El juego de rehenes con el que China busca marcar líneas rojas a EEUU

16 de diciembre de 2018 09:25 AM
El juego de rehenes con el que China busca marcar líneas rojas a EEUU
Un juez canadiense otorgó la libertad bajo fianza a Meng Wanzhou, la directora financiera e hija del fundador del gigante chino Huawei, mientras la ejecutiva espera la resolución de una petición de extradición presentada por Estados Unidos. El arresto ha causado una crisis diplomática entre Canadá y China, que había amenazado a Ottawa con graves consecuencias. EFE/Dennis Zhe/SOLO USO EDITORIA

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China advirtió de “graves consecuencias” tras la detención de una de los suyos, la ejecutiva de la tecnológica Huawei, y cumplió sus amenazas poniendo en marcha un juego de rehenes en el que Canadá se ha convertido en el blanco fácil de Pekín, que busca marcar líneas rojas a Estados Unidos.

La diplomacia china atraviesa tiempos convulsos tras meses en los que ha tratado de potenciar sus alianzas en medio de las fricciones comerciales y las críticas de Washington por la transferencia forzada de tecnología y el robo de propiedad intelectual.

“Generalmente, había sido EEUU quien tomaba la iniciativa para afrontar los retos a nivel internacional. Washington ha establecido las normas de gobernanza internacional, pero ahora nosotros proporcionamos soluciones chinas”, aseguró en un encuentro con medios el experto en Relaciones Internacionales de la Universidad del Pueblo Jin Canrong.

Aunque al gigante asiático siempre se le han reconocido sus esfuerzos con el arma del ‘poder blando’, la detención de Meng Wanzhou, hija del fundador de Huawei, en suelo canadiense a petición de las autoridades estadounidenses ha desencadenado una dura ofensiva por Pekín para lograr su liberación.

“Washington y Ottawa obviamente quieren dominar este juego”, opinó el editorial de hoy del Global Times, portavoz del régimen comunista, que advierte de que el arresto de Meng ha causado “un grave impacto en el orden internacional”.

Pekín asegura haberse visto obligado a actuar y marcar líneas rojas a EEUU ante lo que considera un arresto “fuera de la ley” y una posible medida de presión ante las tensas negociaciones comerciales que se avecinan para los próximos meses, mientras que la versión oficial es que Xi Jinping y Donald Trump han enterrado su hacha de guerra temporalmente.

Sin atreverse a atacar directamente a Washington, Pekín ha optado por detener a dos ciudadanos canadienses, Michael Kovrig y Michael Spavor, por su presunta implicación en “actividades que ponen en peligro” la seguridad nacional del país asiático.

Las represalias contra Canadá tienen un doble filo, pues aunque China quiere proteger a sus élites, “no quiere asustar a los países más avanzados” en un momento en el que busca ampliar y mejorar sus relaciones con el exterior, según consideró al The South China Morning Post el director del Centro de Estudios Americanos de la Universidad del Pueblo, Shi Yinhong.

Precisamente la guerra comercial contribuyó a que China tratase de crear una especie de “coalición de facto” a favor del libre comercio y el multilateralismo, acercándose a rivales históricos como Japón o viejos aliados como Europa, que sin embargo comparten algunas de las críticas que se le formulan desde Washington.

Según los expertos, uno de los retos diplomáticos actuales para China es aprovechar el espacio que está dejando Trump, muy reacio a cooperar en organizaciones internacionales como la Organización Mundial del Comercio (OMC), para ganar terreno y reforzar su papel como potencia.

China también interpreta el arresto de la ejecutiva de Huawei como un ataque al sector tecnológico y de innovación que pretende desarrollar el país, y que se enmarcaría dentro de la pugna por la futura hegemonía tecnológica entre las dos potencias.

“EEUU considera que China es su principal competidor, incluso a veces el único”, comentó Jin, porque Washington “está nervioso ante el enorme crecimiento chino de los últimos cuarenta años”.

China está especialmente preocupada porque considera que el arresto es una campaña orquestada desde EEUU que se suma a los recientes anuncios de Australia y Japón de que no van a permitir a la tecnológica china invertir en el desarrollo de la tecnología 5G.

En ese sentido, el diario China Daily apuntó en un editorial que EEUU tiene “un plan bien preparado” contra Huawei y otras tecnológicas chinas con el fin de expulsarlas del mercado.

De hecho, uno de los detenidos, Kovrig, dejó la semana pasada en Twitter un comentario en el que aconsejaba políticas “prudentes y sensatas” acerca de la introducción de la tecnología de Huawei en las redes 5G de Reino Unido.

Las tensiones no sólo alcanzan el ámbito comercial sino que también llegan a la delicada situación en Taiwán y las disputas territoriales en el Mar de China Meridional, formando un polvorín que podría estallar en cualquier momento.

“La situación sobre Taiwán me preocupa”, reconoció Jin, pero añadió: “Ante hostilidades militares en Taiwán, ganaremos”.

Curiosamente, el papel protagonista que juega ahora China internacionalmente nunca se entendería sin la figura de EEUU, ya que el establecimiento de las relaciones diplomáticas chino-estadounidenses en 1979 marcó un punto de inflexión para la imagen exterior de Pekín hasta convertirse en un actor primordial en el tablero geoestratégico internacional.

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