Durante Ceremonia inaugural del Mundial de Sudáfrica Gozo, colorido y ruido

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JOHANNESBURGO, AP

El primer Mundial en Africa comenzó ayer con una deslumbrante explosión de gozo, colorido y ruido, aunque también un dejo de tristeza.

Frente a una jubilosa multitud que no paraba de sonar las vuvezelas en Soccer City, el espectacular estadio entre Johannesburgo y Soweto, cientos de bailarines africanos en intensos verdes, rojos y amarillos desfilaron por el campo en la ceremonia inaugural del torneo que se prolongará hasta el 11 del próximo mes. La mayoría de aficionados vestían camisetas amarillas de los “Bafana Bafana”, el equipo anfitrión que jugaba contra México a continuación de la pomposa celebración. Pero la euforia fue atenuada por la noticia de que Nelson Mandela, el ícono viviente de la lucha contra el apartheid y ex presidente sudafricano, no asistiría a la ceremonia. Mandela, de 91 años, está frágil de salud y decidió no acudir después de que su bisnieta de 13 años muriera en un accidente automovilístico cuando regresaba a casa de un concierto que celebró el Mundial en la noche previa. El acto no era propicio para aquellos que gustan del silencio. Muchos de los aficionados llegaron equipados con sus vuvuzelas, las trompetas de plástico que emiten un estridente, distintivo y atronador sonido. Increíblemente, el barullo de las trompetas fue brevemente ahogado por el sobrevuelo de jets militares justo antes de que la ceremonia arrancara. Un elenco estelar que incluyó al trompetista sudafricano Hugh Masekela y el cantante estadounidense R. Kelley animó el acto. Soccer City, con capacidad para más de 90.000 personas, no estaba llena todavía para la ceremonia. Miles de aficionados estaban varados en medio del tráfico de las calles que conducen al estadio, adornadas con grupos de bailarines y jóvenes aficionados con la camiseta de la Bafana y por vendedores que ofrecían banderas sudafricanas.