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ENTREVISTA

Tomasita Medrano... Más que una madre

HEIDI LLANES, REVISTA VIERNES -

Ser madre implica una serie de sacrificios y un amor incondicional por el hijo que se trajo al mundo, pero cuando esto se da por un niño que hasta el momento de su nacimiento fue completamente ajeno a esa mujer, el cariño que se ofrece tiene un ingrediente especial.

Dentro del programa de “Madres sustitutas” del Instituto Colombiano del Bienestar familiar, existen “ángeles” que se encargan de brindar amor, protección y forjar el crecimiento de esos niños que por diversas razones se encuentran solos en el mundo y esperan una nueva familia.

TOMASITA, su hija Marie y sus nietos Alexandra y Andrés Feli... ,

TOMASITA, su hija Marie y sus nietos Alexandra y Andrés Felipe.

Tomasita Medrano es una de las tantas madres sustitutas que a diario luchan de la mano con el ICBF para lograr un horizonte promisorio a la niñez desamparada en Colombia.

La mirada de esta mujer cartagenera inspira ternura, no le han bastado sus cinco hijos y doce nietos para extender su amor de madre y por eso desde hace 27 años, también acoge en su casa a niños que transitoriamente la ven como su madre, aunque en el corazón la mantienen por siempre cuando son dados en adopción.

La vida de Tomasita había transcurrido en la docencia hasta cuando se mudó con su familia al barrio San Fernando de Cartagena, allí, su esposo Gustavo Hernández le propuso que dejara a un lado ese trabajo, para que se pudiera dedicar por entero a sus hijos.

Todo se estaba cumpliendo según lo acordado, pero dice con una sonrisa, que le hacían falta “sus niños” y entonces decidió trabajar con ellos, pero en la casa.

Para entonces el ICBF tenía un programa llamado “Hogar familia”, que después pasó a ser “Hogares comunitarios” y aprovechando que la zona carecía de estas personas para encargarse de los niños, ella empezó la labor con una niña.

A lo largo de este tiempo han pasado muchos niños por la casa de Tomasita y ha sido tanto el amor que han recibido, que ella se atreve a decir que no es sólo una madre sustituta, su familia también está involucrada en el crecimiento y formación de los niños que llegan.

La mayoría ya fueron adoptados, dice con orgullo que tiene hijos en todo el mundo, porque muchos se encuentran en otros países y agrega que uno de ellos es muy especial, pues vive en Neiva y con su otra familia, la recuerda y la llama permanentemente.

Tomasita Medrano ha recibido bebés recién nacidos, por eso el vínculo afectivo es más grande, tanto ella como sus hijas y nueras, los quieren desde el primer momento y el dolor es muy grande cuando les toca partir.

Dice que el proceso de adopción cumple con un riguroso trámite, pues el ICBF hace todo lo posible para que el niño vuelva al seno de su familia biológica, pero cuando ya esto se torna imposible, se procede a entregarlo a una familia responsable, con previos exámenes de conducta, mientras están con las madres sustitutas.

En su hogar todos participan en el cuidado de los niños, su esposo, quien ya falleció, siempre le brindó el apoyo y lo mismo han hecho sus hijos.

UN CASO ESPECIAL

Dos niñas acaparan la atención de la familia Hernández Medrano y en especial de Tomasita, son ellas, Nelly y Cindy, quienes cuentan en la actualidad con 14 y 17 años respectivamente, pero con quebrantos de salud que han impedido tal vez su adopción y han facilitado su estadía con esa familia.

Nelly padece hidrocefália y Cindy, parálisis cerebral y epilepsia. Son dos casos que merecen atención constante, la cual no les ha faltado, pues ellos las quieren tanto que dicen que jamás se marcharán de su lado.

Tomasita recuerda que Nelly permaneció recluida en el hospital sus primeros tres meses de vida, al cabo de los cuales decidieron llevarla a casa y ahora va al colegio y ha crecido creyendo que Marle, una de sus hijas, es la mamá, a ella le llama abuelita. Ya la familia prepara la fiesta con la que le celebrarán sus 15 años.

La otra niña, Cindy, vivirá siempre con ellos, su salud requiere de muchos cuidados y no creen que otras personas puedan atenderla, pues ellos lo están haciendo desde que era una bebé.

“Esto ha sido una adopción de corazón”, dice Tomasita, quien ha llegado a tener hasta cuatro niños en casa, a parte de sus nietos. Ella ha sufrido cada recaída de las niñas en el hospital, igualmente ha celebrado su recuperación.

“Son mis hijas, son mi familia y creo que estaré atendiendo niños hasta cuando Dios lo disponga”, afirma esta mujer convertida en un ángel protector.

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