¿Argentina, en declive?

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JOHANNESBURGO, AFP

Los argentinos fueron superados en todo el sentido de la palabra por los alemanes. Los gauchos, con una tripleta demoledora en el frente de ataque (Tévez, Higuaín y Messi), lucieron inofensivos.

Ni con el mejor jugador del mundo según la FIFA, Leo Messi, y ni con un entrenador que es leyenda del fútbol, Argentina pudo torcer una historia de decadencia en el nivel de selecciones mayores.
“Esto es lo más duro que me tocó vivir, (...) Esto es como una trompada de (el ex campeón mundial de boxeo) Muhamad Alí. No tengo fuerzas para nada”, dijo un abatido Maradona después de sufrir la humillación de un tremendo 4-0 contra Alemania.
Maradona, una fuente inagotable de frases de sabiduría callejera del fútbol, dio en la tecla al compararlo con un golpe del más grande de los pesos pesados de todos los tiempos, porque Alemania parecía Alí y Argentina un amateur al que invitaron a subir a un ring.
“Hay que reconocer que ellos fueron superiores y nos metieron cuatro goles. Ahora bien, ¿por qué? Y... con el diario del lunes en la mano es fácil hablar. El problema es saber de antemano cuál era la manera de ganar”, puso el dedo en la llaga El Gringo Gabriel Heinze, zaguero del Olympique de Marsella.

Choque desigual
A veces los resultados no reflejan el desarrollo de un partido, sus ritmos, sus hegemonías internas, hay goleadas que suelen ser algo 'mentirosas' porque las fuerzas se desnivelaron súbitamente o influyó el infortunio.
Pero la impresión que daba el choque entre germanos y argentinos el sábado en el estadio Green Point de Ciudad del Cabo es que no había equivalencias, como si fuera un combate desigual entre dos púgiles de distintas categorías, un peso pesado alemán contra un welter junior argentino.
Saltaba a la vista el sábado en cuartos del Mundial de Sudáfrica-2010 que no había en el césped una pelea justa, porque los teutones podían filtrarse a gusto y placer en las líneas enemigas para marcar cuantas veces pudieran.
“Me voy triste por no haber podido ayudar a Argentina como quería. Hay mucha tristeza en todos. No puedo decir mucho más”, dijo el capitán del equipo, Javier Mascherano, en una frase que en los labios de un jugador de fútbol es toda una declaración de impotencia y desazón.
Argentina es esto que se vio en Ciudad del Cabo, una antigua potencia en declive, eclipse que comenzó el día en que la Selección, con mayúsculas, dejó de ser la prioridad número uno, modelo que aplicó al ganar Argentina-1978 y México-1986.

EN DECADENCIA

Hace 24 años que la Albiceleste no gana una Copa del Mundo, desde México-1986, y hace 20 años que jugó su última final, en el Mundial de Italia-1990, que perdió con Alemania 1-0 en Roma.
La última vez que ganó una Copa América fue en la cita de Ecuador-1993, es decir hace 17 años, y obtuvo triunfos internacionales en distintos torneos, pero en la escuadra nacional de mayores no para de acumular fracasos.
Desde 1979 ha ganado seis campeonatos mundiales juveniles Sub-20 y dos medallas de oro en Juegos Olímpicos, en Grecia-2004 y Pekín-2008, con algunas conquistas a nivel de clubes en la Copa Libertadores, Sudamericana e Intercontinental.
Pero la última selección realmente competitiva que había logrado integrar fue la que llevó al Mundial de Estados Unidos-1994 y que se fue por la puerta de atrás cuando estalló el escándalo del doping de Maradona.
Jamás pudo pasar la ronda de cuartos de final desde aquel entonces e incluso se fue a casa en la primera ronda del Mundial de Japón y Corea del Sur-2002.
Ahora le tocó morder el polvo de la derrota a Maradona, otrora idolatrado como futbolista, y tampoco pudo obrar como tabla de salvación Messi, en el mejor momento de su carrera.
Argentina quemó dos cartuchos de alto poder al mismo tiempo y se había ilusionado otra vez al formar un grupo humano sólido, con jugadores consagrados en Europa, goleadores, defensores y volantes que se cansan de ganar campeonatos con las camisetas de sus adinerados clubes.

CIFRAS
Con Diego Maradona en el timón, Argentina sufrió dos de las derrotas más catastróficas de su historia: 6-1 frente a Bolivia y 4-0 ante Alemania. Y en ambos partidos se hicieron patentes sus limitaciones como estratega.
También padeció su primer revés como local en 15 años en una eliminatoria de la Copa Mundial, y nada menos que ante Brasil, que le ganó 3-1 en Rosario.
En el Mundial de Sudáfrica, Argentina ganó tres partidos y perdió uno.