México: balaceras y tensión en Cancún tras ataque discoteca

17 de enero de 2017 08:45 PM

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La tensión y el miedo se apoderaron de la ciudad de Cancún la tarde del martes después de varios ataques en al menos dos puntos de la ciudad, incluida la sede de la fiscalía del estado y numerosas fuerzas de seguridad iniciaron intensos operativos y persecuciones que intranquilizaron a muchos residentes pese a que las autoridades instaban a la calma.

Cuando todavía se investigaban los motivos del ataque a la discoteca de la cercana ciudad de Playa del Carmen _donde murieron cinco personas y otras 15 resultaron heridas_, los sucesos ocurridos en el edificio central de la fiscalía del estado, y que se desconoce si están vinculados o no a lo que pasó la víspera, convirtieron algunas zonas de Cancún en un caos mientras se desplegaban numerosos efectivos de la policía y el ejército.

El alcalde de la ciudad, Remberto Estrada, mandó un mensaje a los ciudadanos para que mantuvieran la calma. "Estamos trabajando de manera muy estrecha con el gobierno federal y el gobierno del estado para restablecer el orden público; les pido a todos los cancunenses mantengan la calma y esperen los comunicados oficiales".

Según explicó a The Associated Press un trabajador de una gasolinera cercana a la fiscalía y que pidió guardar su identidad por cuestiones de seguridad, la tarde del martes dos sujetos en una moto llegaron hasta el edificio y lanzaron dos artefactos que explotaron en la explanada exterior. A continuación se escucharon ráfagas de disparos de armas largas, añadió.

Poco después, un periodista de la AP escuchó más disparos en la parte de atrás del mismo edificio y vio cómo lo que parecía  un cadáver era sacado de la caseta de seguridad.

Horas más tarde, en la Plaza de las Américas, un centro comercial cercano a ese lugar, testigos aseguran haber escuchado tiros y cientos corrieron despavoridos para salir del lugar aunque no estaba claro qué pasaba.

Irma Huxool, una mujer que acaba de comprar entradas para ir al cine, dijo a AP que escuchó tres disparos. "Estaban dando balazos en la entrada del cine entre Liverpool y Zara". Añadió que la gente iba diciendo que había personas heridas de bala pero ella no vio nada y se mostraba confundida. "No sé qué creer porque la gente empezó a correr".

En otro punto de la ciudad, artefactos explosivos fueron lanzados a una óptica. César Salgado, el dueño del establecimiento, lamentaba lo que estaba ocurriendo con la cara ensangrentada y pidió a las autoridades que hicieran algo.

"No sé qué está pasando, uno se viene a un lugar tranquilo a vivir, con una mejor calidad de vida y te llevas esta sorpresa", indicó. "Deben detener esto ya".

Por la mañana del martes, una fotografía subida a las redes sociales sugería que el ataque de la discoteca era fruto de una lucha entre grupos del crimen organizado, ya que en una pancarta firmada por "Zetas vieja escuela", una escisión del cártel de los Zetas, se amenazaba al personal  del festival y se decía que iban a "cortar cabezas" por no alinearse.

El fiscal de Quintana Roo, Miguen Ángel Pech, en entrevista con The Associated Press, dijo que las autoridades investigan dicha pancarta.

Ya entrando la noche, se esperaba un mensaje del gobernador del Estado, Carlos Joaquín, en el que la gente confiaba que explicaría qué estaba ocurriendo y si los sucesos de Cancún y el de Playa del Carmen estaban relacionados.

Mientras tanto, las autoridades seguían investigando el tiroteo en el Blue Parrot que pensaban podría deberse a un caso de extorsión, un conflicto por narcomenudeo o a que alguien contratara a una persona para matar a uno de los clientes del bar.

Después de ofrecer distintas versiones a lo largo del lunes, el fiscal Pech explicó el martes que las últimas investigaciones indicaban que un atacante disparó directamente a una de las víctimas en plena madrugada cuando el local estaba abarrotado y se clausuraba un festival de música electrónica. 

Después comenzó el tiroteo y el fuego cruzado, pero no está claro si éste ocurrió entre el atacante y los guardias de seguridad de la discoteca o con los guardaespaldas del mexicano atacado. Tampoco se sabe por qué alguien quería asesinar a ese hombre.

Pech, en entrevista con Televisa, dijo que sus familiares dijeron a la fiscalía que tenía "un familiar importante" en el gobierno del estado de Veracruz, una región plagada de corrupción y violencia.

Uno de los guardias fue alcanzado por las balas y al caer, su arma se disparó hiriendo a gente del público, añadió Pech, quien aseguró que el atacante huyó y que un taxista que le ayudó a escapar está vinculado con casos previos de intentos de extorsión, una práctica habitual en muchos lugares de México donde los negocios son obligados a pagar una cuota para evitar ser atacados por el grupo criminal que controle ese lugar.

Según el fiscal, que no se cumpliera con este pago es la línea de investigación "más fuerte" .

Pero mientras falten las respuestas en las calles, crecía la preocupación.

"Nos ha alcanzado", dijo Lenin Amaro, un empresario y político local, en relación a la violencia asociada al narcotráfico que sacude al país. "Esto es una muestra de lo que ha estado pasando. Vivíamos en lo puedes llamar una burbuja".

Un hombre que estaba en el interior del local en el momento del tiroteo y es un habitual de la discoteca, por lo que habló bajo condición de anonimato por seguridad, dijo que los Zetas controlan todo el tráfico de drogas en el centro turístico del Caribe mexicano y, en los grandes clubes, el cartel tiene varias personas que se dedican a la venta de estupefacientes, normalmente en el exterior de los baños. En los dos últimos años, la venta de droga es más evidente que antes.

"En esta zona los Zetas lo controlan todo y por eso todo está bien", dijo. "Todos los clubes de aquí, todos los clubes, están controlados. En los baños, en todas partes, controlan las drogas. Te ofrecen drogas abiertamente. Los hombres de negocios, los de los clubes nocturnos, no pueden hacer nada. Pueden quemar tu edificio".

Las autoridades locales toleran la presencia de narcotraficantes mientras no "metan la pata", agregó. Por este motivo no cree que el cartel sea el responsable de la balacera. "Los Zetas no hacen esto porque van a matar su propio negocio", dijo. "Si no hay clientes, no hay drogas".

Él y otros especularon que un miembro de una banda rival intentó vender droga en el local o quizá perjudicar su negocio. La seguridad no utilizaba detectores de metales, explicó.

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