Enfrentamientos entre el Ejército y Al Qaida continúan cerca de Bagdad, Irak

10 de enero de 2014 07:25 AM

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Los enfrentamientos entre las tropas iraquíes y los insurgentes que proclamaron la fundación de un "Estado islámico" cerca de Bagdad entraron este viernes en su segunda semana.

Hombres armados se apoderaron la semana pasada de la ciudad de Faluya, a 60 km de la capital, y de sectores de Ramadi, la capital de la provincia de Al Anbar, y desalojarlos de esas zonas podría llevar varias semanas, según un alto jerarca norteamericano.

Se trata de la primera vez que los milicianos tienen un control declarado en grandes ciudades desde el movimiento insurgente que siguió a la invasion de 2003, liderada por Estados Unidos.

La ONU y organizaciones no gubernamentales advirtieron que los civiles carecen de acceso a los suministros vitales debido al bloqueo gubernamental.

Y Washington aumentó la presión sobre Irak para que centre sus esfuerzos en la reconciliación política y las operaciones militares para resolver esta situación.

La crisis de Al Anbar y el aumento de la violencia a nivel nacional son algunas de las mayores amenazas que ha enfrentado el primer ministro Nuri al Maliki desde que asumió el cargo, cuando faltan pocos meses para la primera elección general en cuatro años.

La organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch condenó los abusos de todas las partes en Al Anbar, criticando a las fuerzas gubernamentales por haber lanzado obuses de mortero en forma indiscriminada contra urbanizaciones civiles, y a los milicianos por desplegarse y atacar en zonas habitadas.

"Aparentemente, métodos ilegales de lucha de todas las partes causaron víctimas civiles y graves daños a las propiedades", denunció este grupo, cuya sede se encuentra en Nueva York.

La organización Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), vinculada a Al Qaida, ha tenido activa participación en los combates en Al Anbar, al igual que las tribus antigubernamentales.

Al mismo tiempo, las fuerzas de seguridad reclutaron a sus propios aliados tribales en los combates que arreciaron en Al Anbar durante más de diez días.

El viernes pasado, cientos de hombres armados, algunos con banderas negras yihadistas, se congregaron para las plegarias en el exterior en Faluya (centro), donde un militante anunció que "Faluya es un Estado islámico", según un testigo.

La Media Luna Roja indicó que había suministrado asistencia humanitaria a más de 8.000 familias en Al Anbar, y que unas 13.000 familias habían huido del lugar.

El vicepresidente norteamericano Joe Biden pidió a Maliki que "continúe los esfuerzos del gobierno para acercarse a los líderes locales, tribales y nacionales", después de la pérdida de Faluya, según un comunicado de la Casa Blanca.

Un alto responsable estadounidense advirtió que resolver la crisis podría tomar varias semanas.

"Estamos alentando un enfoque paciente y deliberado", dijo ese funcionario, que pidió el anonimato. "Creo que sería prudente pensar en semanas", agregó.

Un portavoz militar iraquí dijo que estaba evitando atacar a Faluya por miedo a víctimas civiles.

Una ofensiva contra las ciudades de mayoría sunita sería una prueba significativa para las fuerzas de seguridad, que deberían llevar a cabo una operación importante sin el apoyo de las tropas norteamericanas.

También sería una cuestión muy delicada políticamente, porque incrementaría las tensiones ya importantes entre la minoría árabe sunita y el gobierno liderado por chiitas.

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