viernes, 09 de mayo de 2008
VIDA DE HOY
Valores familiares: La fortaleza en la familia
La educación de la fortaleza es una de las más apremiantes necesidades de los niños y jóvenes de hoy y como nunca, se necesitan fuertes personalidades para conservar el dominio sobre uno mismo y los principios que permitan una vida recta, honrada, llena de sentido y feliz.
¿Cuántas personas no son capaces de soportar ni la más pequeña molestia? ¿Por qué sucede esto?. Simplemente, porque no han cultivado la Fortaleza de espíritu. La voluntad debilitada, cae fácilmente ante las dificultades, por más pequeñas que sean. El que no está acostumbrado al esfuerzo, difícilmente podrá resistir las dificultades de la vida.
La virtud de la Fortaleza en su aspecto de resistir no se da gratuitamente. Hay que formarla día a día, desde pequeños. Empieza hoy mismo contigo, dominándote en pequeñas cosas que exijan un esfuerzo: Levantarte inmediatamente, arreglar bien tus cosas, privarte de algún capricho, ser paciente con tus hijos, dar gusto a tu cónyuge, no dejar las cosas fuera de lugar.
LA FORTALEZA EN EL AULA
¿Cómo se enseñan los valores y virtudes? ¿Riñe lo académico con la educación en valores? ¿O hay una estrecha relación entre ellos? Interesantes interrogantes que pueden hacer posible entender cómo se lleva a cabo este proceso en una institución educativa como la nuestra, donde su principal objetivo es ofrecer una formación en valores.
Uno de los objetivos permanentes de la educación es activar la mente del niño, favorecer el desarrollo de sus habilidades de pensamiento y de las “Funciones Ejecutivas” (conjunto de actividades cognoscitivas que ayudan a mantener un plan coherente y consistente que permita el logro de metas específicas). En una institución educativa se enseña y se aprenden saberes, se adquieren conocimientos y se lleva a cabo una formación, entendida como el saber actuar justamente y hacer gala de una actitud sabia frente a la vida, que implica: saber o conocer, poseer procesos de valoración, capacidad crítica, resolución de problemas y una toma de decisiones apropiadas que permitan enfrentar el día a día. Para lograr lo anterior es necesario tener una buena enseñanza de estudio que nos lleve en realidad a aprender a aprender, y para ello, es necesario adquirir hábitos, disciplina, perseverancia, intención de aprender, esfuerzo, tiempo.
Si recordamos que Fortaleza es una virtud volutiva, que permite mantener el proceso de alcanzar el bien elegido partiendo de una decisión propia, una opción libre que encierra interés, disposición, deseo y aprobación de parte nuestra para llevar a cabo el asunto que nos propongamos, podemos darnos cuenta de la importancia de poseerla para alcanzar este desarrollo, y al mismo tiempo, al enseñar a aprender, formamos en la virtud de la Fortaleza.
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