren acciones conjuntas que establezcan un programa de desarrollo integrado y participativo en las áreas de alto riesgo para conscientizar a la gente de una reubicación. Y en los otros casos atacar las causas para solucionar los efectos que producen las inundaciones.

Una triste realidad
Se entiende que hay normas que prohíben acciones que vayan en contra del deterioro del medio ambiente, no obstante, hasta ahora nadie las ha hecho cumplir, incluyendo los gobiernos a escala nacional, departamental y municipal. Es difícil creer que durante muchos años ninguna autoridad ambiental haya controlado la explotación irregular de oro en jurisdicción de Ayapel, no podemos seguir en esta situación, donde hasta los humedales son alterados para pastar ganado o cultivar.
Muchas de las personas consultadas coinciden en que es necesario adoptar un plan de asentamientos humanos y de cultivos, donde se respeten las normas vigentes.
Ante la emergencia que se vive actualmente surgen algunos planteamientos para que se gesten políticas gubernamentales a largo plazo que ponga freno a esta dramática situación que cada año es peor.
Esto debe incluir la recuperación de la cuenca natural del río que presenta un alto grado de sedimentación por explotaciones irregulares que se vienen haciendo en los suelos ribereños a la arteria fluvial.
Las pocas prohibiciones que han hecho entidades como la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge (CVS), no se cumplen y sólo existen en el papel.
La situación de emergencia que viven muchas poblaciones rurales y barrios de los centros urbanos dejan ver la falta de planes sostenibles, como la reforestación, reubicación de comunidades y reorientación de las zonas de cultivos, toda vez que cada año son millonarias las perdidas en cultivos de pan coger y de hortalizas.
Estas son acciones que demandan tiempo y tienen resultados positivos a largo plazo, pero sería importante iniciar con este proceso indican algunos ambientalistas de la región.
A su vez, Hernando Nieves, coordinador de la Defensa Civil en Buenavista, coincidió que es el momento de asumir responsabilidades para no tener que atender emergencias cada año.
El funcionario destacó que en las inundaciones interfieren dos factores, uno de tipo natural y otro social. El primero contempla al fenómeno de La Niña, y el segundo tiene que ver con el que hacer del hombre, que con sus acciones muchas veces genera alteraciones perjudiciales.

Más responsabilidad
En este proceso que se requiere iniciar se necesita de responsabilidades muy serias de diferentes organismos e instituciones y la CAR del departamento.
Es hora de tomar el tema ecológico más enserio para así ofrecer protección a ríos como el San Jorge y sus tributarios; San Pedro, Sucio, San Juan y Uré.
La situación que actualmente afecta a muchas poblaciones ribereñas llevan a pensar que estos asentamientos humanos en zonas cercanas a la arteria fluvial han debilitado la vegetación que sirve como defensivo natural.

Crecientes terminan en emergencias
Las crecientes del río San Jorge por lo general movilizan a las comunidades que están ubicadas en las riberas del río, las cuales son obligadas a construir improvisados cambuches en zonas altas o en medio de las calles de poblados rurales.
Las inundaciones se dan cada año en esta temporada de lluvia y siempre terminan en declaratorias de emergencias.
Actualmente, las inclemencias del tiempo han dañado carreteras como la que comunica a los municipios de Ayapel y La Apartada. Carreteras como esta son interrumpidas a menudo y corta el paso de vehículos.
Cada año los desbordamientos del río San Jorge arrasan con cultivos, ganado, viviendas y pone en riesgo la vida de más de una decena de personas atrapadas en medio de los aguaceros.

Funciones de las cuencas
Definición: Las cuencas hidrográficas son unidades morfográficas superficiales; sus límites quedan establecidos por la divisoria geográfica principal de las aguas de las precipitaciones.
Protección: Los bosques en las cabeceras de las cuencas cumplen una importante función reguladora, ya que controlan la cantidad y temporalidad del flujo del agua, y protegen a los suelos de ser erosionados por el agua con la consecuente sedimentación y degradación de los ríos y la pérdida de fertilidad en las pendientes.
Componentes: Dentro de las cuencas se tienen los componentes hidrológicos, ecológicos, ambientales y socioeconómicos. Cada uno de ellos se debe manejar adecuadamente para evitar desastres.

Los afectados
Uno de los municipios del San Jorge más afectado es Ayapel, toda vez que la ciénaga que lleva el mismo nombre recoge las excedentes acuíferas del río San Jorge, también del río Cauca y cuatro quebradas.
Esto hace que hoy Ayapel tenga más del 80% de sus tierras anegadas y más de cinco mil familias damnificas.
En Buenavista están inundados el corregimiento de Puerto Córdoba y la vereda Manzanares.
María Arrieta, una habitante de Puerto Córdoba, dijo a este medio que están abandonados por parte de los gobiernos. “Al finalizar agosto nos trajeron unos artículos como arroz y lenteja, lo cual sólo alcanzó para ese día.
Agregó que hacen varios días están afectados y aunque el río bajó, muchas casas y calles siguen anegadas”, terminó diciendo esta mujer afectada por la inundaciones.
En La Apartada están anegadas poblaciones como El Puente y varios barrios que son inundados por las aguas de la quebrada San Mateo.
En Montelíbano el río y algunas quebradas han generado inundaciones en por lo menos once barrios, entre tanto en Puerto Libertador hay inundación por los ríos San Pedro, San Juan y San Jorge, los dos primero son pequeños riachuelos que vierten sus aguas al último.
En Pueblo Nuevo, poblaciones rurales como Cintura, están completamente inundadas por las aguas del río ante el rompimiento del dique construido en sitio Bocas de la Cantaleta.
Las ayudas que han llegado han sido pocas ante la cantidad de familias damnificadas por las fuertes lluvias que han caído en los últimos dos meses.
Las autoridades locales y los damnificados de los municipios del San Jorge claman por ayuda humanitaria, toda vez que las aguas han arrasando con las esperanzas de muchas familias de la región.

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