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El día en que Colombia pudo hacer historia

Selección Colombia

Los jugadores colombianos lloran frustrados por no alcanzar los cuartos de final. // EFE


CARLOS CABALLERO

Jue, 07/05/2018 - 09:32


3 de julio de 2018, el reloj marca las 7:08 de la noche en Moscú, sede del juego por octavos de final entre Colombia e Inglaterra por la Copa Mundo.

A las afueras del estadio Spartak de Moscú, a poco menos de dos horas del juego, había un fuerte aroma de café. La hinchada colombiana, como en todos los partidos, llegaba al crucial compromiso, en el que Colombia por primera vez buscaría vencer a Inglaterra, el país que inventó el fútbol, con que se tenía un registro de dos empates y tres derrotas.

Mucho habían hablado los ingleses de este juego, en el que no solo menospreciaban a Colombia en lo deportivo sino que insultaban a nuestro país recordándole el flagelo de las drogas y al narcotraficante Pablo Escobar, en un acto reprochable que se daba nada menos que en un Mundial, en donde los espacios son de convivencia, paz y mucha armonía.

“Colombia es un país mágico, de gente trabajadora, amable, alegre, perseverante y muy patriota. Amo ser colombiana”, decía Carmen Gómez, una pereirana a la que le preguntaba cómo había tomado el particular ataque de los periodistas e hinchas ingleses antes comenzar el juego.

Ya había que pasar la página, entrar al estadio, apoyar a Colombia en su deseo de demostrar con fútbol que podía dar un golpe de opinión. Entonces, poco a poco, el escenario se tiñó de amarillo, azul y rojo y los cánticos no cesaron.

Rodó el balón y con él subieron las pulsaciones de los 37 mil colombianos que se encontraban en ese recinto, mientras que 50 millones de corazones también lo apoyaban a la distancia.

El primer tiempo fue más de meter pierna, correr y luchar que de jugar. En el complemento vino el desequilibrio del penal de Sánchez sobre Kane a los 52 y gol de este último para el 1-0. Ese tanto desató una locura en los 5 mil hinchas ingleses y sus periodistas que se mofaron de los comunicadores colombianos.

Luego vino la algarabía colombiana. El salto por los aires de Yerry Mina tras centro de Cuadrado para el empate a los 93 y el júbilo total en las tribunas, en un momento único e inolvidable.

Se vino el tiempo extra y los colombianos se fueron con todo, buscaron ese gol con todo en los primeros 15 minutos. Inglaterra estaba “grogi”, sus jugadores fundidos, sorprendidos con una Colombia arrolladora que estaba a un puntico de dar el golpe, pero que va, no fue así.

Llegaron los 15 minutos restantes, un par de ataques más de Colombia y dos más de Inglaterra y el cuestinado Mark Geiger terminó el compromiso.

Un fuerte abrazo de los colombianos en la cancha en señal de unión y tanda de penales. Ospina voló a un costado y le atajó el penal a Henderson para alegría total, se estaba a dos cobros de pasar a cuartos, pero Mateus la estrelló contra el palo y a Bacca le atajaron su disparo. Entonces, la tristeza se apoderó de toda Colombia.

En el terreno de juego, un grupo de guerreros lloraba desconsoladamente, eran lágrimas de varones, de patriotas que habían dejado lo mejor de sí en la cancha para lograr el objetivo.

Ospina consolaba a Mateus y no podía contener sus lágrimas, Mina hacía lo propio con Bacca, mientras que Mojica en el césped recibía ánimos de Falcao. Momentos tristes, se trataba del adiós de Colombia del Mundial de Rusia.

Había acabado nuestra historia, no se había podido con la misión de ganarle a Inglaterra, empacábamos maletas de regreso a casa áun y cuando en la cancha se dejó la piel, aún y cuando estuvimos cerca, aún y cuando enfrentamos a unos ingleses que cuando le atacamos temblaron de miedo. Sí. Aún y cuando perdimos con las botas puestas, y eso en algo consuela, nos tuvimos que despedir del Mundial sabiendo que ese día no pudimos hacer historia…