domingo, 11 de mayo de 2008
NARRATIVA
Los cuentos de Gabriel Barrios
PELEA DE PERROS
La raras costumbres de orinar, de comer, y de destrozar la casa, habían convertido a papá en un animal domestico.
A él, un hombre citadino, razonable, con pretensiones de príncipe, simpatizante del buen vino, de las películas francesas, de las ostras y cocteles de camarón, siempre negando que a la edad de 19 años lo habían expulsado del partido comunista del cual fue fundador.
Los días iban acortando los regaños de papá. Cada vez hablaba menos. No se duchaba, no se peinaba, ostentaba una barba estilo Abraham Lincoln. Atrás quedaban los costosos perfumes, los pantalones y las camisas de prestigiosos almacenes de la ciudad.
Ahora lucía demacrado, su figura atlética se veía opacada por una delgadez extrema. Se pasaba las horas montado en el mesón de la cocina. Como si fuera un perro, buscaba entre ollas y platos su ración de alimentos.
La casa fue perdiendo su temperatura habitual, llenándose de un calor y de unos vacíos que sólo quienes vivíamos ahí podíamos entender.
¿Cómo explicar que papá estaba, pero no estaba? ¿Que un ser que mantenía el equilibrio del hogar estuviera persiguiendo a los vecinos para morderlos y pararse en dos patas para pelear con otros perros?
Rápidamente, la rutina empezó a cambiar: papá comía en los rincones, en el callejón, debajo del lavaplatos. Prácticamente vivíamos en medio de los restos de comida y excrementos.
Mamá también empezó a enmudecer. Ella, que le arrancaba palabras hasta las piedras, permanecía en un silencio crónico. Al principio, creíamos que era normal ante la presión psicológica, ante la vergüenza y la pena moral que la atormentaba.
Dejó de frecuentar a su tropa de amigas. Se olvidó del té, de sus libros; y, por último, de sus hijos. Tal vez buscaba una respuesta no en ella, sino en otros.
La escena parece repetirse: ahora mamá también persigue a los vecinos para morderlos. De vez en cuando, junto a papá, protagonizan, con cachorros callejeros, alguna pelea de perros.
UNA ILUMINACIÓN, TRAS LA VENTANA
Era sábado. Como siempre, nos íbamos para el solar del frente a verle el culo a la vecina. Hasta el momento, era el más grande que habíamos visto. Ella sonreía. Daba la espalda y, en medio de una sombra tenue, nos mostraba la vida.
Después, un auto azul la recogía y la regresaba a las 3 de la madrugada. Éramos felices, igual que ella. Esperábamos la lluvia para sacudir nuestras alas en los chorros de agua de las casas de enfrente, para inmediatamente tomarnos unos frescos y apostar a quién le veía las tetas nuevamente.
Los días se nos iban congelando. Decidimos ubicarnos mejor en un antiguo techo del barrio, esperando el momento propicio para seguir en esta rutina que cada vez se nos convertía en obsesión.
Poco a poco fuimos instalando nuestras pertenencias en el techo. Primero empezamos con el baló; después, con los patines. Seguimos con las guitarras, aviones, carros. Nos dimos a la tarea de conseguir un binocular para observar las piernas de la vecina, a medida que se quitaba las medias, las mismas que estaban hechas de cera. Parecían derretirse.
Poco a poco fuimos conociendo los colores del universo. Sin embargo, conversábamos menos. Nuestra sonrisa se veía opacada por intervalos de tiempo. Dejamos de comer. Parecíamos sonámbulos caminando alrededor de un techo húmedo, transitado únicamente por ratas y cucarachas y con la esperanza de verle, aunque fuera por ultima vez, el culo a la vecina.
El auto azul que la frecuentaba, un día inesperado no volvió a regresarla al barrio. Después, un camión se llevó todas sus pertenencias, junto con nuestra infancia. Algo que no sabíamos qué era, tal vez una respuesta del universo, nos decía que no debíamos bajarnos del techo. Así lo hicimos por varios días.
De pronto, una iluminación, un auto rojo dejaba en el apartamento desocupado a una mujer, quizás más hermosa que la anterior. Igual que la otra vecina, sonreía, daba la espalda, mientras nos mostraba el culo.
-------------------------------
*Gabriel Barrios Frías. (Cartagena.1973). Co fundador del taller de poesía “Mundo alterno”. Miembro de los talleres de poesía “Bestiario”, “Siembra”. Tiene en preparación el libro de poemas “Espejos para el regreso”.
Mis noticias




