La miniserie británica de Neflix ‘Adolescencia’ ha ganado notable atención del público, tanto por la técnica cinematográfica empleada que transmite gran realismo, como por su contenido dramático de actualidad. Sabemos hoy que hay sitios dentro de la casa mucho más peligrosos que la calle, por ejemplo: el baño y la cocina; esta serie devela que actualmente el sitió más peligroso para los adolescentes es su propia habitación, conocimiento que debería llenar de pavor a los padres responsables.
Pretendo explicar algunos términos utilizados en la serie, para contribuir con la comprensión de un lenguaje poco conocido; podemos presenciar una conversación entre jóvenes, sin dimensionar la trascendencia, la intensidad o la gravedad del conflicto sin resolver, que puede significar la pérdida de vidas, sin que sepamos mínimamente los adultos de qué se trata. La manósfera describe un conjunto de comunidades y subculturas en línea que se centran en temas relacionados con la masculinidad, pero que promueven ideas misóginas y antifeministas, estas comunidades fomentan discursos de odio y actitudes hostiles hacia las mujeres.
Uno de los términos más representativos de la manósfera es Incel, abreviatura de involuntary celibate, utilizada en línea por grupos de jóvenes que se sienten rechazados por las mujeres, se identifican como incapaces de tener relaciones románticas, a menudo culpan a las mujeres y a la sociedad por su falta de éxito, idea que impacta en la radicalización de los jóvenes en línea.
Estos grupos suelen difundir ideas misóginas, que justifican su resentimiento hacia el sexo femenino, con teorías sin base científica para ser aplicadas al caso, como es la “regla del 80/20″, que sugiere que solo una minoría de varones es deseada por la mayoría de las mujeres; quedando el 80% de los hombres fuera de selección, por lo que automáticamente se convierten en célibes involuntarios que acumulan dolor, rabia y deseos de destrucción hacia el sexo femenino.
Al final, esta serie deja abiertas muchas reflexiones sobre la responsabilidad de los padres por la desconexión emocional con sus hijos, por su incompetencia para sostener una comunicación asertiva y ante la incapacidad para afrontar o controlar la influencia de las redes sociales en la vida de los menores.
En la terapia de trauma psicológico, a las redes sociales en línea les llamamos “apagafuegos”, por silenciar transitoria e inapropiadamente el dolor del trauma emocional, como también por la función defectuosa del mundo virtual para llenar el vacío existencial que deja la ausencia de un apego seguro.
La serie termina sin ofrecer una respuesta definitiva para abordar y superar el grave problema expuesto, deja en la audiencia una sensación de desasosiego y, en mi opinión, una importante percepción de incertidumbre, inseguridad y preocupación en los adultos por estos temas.

