¿De dónde proviene esa palabra que la mayoría de las personas menciona, pero no se tiene en cuenta para casi nada? La palabra proviene del latín respectus, que traduce ‘atención’, ‘consideración’, y originalmente significaba ‘mirar de nuevo’. Qué bella definición cuando dice ‘Mirar de nuevo’ indicándonos que siempre estamos a tiempo para rectificar nuestros actos, echarles otra mirada y descubrir qué es lo que estamos haciendo bien o equivocado para merecer respeto y entender qué somos con los demás en la interacción cotidiana y de esa manera, podremos lograr una armoniosa interacción social.
¿Cómo nos sentimos los colombianos con todo esto que está pasando en el país? Qué valores son los que están utilizando los gobernantes que nos sirvan de ejemplo para construir ciudad y a su vez, un país que nos dé la esperanza de caminar sobre bases seguras sin tener que estar huyendo de la barbarie porque lo que creíamos que nos iba a proteger está enredado con situaciones que nos tiran a la boca del lobo y sin poder defendernos. El respeto es el sostén fundamental de las relaciones humanas, ya sean estas personales e íntimas, laborales, académicas o sociales. Sin el respeto, como nos está pasando, vivimos sumidos en un perpetuo conflicto: la violencia saca sus tentáculos, la humillación te patea, el abuso se acrecienta, la fuerza bruta prevalece, la arbitrariedad corre desbordada arrasando con todo. Es casi imposible tener una relación armoniosa con nadie. Si no existe el respeto, la vida social es en lo que nos hemos convertido como país, un juego sin reglas: sin límites, sin normas, sin frenos, un caos absoluto. El respeto es imprescindible para la conservación y desarrollo de las sociedades humanas. Quisiera entender el artículo 13 de nuestra Constitución Política de Colombia, cargado de palabras hermosas e intenciones sofisticadas en esta realidad.
“Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica. El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas en favor de grupos discriminados o marginados. El Estado protegerá especialmente a aquellas personas que, por su condición económica, física o mental, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se cometan”. Como ciudadana, siento miedo, nos han ido despojando de lo que hemos construido honradamente durante años. Dice Tolstói: “El respeto fue inventado para cubrir el espacio vacío donde debería estar el amor”. Nuestra sociedad está invertida en valores por falta de amor.
