¡Hicimos historia!

Carlos Caballero V.
RIO DE JANEIRO - BRASIL
28 de Junio de 2014 08:08 pm
  • Colombia celebró su paso histórico a cuartos de final. // AFP FABRIZIO BENSCH

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Mundial es Mundial y así tiene que ser. El Maracaná tardó un tanto para llenarse porque Brasil, el anfitrión de la Copa Mundo, jugaba antes frente a Chile en el primer compromiso de octavos de final.

Los hinchas de Colombia y Uruguay llegaron temprano, pero se quedaron a las afueras del escenario observando este cotejo. De ahí salió el rival en cuartos de esta llave y ese fue Brasil, que tras empate 1-1 venció por penales a los chilenos.

Entonces, el mítico estadio de Maracaná, con capacidad para 78 mil personas, comenzó a llenarse. Y los colores que más predominaban, como ya ha sido costumbre en otros estadios de Brasil, eran el amarillo, azul y rojo.

Esta vez la emoción en los hinchas fue más evidente. Estar dentro de las 16 mejores selecciones del mundo y tener la opción de quedar entre las ocho que siguen en busca del título hacía ponerle al encuentro un verdadero toque de sabor.

Unas cinco pequeñas manchitas en las tribunas con los colores de Uruguay querían hacerle peso con sus cánticos a la hinchada de Colombia. Los gritos en apoyo a Luis Suárez no cesaron, pero los aficionados colombianos sacaron todo su repertorio y antes que rodara el balón ya el "enfrentamiento" entre las hinchadas lo iba ganando la tricolor.

Rodó el balón y "Oe, oe, oe, oa que mi Colombia va a ganar...", era el grito que retumbaba en el Maracaná, en donde la tradicional ola de Colombia le dio la vuelta una y otra vez a este hermosísimo estadio.

A los 27 minutos el grito de gol se sintió en todo Rio de Janeiro y sus alrededores. James Rodríguez frotó la lámpara, hizo magia y le regaló el gol más bonito de Colombia en la historia de los mundiales. Fue una joya de gol la que James le dio como premio a miles de hinchas que ahorraron durante meses, tal vez años, para ver a su selección jugar un Mundial tras 16 años de ausencia en los mismos.

A los 49, el 10 colombiano le regaló el segundo tanto. Y entonces, la celebración fue más ruidosa. "Olé, olé, olé, olé James, James", repetían sin cansarse los aficionados, que veían cómo se cristalizaba por primera vez en la historia de este país un pase a los cuartos de final.

Al final, hinchas colombianos sin conocerse se abrazaron entre sí, solo identificados por una pasión que se llama Colombia que deja huella en la tierra del Rey Pelé.

Los aficionados brasileros lanzaron improperios sobre los uruguayos, sacándose en cierta forma el dolor que les causó ese Maracanazo en 1950. Hubo amago de peleas entre uruguayos y brasileros al término del partido.

El llanto de los uruguayos apareció en la escena, el dolor fue inmenso para una hinchada arrogante y muy sobradora que vio como su selección le dijo adiós al Mundial y vio avanzar a una Colombia que sigue escribiendo su propia historia.