La mayoría de los colombianos en cierto momento hemos conocido alguna noticia sobre un bloqueo en la Vía al Llano. Para ayudar a entender la importancia de esta vía, Jhorland Ayala y Danna Pérez, del Centro de Estudios Económicos Regionales (CEER) del Banco de la República, hicieron un estudio que dimensiona los impactos de los desastres naturales sobre el movimiento de carga. A continuación, los principales mensajes que surgen de esta investigación.
La Vía al Llano conecta a Bogotá con Villavicencio, convirtiéndose en el enlace entre la capital del país y los Llanos Orientales (Meta, Casanare, Vichada y Arauca). Esta ruta es esencial para el transporte de productos agropecuarios y minerales. El 48% de la demanda de alimentos de Bogotá y entre el 50 y 70% de la carne de cerdo y res consumidos en la capital se transporta por esta ruta.
Esta carretera tiene 85,6 kilómetros que se recorren en aproximadamente tres horas en condiciones normales. Cuando se iniciaron las obras para mejorar la conectividad en 1994 señalaban que el viaje se reduciría a 90 minutos. En la actualidad, la vía cuenta con tres peajes por los que transitan en promedio 11.000 vehículos diariamente. Las alternativas para llegar a Bogotá desde los Llanos son la Transversal del Sisga, de 137 km, que se recorre en alrededor de 8 horas, y el corredor Briceño–Tunja-Sogamoso, de 350 km, que se transita en unas 11 horas.
La vía está sujeta a la ocurrencia frecuente de desastres naturales que obligan a cierres totales y parciales, los cuales generan pérdidas humanas y económicas. Los expertos indican que el origen de los problemas es que la carretera está construida sobre una cordillera sedimentaria en proceso de formación, lo que la hace vulnerable a los desastres naturales. Los más comunes son derrumbes, desbordamiento de quebradas, caída de material (rocas y árboles), y deslizamientos de tierra.
La alta frecuencia de cierres entre 2017 y 2018 provocó incrementos en los costos de transporte y una disminución en el volumen de carga transportada. En esos dos años se llegaron a cerca de 35 cierres totales anuales, es decir cerca de tres por mes. La vía transita por cuatro municipios entre Bogotá y Villavicencio: Cáqueza, Chipaque, Guayabetal y Quetame. Entre 2015 y 2022, los mayores cierres totales se presentaron en Guayabetal, donde se registraron 114 bloqueos, muy lejos del segundo, Quetame con 17.
Ayala y Pérez encuentran una disminución del 48,2% en el volumen de carga transportada en los municipios de influencia directa cuando hay un cierre total de la vía y cada día adicional reduce el volumen de carga en un 5,1%. Además, los cierres aumentan los costos de fletes en un 41,2% y un día adicional eleva los costos en un 3,7%.
Para mayores detalles, invito a consultar el Documento de Trabajo sobre Economia Regional y Urbana (DTSERU) No. 329 en el portal de investigaciones del Banco de la República.
