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Columna

Cizaña, calaña, cañaña, caos

“El presidente Petro nos insta permanentemente en sus alocuciones a que nos dividamos...”.

LIDIA CORCIONE CRESCINI

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Meter, sembrar cizaña, utilizar una verborrea envolvente cuando la ignorancia abunda, siendo la ignorancia el desconocimiento de términos o formas del lenguaje sin llegar al fondo del asunto, utilizar la fragilidad del pueblo es uno de los peores males y, a su vez, la mayor arma de las personas que tienen la oportunidad, por medio de cualquier fin, de gobernar borregos de manera impropia, injusta, irrespetuosa, ¡no se vale! Con el truco de salvar de la miseria, de la oligarquía, de los ricos, de los ilustres, utilizan su calaña para eternizarse en el poder y se afianzan en la cañaña, sacando las uñas del temple, la verraquera, el vigor, sin tener que ver con nada ni nadie y aparece lo que estamos viviendo en la actualidad en nuestra tierra, Colombia, un caos.

El presidente Petro nos insta permanentemente en sus alocuciones a que nos dividamos, nos fragmentemos, nos jalemos los cabellos unos en contra de otros y él, orador y mesías, campante sigue su rumbo apoyado con todos los de su bonche, va abriéndose camino para lograr su objetivo: querer hacernos creer que el socialismo es la solución a los males del mundo.

Desgraciadamente, eso es lo que hay ahora y fue lo millones de colombianos decidieron que los representara y para sorpresa vamos en declive desmesuradamente. En su último discurso desenterró a un gran pensador diciendo “porque no existe república, decía Platón, sin los designios democráticos del pueblo” (sic). Y yo me remito al Capítulo XVIII de La República, de Platón: “Sócrates-Adimanto -Sobre la vida del tirano- El tirano tendría que aniquilar a todo aquel que estuviera contra él, incluyendo a sus ciudadanos si es necesario. Por otra parte, también deberá apoyarse en aliados que le protejan y estos vendrán desde su propia ciudad. A los esclavos los hará ciudadanos para que sean su propia guardia personal”. Hoy traigo a Abraham Lincoln, con alguna de sus leyes:

1. No llegarás a la prosperidad despreciando la economía.

2. No puedes ayudar al obrero degradando al que le paga su salario.

3. No puedes fortalecer al débil debilitando al fuerte.

4. No promuevas la hermandad de los hombres incitando al odio de clases.

5. No puedes ayudar al pobre destruyendo al rico.

6. No puedes establecer una seguridad bien fundada con dinero prestado.

Ya es hora de quitarnos los 500 años atrás de “la conquista y el conquistado”, seguimos arrastrándonos en aquella época, votaron por el cambio, ¿cuál cambio? Lo que tenemos es que ponernos alertas los millones de colombianos para que no sepan de la corrupción. El bien y el mal siempre han existido, lo grave es que en Colombia se desbocó la corrupción, ratones amigos del queso por doquier. Estamos en el desastre en muchos ámbitos y ¿dónde están los hechos? Economía, propuestas, soluciones de discursos, la realidad dista de tanto bla bla bla.

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