Brasil y su despedida amarga

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PORT ELIZABETH, AFP

En un país partidario del “jogo bonito”, el estilo defensivo del técnico Dunga nunca fue realmente aceptado y el debate abierto sobre el sistema de juego en Sudáfrica debería favorecer la llegada de otro estilo de técnico.

Tras su amarga eliminación contra Holanda (2-1) en cuartos de final en el Mundial sudafricano, Brasil debe pasar página y solucionar sus problemas de estilo, jugadores y entrenador antes de organizar su Mundial en 2014.
“Quiero traer a la selección la misma voluntad que tuve como jugador. Vibración, motivación y ganas de vencer son imprescindibles para vestir la camiseta de Brasil”, aseguraba Dunga antes de la cita orbital.
Pero no, su estilo defensivo no gustó y le dijo adiós a Sudáfrica jugando conservadoramente.
Dunga asumió en julio de 2006 el lugar de Carlos Parreira, luego que éste fracasara con una selección llena de astros que resultó eliminada en cuartos de final del Mundial de Alemania.
“Soy el comandante del equipo y todas las decisiones que tomé fueron en favor de la Selección. Todo lo que habíamos programado fue efectuado y como comandante creo que la culpa es de todos nosotros. Claro que llevo la mayor parte”, indicó el estratega.
El capitán de Brasil, campeona en EEUU-1994, dirigió a Brasil en 60 partidos, acumulando 42 triunfos, seis derrotas y 12 empates.
En un país partidario del “jogo bonito”, el estilo defensivo del entrenador nunca fue realmente aceptado y el debate abierto sobre el sistema de juego en Sudáfrica debería favorecer la llegada de otro estilo de técnico.
Varios nombres circulan ya para tomar el mando de la Selección.
Tras la elección del nuevo técnico, la Selección tendrá que solucionar el problema de los jugadores. Dentro de cuatro años, los brasileños organizarán su segundo Mundial, tras perder el primero contra Uruguay en el Maracaná en 1950.
El futuro técnico tendrá que decidir lo que hace con el grupo de jugadores elaborados por Dunga y que tiene elementos que otros seleccionadores habrían descartado.
Además está el tema de la edad. Gilberto Silva tiene 33, Lucio 32 y Juan 31. ¿Tendrán la voluntad de seguir con la Selección? En 2014, Kaká tendrá 32 años, Luis Fabiano 33 y Robinho 30.
La pregunta ahora es quiénes tienen que asumir el relevo de los que se van. Ronaldinho y Adriano, descartados por Dunga, parecen ya demasiado veteranos y padecen de problemas con su club o extradeportivos.

ELIMINACIÓN DOLOROSA
La prematura eliminación del seleccionado brasileño ante Holanda, por 2 a 1 en cuartos de final, generó una ola de indignación en la torcida —con el técnico Dunga como principal objetivo— que se reflejó ayer en los principales medios de prensa.
El fracaso mundialista es el título principal de todos los periódicos locales. El diario O Globo dejó la portada de su sección deportiva casi en blanco, y sin título.
El diario O Estado de Sao Paulo prefirió destinar un gran espacio en su suplemento deportivo a una foto en primer plano del pisotón del mediocampista brasileño Felipe Melo al atacante holandés Arjen Robben, sobre el título “Retrato de una derrota”.
Folha do Sao Paulo llenó media portada con la foto de una “torcedora” llorando la eliminación en la playa de Copacabana, con el título “Derrota cierra segunda era Dunga”.
La mala relación con la prensa, la excesiva rigurosidad, su descontrol emocional al costado de la línea de cal y la impericia para manejar el plantel, son las principales recriminaciones.

TRISTEZA Y DESCONCIERTO
La selección brasileña tuvo ayer una despedida lacónica, un día después de su eliminación mundialista, dejando Port Elizabeth para emprender su retirada hacia Rio de Janeiro con las maletas llenas de pena por el fracaso.
“Los jugadores dijeron que no iban a hablar aquí, que prefieren dar la cara cuando lleguen a Brasil”, dijo el asesor de prensa de la Confederación Brasileña (CBF), Rodrigo Paiva, en contacto con los periodistas antes de la partida hacia el aeropuerto, desde donde viajaban antes hacia Johannesburgo.
Bajo la atenta mirada de decenas de reporteros y fotógrafos de medios brasileños y de hinchas auriverdes como locales, los jugadores 'canarinhos' se montaron en el autobus aparcado estratégicamente ante la puerta del hotel, cuyos muros y las patrullas de escolta distanciaban a curiosos y periodistas.