Las polémicas arbitrales, tristes protagonistas en el Mundial-2010

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JOHANNESBURGO AFP

El gol no concedido por el colegiado uruguayo Jorge Larrionda a Frank Lampard el domingo en el Alemania-Inglaterra 4-1 ha sido hasta el momento el fallo arbitral más comentado en el Mundial-2010, a pesar de que antes hubo otras decisiones muy controvertidas.

En la primera fase, varios equipos (Sudáfrica, Argentina, Nigeria, Costa de Marfil, Brasil, Estados Unidos y Suiza, entre otros) llegaron a sentirse perjudicados y jugadores como el brasileño Kaká o el suizo Valon Behrami fueron expulsados en acciones en las que se quejaron del 'teatro' del rival.
Pero el domingo marcó un antes y un después en el balance arbitral. Ese 'gol fantasma' de Lampard, que las imágenes de televisión demostraron que cruzó con claridad la línea de gol, se vio acompañado por el primer tanto de Argentina sobre México (3-1), en el que Carlos Tevez estaba en fuera de juego.
Los jugadores aztecas vieron la jugada en los videomarcadores del estadio Soccer City y protestaron airadamente al árbitro italiano Roberto Rosetti, que consultó con su asistente y terminó validando el gol.
La Federación Internacional (FIFA) y su negativa a la asistencia tecnológica al arbitraje estaban este lunes en tela de juicio.
“No abrimos el debate sobre el arbitraje en un breve encuentro con la prensa”, indicó el portavoz del organismo, Nicolas Maingot, ante las repetidas preguntas de los periodistas al respecto.
En los 48 partidos de la ronda de grupos también hubo polémicas arbitrales, aunque de una intensidad mucho menor.
El seleccionador Diego Maradona terminó la primera fase quejándose amargamente de que los árbitros no actuaban para castigar el juego duro sobre su estrella Lionel Messi.
“El famoso fair-play no existe. Si a Messi cada vez que agarra la pelota lo tumban, ¿a qué jugamos?”, declaró tras la victoria por 2-0 ante los griegos, en la que sus pupilos amarraron el liderato de la llave.
Más enfadado aún se mostró el brasileño Carlos Alberto Parreira, que consideró que el suizo Massimo Busacca era “el peor árbitro de la competición” tras la derrota 3-0 ante Uruguay, en la que el helvético decretó en la misma jugada un penal en contra del anfitrión y expulsó al arquero Itumeleng Khune.
En Brasil, Kaká fue expulsado ante Costa de Marfil (3-1) después de que Kader Keita fingiera una agresión del astro del Real Madrid, mientras que el suizo Behrami vio la roja en el duelo ante Chile y sus compañeros acusaron de “actor” a Arturo Vidal, estimando que había exagerado para forzar la expulsión.
En el enfrentamiento ante los brasileños, más allá del incidente con Kaká en los últimos minutos, los marfileños protestaron con vehemencia por un gol de Luis Fabiano en el que se ayudó con un brazo, en lo que después fue bautizado por la prensa como “el Brazo de Dios”, haciendo un paralelismo con el tanto con la mano conseguido por Maradona ante los ingleses en 1986.
Especialmente flagrante fue también la anulación de un gol a Estados Unidos en su duelo con Eslovenia, con quien iba perdiendo 2-0 y terminó empatando 2-2. Justo después de conseguir la igualda, Maurice Edu marcó el que hubiera sido el 3-2 a favor, pero el tanto fue anulado, en una decisión muy protestada.
Los jugadores australianos se quejaron mucho tras recibir dos tarjetas rojas en sus dos primeros duelos (Tim Cahill ante Alemania y Harry Kewell ante Ghana), pero dejaron atrás los lamentos y ganaron 2-1 a los serbios el último partido, aunque no les alcanzó para avanzar a octavos.
También hubo críticas de jugadores alemanes por la expulsión de su compañero Miroslav Klose (por doble amonestación) en la derrota 1-0 ante Serbia, pero los germanos pudieron haber igualado si Lukas Podolski no hubiese errado un penal.
El delantero neozelandés Shane Smeltz, autor del gol de su equipo en el histórico empate 1-1 ante el campeón mundial Italia, ironizó al decir que “les ganamos a 14 jugadores”, disconforme por el penal (convertido por Vincenzo Iaquinta) que el guatemalteco Carlos Batres concedió a la 'Squadra Azzurra'.