Familias de seleccionados, listas para viajar a Brasil

COLPRENSA
MEDELLÍN
9 de Junio de 2014 05:20 pm
  • María Eugenia Mosquera, mamá de Camilo Zúñiga. // COLPRENSA

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La maleta está casi lista. Solo faltan algunos elementos que doña María Eugenia espera comprar en Bogotá, antes de partir hacia la tierra de la samba para acompañar a su hijo en el sueño mundialista: Camilo Zúñiga.

Al lado de las mejores pintas para ir a la playa paulista y salir a descubrir las grandes tiendas brasileñas, van dentro de su maleta, una imagen del Santo Ecce Homo y la novena de la Virgen de Guadalupe.

“La novena me la trajo Camilo de México. La llevo con el Santo Ecce Homo, porque desde niña me han concedido todo lo que le he pedido. Les tengo mucha fe y estoy segura de que en este mundial le va a ir muy bien a la selección”.

María Eugenia, tuvo a Camilo siendo muy joven; cuando sólo tenía 14 años, asegura que el talento para el fútbol se lo transmitió ella mima. “Todavía juego torneos de barrios. Ya no juego selección porque este cuerpo no me da para correr así, pero todavía doy mis pataditas suaves. Yo jugaba de central y siempre me fue muy bien”, asegura esta Chigorodoseña, que hoy tiene 43 años.

Camilito, como le dicen sus familiares, fue el único hijo del matrimonio de María Eugenia con Camilo Zúñiga, un trabajador bananero con el que se conoció en la misma finca donde laboró 19 años. La unión marital sólo duró unos años.

Tras la separación María Eugenia tuvo otro hijo, quien ahora es un adolescente a quien no le gusta jugar al fútbol.

Camilo Zúñiga padre, se casó de nuevo y hoy tiene 3 hijos; dos mujeres y un hombre.

Pese a la separación, los padres de Camilo se mantienen unidos y cada uno apoya a su manera al jugador. “La Morena”, como apoda Camilo hijo a su madre, ha seguido paso a paso la carrera del futbolista y ha estado a su lado en las buenas y en las malas.

“Recuerdo después de una lesión que tuvo, lo veía que estaba ahí al lado del camerino esperando que lo metieran y no lo metían y yo me ponía a llorar. Yo decía, él tiene que jugar para volver a su nivel y no me lo metía ese técnico. Me daba mucha rabia que no me pusieran a jugar a mi muchacho”, expresa con coraje María Eugenia.

Otro asunto era cuando, estando en la tribuna observaba que alguien le cometía una falta a su hijo: “Cuando alguien me lo empuja o me lo patea, yo le digo unas cuantas … vas acabar con él o qué…? Ay mi muchacho, Ay mi cabezón”, dice.

En su finca de la zona rural de Chigorodó, la misma que le construyó su hijo y que estrenó hace poco, María Eugenia espera el momento para partir hacia Brasil. El recorrido incluye escalas en Medellín y Bogotá antes de volar al cielo carioca, donde espera disfrutar de muchas cosas que hasta ahora solo ha visto por televisión.

“Quiero ver bailar samba, porque las brasileñas bailan muy bien y traer un recuerdo para toda la vida; que siempre que vea ese recuerdo pueda decir que estuve en el mundial viendo a nuestra selección y cumpliendo lo que ha sido un sueño para mi”, comenta María Eugenia.

Pese a la distancia, la relación entre “La Morena” y “El Cabezón” ha estado siempre llena de demostraciones de afecto y de promesas cumplidas. María Eugenia recuerda por ejemplo, que recién comenzaba en el profesionalismo Camilo le prometió que la iba a sacar de la finca bananera donde trabajaba y la iba a poner a vivir como una reina: “Y hasta ahora lo ha cumplido”, asegura ella.

Justamente a la hora de hablar de sentimientos, la Madre de Camilo Zúñiga, recuerda que es un hombre afectuoso pero muy tímido y pese al recorrido que le ha procurado el mundo del fútbol, el defensa colombiano sigue siendo un poco callado, asegura su progenitora.

Según el plan de #HinchasInseparables, financiado por uno de los patrocinadores y socio de la selección Colombia, por cada jugador podrán viajar a Brasil al menos 5 integrantes de su familia. En el caso de Zúñiga, irán sus padres, sus dos hermanos varones, su esposa y su hija.

El grupo partirá el próximo jueves desde Bogotá en un vuelo charter, especialmente dispuesto a las familias de los jugadores. Las familias de técnicos, asistentes y preparadores físicos partirá al mismo tiempo desde Argentina. Todos permanecerán hospedados en un hotel 5 estrellas en la zona de Guarujá, ubicada a unos 40 kilómetros al sudeste de Sao Paulo, en la Costa Paulista.

En las fechas en las que juegue Colombia, el grupo será trasladado en vuelos chárter a las ciudades respectivas para acompañar a la selección. Las familias tendrán una ubicación especial en cada uno de los estadios donde juegue nuestro equipo.