lunes, 12 de mayo de 2008
CINCO FAMILIAS AFECTADAS
A El Papayal le quitaron el agua
Más de dos semanas han pasado y cinco familias de los callejones Segundo y Tercero del barrio El Papayal siguen sin el servicio de agua. Desde entonces la compran a sus vecinos, quienes les piden aportes para pagar el excedente de la suma que usualmente les cobran por el servicio.
Las dificultades para asearse, cocinar, lavar la ropa, utilizar el baño, entre otras, resta calidad de vida a las familias Pérez, Martínez González, Castro y Blanco, que viven en el sector desde hace más de 40 años. Los afectados afirman que el día que les quitaron el servicio, la empresa Aguas de Cartagena (Acuacar) llegó sin avisarles, y con más de diez policías.

La escasez de agua preocupa a los habitantes de los callejones Segundo y Tercero del barrio El Papayal. La comunidad espera que se llegue a una solución que no les perjudique.
“Estábamos esperando la factura de cobro, y llegaron los policías. Ese día se llevaron los contadores y nos dijeron que aquí no podíamos tener el servicio”, cuenta Justina Blanco, de 57 años.
En la zona viven cerca de 16 niños y dos ancianos, quienes han sido los más afectados, aumentando la preocupación de sus familias.
“Estamos dependiendo de la voluntad y del estado de ánimo de nuestros vecinos, pero es incómodo porque cuando tenemos que llevar a los niños a clases toca levantarse muy temprano para bañarlos, da pena molestarlos a esa hora. Por eso en algunos momentos nuestros hijos no han ido al colegio”, afirma uno de los afectados.
“NOS ESTÁN PRESIONANDO”
Las familias de El Papayal comentan que desde hace algún tiempo venían gestionando la legalización del servicio en el lugar porque a raíz de un problema con un reconocido banco que compró algunos predios aledaños, se les negó el derecho a tenerlo supuestamente porque sus lotes también les pertenecían al banco. Así mismo, Acuacar se negaba a prestarlo porque en el sector tienen una deuda millonaria, lo cual les resulta injusto, porque las deudas son de las viviendas que compró el banco, haciéndole el responsable directo.
Con las escrituras de sus casas en mano, y con una acción de tutela pensaron que tendrían solución, no obstante, el fallo fue a favor de Acuacar, y procedieron a quitarles el agua.
“No sabemos por qué fallaron así, hay algo raro. De Acuacar vinieron varias veces antes de que nos quitaran el servicio a medir y ver el suelo, pero los vigilantes de las propiedades del banco no les dejaban entrar, vimos la disposición, pero en últimas ellos se limitan a acatar el fallo. No entendemos qué pasó”, anota un miembro de la familia Castro.
Desde hace varios años a las cinco familias les insisten para que vendan sus propiedades por una suma entre los 20 y 40 millones de pesos, que consideran mínima si se tiene en cuenta la ubicación del lote, además argumentan que con ese dinero no podrían comprar una buena casa en ninguna otra parte de la ciudad. Su abogado les dice que los lotes tienen un valor cercano a los 150 millones de pesos.
No obstante, los que más les incomoda es que el banco se declare dueño de terrenos que no le pertenecen, y que restrinja la instalación de los servicios básicos a los que tienen derecho. En El Papayal tampoco tienen servicio de gas natural.
“Nos presionan desde hace tiempo con eso para que vendamos y nos vayamos, pero no lo haremos hasta que no se nos pague lo justo. Los lotes son nuestros, y tenemos las escrituras para demostrarlo”, dice Roberto Pérez Díaz, propietario de una de las viviendas.
Los más veteranos de las familias dicen que toda su vida han estado allí, y que el conflicto empezó en 1995 con unos problemas que se tuvieron con la venta de algunos lotes del barrio. También afirman que antes habían entre 70 y 50 casas, que fueron vendidas, y que nunca les había faltado el agua hasta que empezaron las presiones por la venta de los terrenos y les empezaron a decir (como en el caso del gas), que no les instalaban algunos servicios porque “el terreno está congelado”.
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