Méndez, el ecuatoriano de los tres mundiales, deja lecciones antes del adiós

AFP
VIAMAO, BRASIL
11 de Junio de 2014 10:51 am
  • Édison Méndez jugará en Brasil su último Mundial. // AFP MLADEN ANTONOV

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Édison Méndez, el único futbolista ecuatoriano convocado a tres mundiales, jugará por última vez con su selección en Brasil. El histórico volante imparte lecciones antes de poner punto final a su relato de necesidad, superación y fama.

A sus 35 años, Méndez vive con intensidad el Mundial de Brasil 2014, en la antesala de lo que también será su futura despedida de la actividad profesional. Después irá detrás del sueño de convertirse en técnico.

"Es el último Mundial, y el objetivo es vivirlo al máximo. En cada entrenamiento aprovechar y disfrutar de los compañeros", dijo Méndez el lunes en el inicio de los entrenamientos para enfrentar a Suiza, Honduras y Francia, los rivales de la Tri en el Grupo E.

El único trimundialista de Ecuador, el líder que no necesita la banda de capitán, el volante cerebral y de certera pegada, prepara su despedida sin dramatismo.

Después de casi 20 años de carrera, Méndez acumula 111 partidos internacionales y 18 anotaciones con la selección ecuatoriana, una de ellas página en la historia del fútbol de su país.

En la cita de Corea-Japón 2002, el centrocampista anotó el gol de la primera victoria de Ecuador en una Copa del Mundo frente a Croacia. Entonces, tenía 23 años y era el más joven del equipo.

Doce años después, y con la experiencia adicional de la Copa de Alemania 2006, es el más veterano del cuadro mundialista, y se permite dar consejos como futuro entrenador a los más jóvenes, especialmente a Carlos Gruezo, el también centrocampista de 19 años y quien aparece como uno de sus posibles sucesores.

"A veces este clima, la gente, la euforia, a veces te saca un poquito (de la realidad), pero nosotros tenemos que estar concentrados en lo nuestro, vivir nuestra propia fiesta", afirmó Méndez en Vila Ventura, el complejo donde se concentra el equipo en Viamão, una ciudad de 250.000 habitantes del sur de Brasil.

DE LA MANO DE LA NECESIDAD

Méndez, que vistió por primera vez la camiseta de Ecuador en 2000, es el último exponente de una generación dorada del fútbol ecuatoriano que se gestó con una alta cuota de sacrificio en las canchas polvorientas del Valle de El Chota, en el centro de Ecuador.

"A veces no tenías el pan de cada día (...) Íbamos al basurero a encontrar zapatos que no valían, y los cosíamos", suele recordar el jugador.

Junto a él figuras como el exgoleador Agustín Delgado y el defensa Ulises de la Cruz, convirtieron sus orígenes en una prédica.

"Para llegar a ser alguien hay que tener hambre, la clave del éxito es esa", afirma Méndez.

El volante inició su carrera en el Deportivo Quito y El Nacional, luego pasó al fútbol mexicano y, de regreso a su país, alcanzó el campeonato nacional con Liga de Quito.

De ahí saltó al PSV Eindhoven, con el que conquistó dos títulos en la liga holandesa, después hizo una breve escala en el Atlético Mineiro de Brasil y aterrizó de nuevo en Ecuador para vestir los colores del Emelec y Liga de Quito.

Este año jugó con el Independiente Santa Fe colombiano, y después de su participación en Brasil buscará equipo para cerrar su carrera.

En la actualidad, Méndez es uno de los hombres con los que cuenta Rueda para avanzar a octavos. El volante moreno de sonrisa fácil forma parte del pasado y futuro del fútbol ecuatoriano.