
El presidente Evo Morales dijo que no se disculpará ante su colega peruano Alan García pero señaló que sería “deseable que se fortalezcan las relaciones” entre Bolivia y Perú tras la decisión de Lima de llamar a su embajador en La Paz por una declaración del mandatario boliviano.
En Lima, el canciller peruano José Antonio García Belaunde dijo a periodistas que “no se ha considerado la posibilidad de romper relaciones diplomáticas” con Bolivia, lo que consideró una opción extrema.
Morales habló de fortalecer las relaciones entre los dos países y ante la insistencia de algunos periodistas respecto a que si pedirá disculpas a García, respondió: “No hay disculpas a los neoliberales”.
El gobernante respondió a la prensa al salir del palacio presidencial y no dio más explicaciones.
En otro lugar y casi al mismo tiempo, el vicepresidente Álvaro García declaró que el Gobierno realizará “los mejores esfuerzos” para recomponer las relaciones con Lima, y que se verán “las mejores formas de regresar a un ambiente amigable y de mutua cooperación”.
El Presidente peruano declaró que el crecimiento y desarrollo económico de Perú despiertan la envidia de sus vecinos, “y a veces la cólera que no saben reprimir”, en aparente alusión a su colega de Bolivia. Un día antes mandó a callar a Morales y advirtió sobre consecuencias que podrían traer las constantes críticas d Morales al Gobierno de Perú.
Morales replicó desde Tucumán, Argentina, donde asistía el martes a una cumbre del Mercosur, que “cualquier Presidente que manda a callar a una persona es un presidente antidemocrático”.
Lima calificó como una intromisión en asuntos internos unas declaraciones públicas el sábado en las que Morales dijo que tras la negativa de Bolivia y Ecuador a Washington de permitirle instalaciones militares, “Estados Unidos estaba llevando sus bases militares a Perú”.
Ello provocó malestar en el Gobierno peruano que mandó a llamar a su embajador en La Paz, Fernando Rojas.